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Jaime Presas, socio número 1 del Deportivo
Deportivismo

Los quince ascensos del socio número 1 del Deportivo

Jaime Presas, el abonado con más antigüedad del Deportivo, repasa sus recuerdos de equipos y jugadores que hicieron historia de Guimeráns a Bil Nsongo

Juan L. Cudeiro
02/06/2026 23:56

Jaime Presas Carbajo, el socio número 1 del Deportivo, tiene ganas de ver el museo del club. Pero en realidad el museo es él, coleccionista de recuerdos y vivencias en torno al club del que se sacó el carnet en octubre de 1941. Era un momento de efervescencia balompédica en la ciudad porque el equipo acababa de lograr el ansiado ascenso a Primera División, categoría en la que nunca había jugado desde que en 1929 no había logrado que los federativos le alistasen en la categoría superior en el estreno del sistema de ligas nacionales. Presas, celoso de mantener en secreto una edad ya muy próxima al centenario, ya acudía al viejo Parque de Riazor aquella campaña del salto. “Me llevaba un tío y si él no iba pasabas si ibas acompañado de un mayor. Los chavales nos poníamos tras una portería, junto al pasillo por el que pasaban los jugadores hacia los vestuarios”, recuerda. “Luego cuando ya estaban en Primera me saqué el carnet”. Allí y entonces brotó un sentimiento deportivista que es perpetuo y que convierte a Presas en un personaje singular no sólo porque su carnet tiene un número emblemático sino porque es el hombre de los quince ascensos. En todos estuvo en el campo.

“Este año fui a algunos partidos… Hubo partidos que fueron un poco aburridos”, se explica antes de zanjar: “Bueno, el fútbol de hoy no vale nada”. Presas evoca otro tiempo y otra manera de entender un deporte que siempre levantó pasiones en la ciudad. También en 1941 en aquellos graderíos de madera que se ubicaban donde hoy está el colegio de las Esclavas. “Subimos contra el Murcia en una promoción que se jugó en Madrid. Marcó Guimeráns, que era de Vigo”, recuerda Presas.

El primer ascenso a Primera del Deportivo llevó la firma de un vigués, así que a partir de ahí la historia del club puede dar todo tipo de giros. Presas conduce a través de ellos aunque advierte de que la memoria le va a fallar. Pero no es así en cuanto propone una especie de juego. “Usted dígame alineaciones de los equipos que ascendieron y yo le cuento”. Y ahí brotan los recuerdos.

- ¡Acuña! ¿Usted llegó a conocerle?, pregunta Presas al periodista

- Ya retirado… no soy tan mayor.

- Era un porterazo. Y muy buena persona

La hemeroteca ayuda a definir el segundo once ascensor: “Acuña, Montserrat, Novo…”. Presas interrumpe ahí. “Montserrat era catalán. Se casó aquí. Novo era un bárbaro integral. Defensa. Era de aquí, yo creo que del Peruleiro”, detalla. Dos jugadores referenciales que estuvieron en el primer y el segundo ascenso, el referido Guimeráns y el mítico Chacho. “Un jugador maravilloso”, explica Presas antes de aclarar. “Vago, también”.

“Ay, Chachiño, se ti quiseras”, rezaba un dicho que definía el talento del jugador que todavía mantiene el récord de goles en un partido con la selección española, seis a Bulgaria cuando jugaba con el Deportivo en Segunda División. Hoy tiene una estatua en los aledaños del estadio. Con él se alineaba Chao, hijo del periodista, político y escritor Antón Villar Ponte, otro coruñés en el que también se detiene Presas. “Extremo izquierdo de mucha calidad, de los que jugaban junto a la línea de cal. Un fenómeno con el que tuve amistad. Con el tiempo se fue a México”. Los mitos se suceden en el relato. 

30 mayo 2026 Jaime Presas, socio número 1 del Deportivo
Jaime Presas, socio número 1 del Deportivo
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Bajo la lupa del aficionado, y Presas es de los que no fallan, el fútbol se escribe a través de sus protagonistas, pero también de las vivencias en la grada, la previa, el postpartido o la tertulia en cualquier momento. Y ahí Presas siempre tuvo un compañero fiel de grada, del Parque de Riazor al nuevo estadio, juntos vieron crecer al equipo y también la Champions. “Siempre fui al estadio con Fefé García del Río. Cuando se abrió el nuevo campo me dijo que no me preocupase porque íbamos a conseguir un buen sitio. Y así fue”. Allí estuvieron juntos desde 1945 hasta que en 2019 falleció Del Río, que fue jugador del Deportivo, cuando era el socio número dos del club. El uno lo sigue siendo su amigo. 

- “Pero sígame diciendo jugadores”, inquiere Presas.

- Pedrito…

- ¡Llevaba una venda en la cabeza! Y estaba Elzo, que creo que era de Castellón o por ahí. Un mala leche. Y Paseiro, que era de Sada. “Yo tuve alguna novia en Sada”, apunta el número uno. “A veces perdía el Siboney, el tranvía de vuelta a Coruña, Y tenía que volver andando”, explica.

Más ascensos. El de 1962 llevó la firma de Amancio. “Estupendo, buenísimo. Veía la jugada, era rapidísimo, tenía gol… Una maravilla. Ahora hablan de jugadores como si fuesen estrellas y no eran ni la mitad que él”. Parece lógico, habla Presas de un futbolista que llegó a ser tercero en la clasificación del Balón de Oro. Pero del Deportivo se fue pronto, apenas era un chiquillo. Otros tejieron la leyenda del club y de sus ascensos en los sesenta. Por ejemplo Domínguez, un coriáceo zaguero de Vigo que llegó a ser el capitán del equipo. “Picachón, le llamábamos. Porque era una bestia. Iba a por todas”. 

Presas pondera ese tipo de jugador en detrimento de alguno más fino, por ejemplo Jaime Blanco. “Técnico, fino, vaguete”, concluye. Era muy fan de Cheché Martín. “Se lo dije otra vez que hablamos. Era un rastrero fino”. Y ya de un Deportivo más contemporáneo se queda con Fran. “Técnico, peleón… A mí me gustan los jugadores trabajadores, como este chico de ahora, Soriano. Es una bestia. Bil Nsongo también. Yeremay, sin embargo, la espera mucho al pie. Tiene un buen dribbling, pero corre poco y es un poco bicoquero”, zanja antes de elogiar a dos zagueros. “Loureiro, ese vale. Y el moreno que salta tanto, Noubi, también. Y está aprendiendo todavía”. Habla de fútbol aunque lo que ve ahora no tenga mucho que ver, incide, con aquel deporte que le apasionó en la añeja grada de madera en la que veía a Chacho o Guimeráns. “El campo no era hierba, era barro. Y el juego era distinto”, sostiene.

Con todo, Presas se ilusiona todavía con el Deportivo y aún más con su nieta, una joven futbolista que juega en el Burgo. Y celebra con un vino en la escueta terraza del Manhattan el décimoquinto ascenso de su vida deportivista.

- ¿Usted contaba con este ascenso? 

- Pues no tenía muchas esperanzas porque el equipo no me parecía muy bueno. Lo que pasó es que los demás aún eran peores.

quintana. Jaime presas, socio número 1 del deportivo
Jaime Presas, socio número 1 del Deportivo
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