YO JUGUÉ EN RIAZOR | Racing de Santander 2007-08
El histórico cuadro cántabro que logró la clasificación para Europa por primera vez en su historia ganó en A Coruña con tres exdeportivistas en sus filas

Aquella campaña 2007-08 marcó un hito histórico para el Racing de Santander, que cuatro años atrás se había alistado a una Copa Intertoto sin gran éxito, pero que fue en ese curso cuando por primera vez se clasificó para jugar competición europea.
El Racing es uno de los diez clubs que estrenaron la máxima categoría del fútbol español en 1929. Quedó último y se salvó en una eliminatoria contra el campeón de Segunda, el Sevilla. En esos albores llegó a ser cuarto y hasta tercero de Primera División en 1934, pero en 2008 tocó el cielo: sexto en la Liga y mejor actuación de siempre en Copa, semifinalista. Aquel curso el equipo, dirigido por Marcelino García Toral, se presentó en Riazor el 11 de noviembre de 2007 acompañado de numerosos aficionados. Y ganó (0-1). Este fue el once inicial, con tres exdeportivistas en sus filas.
1. Toño Martínez. Aouate, exportero racinguista, cumplía su segunda campaña en Riazor. Le dio el relevo a su habitual suplente, que en ese último curso del israelí en El Sardinero salió cedido en busca de minutos a Huelva. Allí coincidió con Marcelino, que le hizo titular en la segunda vuelta de un campeonato en Segunda que acabó en ascenso. Así que, cuando volvieron a coincidir, el técnico tenía pocas dudas. Toño no era un portero muy alto, pero era felino bajo palos. Y tenía carisma. Fue uno de los pilares del equipo aquella campaña, en la que le peleó el Zamora a Casillas. En 2012 dejó el club y se retiró seis años después tras pasar por Granada, Elche y Rayo.
2. Oriol Lozano. Central catalán que acabó de forjarse en la cantera cántabra antes de dar al salto al primer equipo. Buen marcador y aseado con la pelota en los pies. No era un indiscutible en el once porque competía contra Sergio Sánchez, una joven promesa que había llegado del Castilla y que llegó a jugar luego en el mejor Málaga de la historia. Contra el Deportivo en Riazor, aquel noviembre de 2007, Sánchez salió del banquillo para contener en los minutos finales de partido.
3. Mohammed Tchité. Delantero belga de origen burundés, llegó aquella campaña procedente del Anderlecht, donde había marcado 24 goles en 29 jornadas. Antes había hecho 32 con el Standard de Lieja. Todavía hoy es el fichaje más caro de la historia del club (7,5 millones de euros), con un sobreprecio pagado porque llegó el último día de mercado. En Santander no llegó a ser indiscutible, pero sí importante. Y aportó cuota realizadora porque le sobraba olfato ante la meta rival. Se hizo popular en la ciudad tras hacer el gesto de callar la boca a la afición del Athletic en San Mamés la noche en la que el Racing se clasificó para las semifinales de la Copa del Rey. Tosco, pero con olfato, marcó el gol de la victoria en Riazor.
4. Ezequiel Garay. Tenía 21 años y era todo potencia y jerarquía. Llegó en el mercado de invierno de 2005 - “se fue una joyita”, tituló el diario Olé cuando Newell’s cerró la venta por 1,4 millones de euros- y acabó traspasado en el verano de 2009 al Real Madrid, que pagó diez millones por él. Luego jugó en Benfica, Zenit y Valencia. Al acabar aquella Liga se fue con la selección olímpica argentina a Pekín y se colgó la medalla de oro, titular en un equipo con Messi, Agüero, Riquelme y Di María.
