Álvaro Lora, el ángel del deportivismo en Valladolid
Seguidor y abonado del equipo pucelano, hizo de intermediario para que diez aficionados blanquiazules tuvieran entrada en Zorrilla

El del pasado domingo era el partido con el que todo deportivista llevaba soñando los últimos ochos años. La oportunidad de regresar a Primera División ante un equipo sin nada en juego y dependiendo de ti mismo. ¿El desplazamiento? Relativamente amable. Alrededor de cuatro horas separaban A Coruña de una Valladolid que terminó sufriendo una invasión de camisetas blanquiazules durante todo el fin de semana.
El único problema apareció a la hora de intentar conseguir una entrada para el partido. El Dépor consiguió algo más de mil para la zona visitante, pero el Valladolid no habilitó la venta general al ser declarado el encuentro de alto riesgo y ‘prohibió’ la cesión o reventa de abonos a sus socios.
Ahí entraron en juego personas como Álvaro Lora, un abonado del Valladolid que, lejos de pretender impedir que Zorrilla se tiñera de blanquiazul, puso todas las facilidades del mundo para que sus allegados deportivistas (y otros no tan cercanos) pudieran ver a su equipo regresar a Primera ocho años después. “Mi pareja Ana es de Coruña y del Dépor. Entonces tengo una relación clara con la ciudad y soy consciente de lo que ha pasado la afición del Deportivo en los últimos años”, explica.

Su primera intención tras conocer la postura del Valladolid fue hablar con conocidos suyos socios del club blanquivioleta para tratar de conseguir entradas tanto a Ana como a sus familiares. Y Álvaro las consiguió. Un compañero de trabajo le pidió dos entradas para dos amigos suyos deportivistas de Lugo. Y Álvaro las consiguió. Pero no se frenó ahí. El propio fin de semana pasado todavía fue capaz de gestionar más entradas. “El día antes del partido estábamos dando un paseo por Valladolid y me paré a hablar con un aficionado del Dépor. Le acabé diciendo ‘nos vemos mañana’, pero no tenía entrada. Y sin conocerle de nada, en un minuto de hablar con él, le pude conseguir una entrada para él y otra para su mujer”.
Uno de los momentos más especiales de mi vida fue el ascenso del Valladolid en 2024, abrazar a mi padre y sentir la emoción de volver a subir a Primera. Me negaba a que la gente del Deportivo no pudiera disfrutar lo que yo disfruté con mi padre
El colofón llegó el domingo a mediodía, cuando ‘colocó’ una nueva entrada a ultimísima hora, en esta ocasión al artista coruñés Antón Lezcano. “Yo adelanté el dinero a tipos que no conocía de nada porque entendí que había buena fe por parte suya y entendía el momento que era para ellos (al final todos pagaron). Para mí uno de los momentos más especiales de mi vida fue el ascenso del Valladolid en 2024, abrazar a mi padre y sentir la emoción de volver a subir a Primera. Me negaba a que la gente del Deportivo no pudiera disfrutar lo que yo disfruté con mi padre”, afirma.
Otra polémica de ese día estuvo en el acceso de deportivistas al estadio lejos de la zona visitante. En grada local, teóricamente, no estaban autorizados a portar elementos identificativos del Dépor. “Lo que gritamos todos al entrar (al estadio) fue ‘vergüenza’. Me parece vergonzoso que un aficionado no pueda ir con su camiseta y su bufanda a cualquier grada de España, siempre y cuando vaya con respeto. Llevo muchos años yendo a Zorrilla y la afición del Deportivo ha sido de las más educadas y respetuosas que me he encontrado".
En total fueron diez los deportivistas que consiguieron entrar en el Nuevo José Zorrilla y vivir el regreso del Dépor en primera persona gracias a Álvaro, pero “podía haber conseguido 50”, admite. “Fui a todos mis amigos, familiares y conocidos de Coruña a preguntarles. Todos tuvieron la oportunidad de haber ido al partido. Este fin de semana, la situación de Álvaro se invierte. Es él, junto a Ana, quien viene a A Coruña a pasar el fin de semana y a ‘camuflarse’ entre el deportivismo. “Este fin de semana, dado que el Deportivo celebrará, iremos a la previa a la calle San Juan y a los aledaños de Riazor. Y luego, a Cuatro Caminos. No somos socios y, aunque nos han ofrecido muchos de los que les conseguimos entrada, al partido no iremos, pero iremos a la previa y a la fiesta”, afirma.
Con su Valladolid no ha tenido un año fácil, pero confía en que el próximo sea mejor y pueda seguir viviendo a su equipo con quien le hizo sentirlo en un principio, su padre. “Cada partido digo: ‘por favor que gane el Valladolid, que si no mi padre no viene más’. Para mí es un momento muy especial el ir con mi padre al fútbol. Mi padre ya es un señor mayor que viene desde Gijón y le cuesta moverse. Perder eso me dolería mucho. Que lo hagan lo mejor posible, es lo que pido”, sentencia Álvaro.














