Noé Carrillo no quiere perder el tiempo para asentarse en el Dépor
El canterano regresó tras casi dos meses de lesión y dejó grandes sensaciones ante el Oporto

“Le han quitado la bota ya; empezará en breve con fisio y readaptación. Tiene que ir dando pasos, tres o cuatro semanas… no sé, pero no será la que viene ni la siguiente. Lo importante es que llegue en buena disposición cuando esté”. El pasado 11 de septiembre, Manuel Pablo se mostraba al mismo tiempo optimista y cauto con la evolución de Noé Carrillo. El técnico, consciente de que a poco que la proyección del centrocampista siga su curso va a tener muy pocas opciones de disfrutarlo con el Fabril, no quería apresurarlo entonces ni tampoco tenía intención de hacerlo hace unos días, cuando apuntó que este fin de semana no estaría para competir. Pero Noé no quiere perder el tiempo. Y el pasado viernes, cuando se cumplía la tercera de las “tres o cuatro semanas” que señalaba el técnico canario, regresó al césped para retomar donde lo dejó un inicio de carrera con el Dépor que hasta ahora solo las lesiones están pudiendo contener.
Nunca ha tenido problema con saltarse los plazos el canterano, que a unos meses de cumplir los 20 años ha convencido primero a Fernando Soriano y luego a Antonio Hidalgo después de encandilar a todos y cada uno de los entrenadores de las categorías inferiores deportivistas. Después de pasarse una buena parte de 2025 lesionado entre el paso por el quirófano para resolver una rotura muscular y el primero de los dos esguinces de tobillo que ha sufrido recientemente, Noé llamó a la puerta del primer equipo a lo grande con el tanto en Copa del Rey ante el Mallorca. Solo era el principio. Poco a poco fue ganándose un hueco en el primer equipo y terminó teniendo una irrupción breve (151 minutos) pero decisiva en la carrera por el ascenso con su gol ante el Leganés y la primera piedra para el tanto de Stoichkov en Cádiz.
Todos en el club tenían claro que el salto a Primera División no frenaría la llegada del joven al primer equipo. Pero sí lo hicieron, de nuevo, los problemas físicos. Tuvo que perderse una parte de la pretemporada por molestias musculares y ante el Madrid en el Teresa Herrera llegó otro gran sopapo al torcerse el tobillo en una jugada fortuita con Carreras. Durante su tiempo ausente, el club incorporó nada más y nada menos que a Marc Casadó, un fichaje que parecía cerrarle las puertas o, al menos, ponerle alguna piedra más en el camino.
El Noé Carrillo de siempre
El caso es que cada vez que sale al césped, por muy pocos minutos que sean, Noé Carrillo deja la sensación de ser un talento diferente. De esos que no necesitan tiempo de adaptación o ritmo. "No lo veo cada día, pero desde la distancia le aprecio una progresión constante. Más allá de haber estado un tiempo lesionado, cada vez que juega da la sensación de haber mejorado. Eso no es algo habitual, pues los chicos suelen tener picos, con momentos más bajos y otros mejores”. Lo define a la perfección Antón Permuy, que lo entrenó en el Conxo cuando todavía era cadete y se enfrentó a él en juveniles. Los años no le han quitado esa cualidad.
Y así lo demostró su reaparición ante el Oporto. Haciendo gala de su capacidad y el descaro, la primera intervención del centrocampista después de casi dos meses fuera de los terrenos de juego fue recibir de espaldas en campo propio, girarse para quitarse al rival de encima e iniciar la carrera para encarar la última línea de defensa del equipo portugués. Media hora le dio Hidalgo en su reaparición. Suficiente para saber que en el parón ha perdido a varios jugadores, pero que ha ganado a otro que puede resolverle una importante cantidad de problemas.
Porque la ironía en el fútbol es infinita y las lesiones que tanto han lastrado a Noé en los últimos meses, impidiéndole pelear por un puesto en igualdad de condiciones, son las mismas que le vuelven a abrir de par en par las puertas de la rotación. Entre su KO durante el Teresa Herrera y la vuelta al césped del viernes, han dejado la disciplina deportivista José Ángel, Charlie Patiño y más tarde Teun Gijselhart. Después llegó la fractura de Casadó en la clavícula y durante este parón también ha arrastrado problemas Riki. El atasco en la medular se ha disipado y a día de hoy solo Diego Villares y Mario Soriano están en perfectas condiciones para jugar. Cualquier cosa que no fuera tener minutos el próximo domingo 11 en Anoeta sería una sorpresa. También lo sería que, cuando termine la temporada y si el físico le permite tener continuidad, no sea considerado como jugador del primer equipo de pleno derecho.
















