Asp Jensen rompe el hielo con el Dépor y libera parte de su carácter
El danés marcó su primer gol como blanquiazul, lo celebró con rabia y se quitó un peso de encima

Uno podría pensar que el Deportivo, al fichar a un chico danés de 20 años, estaba incorporando también el listado completo de estereotipos relacionados con el norte de Europa. Alguien frío, contenido, poco dado a exteriorizar lo que siente. Su apariencia, alto, espigado y rubio, encaja perfectamente con el imaginario que tenemos construido sobre los daneses. Pero Jonathan Asp Jensen tiene bastante más fuego dentro del que aparenta.
El atacante lo lleva mostrando desde hace semanas, aunque sobre todo cuando el balón no está en juego. Ante el Sevilla, con el Dépor en inferioridad numérica, tuvo una ocasión que acabó en córner y se marchó hacia la esquina haciendo aspavientos para agitar a la grada, para meterla en el partido. No fue la última vez que Jensen enseñó ese carácter porque contra el Betis volvió a hacerlo.
Con el balón en los pies todavía no ha tenido esa actuación convincente que augura su potencial, pero al menos en el amistoso ante el Oporto (1-3) rompió parte del cascarón. Su primer gol con el Deportivo pareció quitarle un peso de encima. Jensen se golpeó el pecho, apretó los puños para festejar y descargó la rabia acumulada en una celebración más típica de un partido de Liga que de un amistoso. También se notó en compañeros como Soriano o Quagliata, que se fueron hacia él de una forma especial, como si supieran cuánto estaba esperando ese momento.
Porque Jensen no llega al Dépor sin conexión con el gol. En su cesión en el Grasshopper suizo hizo nueve tantos (ocho en Liga y uno en Copa) y, aunque no sea delantero, siempre ha tenido esa relación con la portería rival. En este inicio de temporada había disfrutado de titularidades, pero el gol seguía sin llegar. Hasta el Oporto.
Después pareció jugar un poco más libre. Pidió la pelota todavía más, se movió por todo el frente del ataque, se atrevió con varios recursos técnicos e incluso probó suerte con un disparo desde fuera del área. El gol sirvió para soltarlo, aunque todavía no ha encontrado la continuidad en su juego.
Hidalgo lo colocó inicialmente en la banda izquierda, dentro de un 1-4-4-2 en fase defensiva. En cambio, con balón disponía de mucha más libertad. Quagliata daba amplitud por fuera y él podía ofrecerse entre líneas, buscar apoyos o lanzar desmarques de ruptura.
Y precisamente desde esa libertad encontró el gol. Jensen apareció por el carril central para aprovechar un error de la defensa del Oporto, robó el cuero y, ya cayéndose, consiguió sacar un disparo raso que terminó dentro de la portería.
En la segunda parte cambió el escenario. Con Kevin fuera del campo y ante la ausencia de delanteros del primer equipo, Jensen pasó a ser el hombre más adelantado y, como era de esperar, tuvo mucha menos presencia en el juego colectivo. También porque el Oporto elevó el ritmo y el Dépor apenas consiguió salir de su campo durante buena parte del segundo tiempo.
Aun así, el danés ya había mostrado ligeramente el carácter que lleva dentro. El primer gol no solo le quitó un peso de encima. También dejó un poco más a la vista al Jensen que hasta ahora apenas se intuía.
