5. Gonzalo Colsa. Pivote con llegada y excelente juego aéreo gracias a su estatura. Ahora es el director de la cantera del Racing, antes había sido una de las referencias del equipo. Había emergido como campeón del mundo sub-20 con la generación de Xavi y Casillas y tuvo una estancia poco exitosa en el Atlético. Era clave en el 4-4-2 de Marcelino
6. Aldo Duscher. Sólo jugó un año en Santander, pero fue indiscutible. Volvió a Riazor aquel día y la parroquia le recibió con cariño. Mediocentro posicional en el que Javier Irureta veía condiciones para darle alternativas a Mauro Silva. Buen toque, jugaba fácil y tuvo un más que aceptable paso por Riazor, donde llegó muy joven tras ganar la liga portuguesa como pilar de un Sporting que acabó con una sequía de casi dos décadas. De Santander salió hacia el Sevilla por 2,5 millones de euros y ya no jugó competición europea en El Sardinero
7. Pedro Munitis. Extremo bullidor y rápido en distancias cortas, de físico rotundo que cuidaba como el precursor que fue en cuestiones como el control nutricional o el trabajo en el gimnasio. En el Deportivo no pudo quitarle el puesto a Fran, pero la gente siempre le tuvo mucho respeto y en aquella visita del Racing se le demostró. Es el jugador que más partidos (305) ha disputado con el Racing en Primera División. Mudó en entrenador y pasó por Racing, Ponferradina, UCAM Murcia, Badajoz, Sabadell y Lugo. Ahora, con 50 años, dirige una escuela de fútbol con sedes en diversas localidades cántabras.
8. Luis Fernández. Lateral zurdo con gran proyección ofensiva, enjuto, pero con buen disparo y hábil en las acciones a balón parado. El equipo tenía mucha salida por su flanco gracias a su capacidad para profundizar y repetir esfuerzos, pero ya era un veterano. Había salido del equipo en 1996 para irse al Betis donde rindió con excelente tono durante diez temporadas. Y en 2006 volvió a casa. Competía el puesto con Ayoze, que también tuvo minutos aquella tarde en Riazor y acabó jugando en el Deportivo ascensor de 2012 y 2013
9. Pablo Pinillos. Lateral que podía jugar por ambos costados, detalle que alerta sobre que no era un virtuoso, pero sí un peleas. Riojano, llegó a Galicia para jugar en el Pontevedra y tras un año le reclutó el Deportivo para integrarle en el Fabril en Segunda B, pero en la campaña 97-98 llegó a jugar nueve partidos con el primer equipo, cuatro como titular. Pasó por Toledo y Compostela y regresó a la máxima categoría tras ascender con el Levante bajo la dirección de Manolo Preciado, que se lo llevó a Santander cuando tenía 31 años. Jugó 191 partidos en el Racing, asentado como titular y con galones de capitán. Este verano regresó al club para trabajar en sus academias internacionales.
10. Ebi Smolarek. Hijo de un mítico extremo polaco que jugó el Mundial 82 en A Coruña. No llegaba al nivel del padre, pero al Racing le costó su ficha algo más de cuatro millones de euros. Llegó con un buen currículum tras pasar por Feyenoord y Borussia Dortmund en una época en la que Marcelino contaba con el ojo de un jovencísimo Pablo Longoria, hoy presidente del Olympique de Marsella, para llevar el scouting a todo tipo de caladeros. Hizo un buen año en Santander y se fue a la Premier, donde su brillo empezó a opacarse. Le penalizó su frialdad y tampoco llegó a integrarse en la ciudad. Marcelino le dio muchos minutos, pero al acabar la temporada pidió su salida.
11. Óscar Serrano. Jugador de banda izquierda con mucha clase en su zurda y cuya estrella se apagó antes de lo esperado por una lesión de rodilla. Rindió cinco buenas campañas en Santander, dónde llegó procedente del Espanyol tras una agria salida con un juicio por medio. Marcó en competición europea un histórico gol contra el Manchester City. Porque aquel fue el premio por la histórica campaña 2007-08, jugar la Copa de la Uefa en un grupo de postín con Twente, Schalke 04 y City y PSG antes de que los petrodólares les hiciesen dar un salto de calidad. Era necesario quedar tercero para acceder a dieciseisavos de final, pero el Racing quedó cuarto y cerró su aventura europea.









