La banda derecha del Deportivo: múltiples soluciones, pero un encaje complejo
El regreso de Alti tras sanción sobrecarga una posición de carrilero que Hidalgo ha venido descartando y en la que esperan Mella o Adama

Un rol para el que Antonio Hidalgo tenía a su disposición múltiples soluciones se ha convertido, de repente, en una figura inexistente en el equipo. Al menos, dentro del plan inicial. La evolución del Deportivo hacia un equipo compuesto por cuatro centrocampistas y que no puede prescindir de ninguno de sus dos delanteros ha provocado que lo que antes era una banda derecha con herramientas de todo tipo se haya convertido, de repente, en una cuestión de encaje complejo.
El conjunto deportivista ha crecido como colectivo a partir de la consolidación de Luismi Cruz en el once blanquiazul caído al sector derecho y junto a otros tres futbolistas por detrás. Esta estructura de cuatro jugadores enfocados al pasillo central, unida a la presencia de dos puntas en lugar de un solitario ariete —como sucedió en Málaga— está haciendo que el Dépor viva más cómodo en sus partidos. Es la última innovación de Hidalgo y su cuerpo técnico. Una alternativa que quizá no sea perenne, pero que por el momento es la que más está acercando al equipo a ganar. De hecho, el conjunto coruñés cuenta sus partidos arrancando con este particular 4-4-2 por victorias. La fórmula se estrenó ante el Valencia con éxito y frente al Villarreal tuvo continuidad.
Así, una de las referencias del Deportivo de Hidalgo que logró ascender de categoría ha desaparecido temporalmente. Desde su llegada, el técnico catalán y sus asistentes siempre habían apostado de manera más o menos firme por la introducción en el once de un carrilero derecho muy marcado. De hecho, en sus primeros pasos en el Dépor, el actual cuerpo técnico fue rotando en la posición a Luismi y a David Mella. Ambos se disputaron el puesto hasta la lesión del canterano, que obligó a probar a Adrià Altimira en el rol... con notable éxito.
Así, con Alti consolidado por delante de un Ximo Navarro enfocado a ejercer de central-lateral y Mella como alternativa, el club logró convencer en los últimos días de mercado a Adama Traoré para que fichase. Al igual que Luismi, por sus condiciones, el exfutbolista del West Ham no termina de ser un carrilero diestro ideal para este Deportivo. Pero en sus primeros minutos en La Cerámica, entrando desde el banquillo, Hidalgo le pidió que ejerciese ese rol. El resultado fue un gol en propia por un desliz defensivo evidente que quedó empañado por su enorme capacidad para expandir al equipo desde su conducción.
La vuelta de Alti
De esta manera, Adama fue el elegido para recuperar ese rol en la segunda mitad del último choque en perjuicio de un Mella que acumula dos encuentros consecutivos sin minutos. Pero ahora, con el regreso de Altimira tras cumplir sanción por la doble tarjeta amarilla que vio ante el Valencia, a Hidalgo se le acumulan las soluciones y los problemas.
Porque si no cambia esa estructura de cuatro centrocampistas —y no parece el Getafe el equipo propicio para dar un volantazo en este sentido—, cada vez que Hidalgo mire al banco tendrá tres soluciones de futbolistas teóricamente importantes dentro del colectivo para un único puesto en la segunda parte.
Por supuesto, el fútbol no es un deporte tan cerrado como para no permitir encajes de todo tipo. El staff blanquiazul podría ubicar a Alti en el lugar de Ximo, seleccionar a Traoré para partir desde una posición más alta y exigirle menos ida y vuelta a costa de romper la pareja de puntas o ubicar a Mella en el sector izquierdo por Quagliata, aunque ahí todavía espera un inédito Angeliño. Pero la alta densidad que hay en una posición que ni siquiera existe como tal ahora mismo en el plan inicial será uno más de los problemas de gestión con los que tendrá que lidiar Hidalgo. La abundancia no siempre es buena.















