
Marc Casadó, toque y carácter para la medular del Dépor
El mediocentro barcelonista llega como cedido a A Coruña para aportar aún más fútbol a un centro del campo de jugones
Dos de las mayores epopeyas del victorioso Deportivo de la temporada 2023-24 se vivieron ante el filial del Barcelona. Una en la primera vuelta, con la soga sobre el cuello de Imanol Idiakez y un gol postrero de Davo que le dio el triunfo al equipo en terreno blaugrana; la segunda, en la antepenúltima jornada del campeonato con el gol de Lucas Pérez en Riazor que valió un ascenso. Marc Casadó (Sant Pere de Vilamayor, Barcelona, 2003) lo vio de cerca en ambas ocasiones, mediocentro del rival cuando ya apuntaba a por lo menos pelear una plaza en el primer equipo, con el que ya se había dejado ver en un par de intrascendentes partidos europeos.
Aquel verano Casadó dio el salto. No parecía la primera opción para Hansi Flick, pero lo fue en cuanto Marc Bernal cayó lesionado en el primer partido de Liga. De inmediato alistó a aquel joven al que había dado minutos en la pretemporada, un futbolista con ADN barcelonista, centrocampista de toque, apoyo y continuidad, un cuatro de manual, pero con un toque guerrero y un cierto recorrido que le facultan para jugar también como interior. Casadó apareció en el inicio de este mercado estival como un objetivo para el Deportivo. Parecía lejano. Al final se concretó la operación, una cesión porque el Barcelona no encontró un comprador que abonase una tarifa que hace un año estaba en 50 millones de euros. Besiktas, Milan, Bayer Leverkusen o Al-Hilal fueron equipos que se asignaron como posible destino. Al final jugará en Riazor, cedido. Su contrato con el Barça, mientras no se informe de lo contrario, vence en 2028 y tiene una cláusula de rescisón de 100 millones de euros.
A Coruña recibirá a un futbolista en tránsito hacia la madurez y con ánimo de revindicarse tras participar el curso pasado hasta en 34 partidos, de los que solo completó seis. “Él quiere quedarse y yo quiero que se quede”, dijo Flick hace un año. De inmediato se anunció que Casadó pasaba a formar parte de la cartera de futbolistas de Gestifute, la agencia de representación de Jorge Mendes. Las cosas han cambiado, la llegada de Rodri y la recuperación de Gavi le restan espacio en el equipo que agrupa al mejor elenco de centrocampistas del mundo. “No es fácil, pero hay que tomar decisiones”, dice ahora el entrenador alemán. Casadó es culé desde los trece años y fue Xavi Hernández quien le hizo debutar en un partido de Champions contra el Viktoria Plzen en noviembre de 2022, una aparición testimonial. Creció en tan poco tiempo que su rendimiento dos años después le puso bajo la lupa de Luis de la Fuente, que le alineó en dos partidos ante Dinamarca y Suiza.
Xavi quizás vio un sosías en aquel menudo centrocampista con talento para iniciar jugadas desde atrás y trabajar bajo presión. La seguridad en el pase de Casadó seguro que le resultaba familiar, su rapidez mental, manera de perfilarse y destreza para buscar el tercer hombre, matizada durante años en la cantera culé. Pero Casadó era algo más que un mediocentro porque ofrecía llegada al área y tenía olfato para recuperar balones porque trabaja como el que más, tiene carácter.
En todo caso es un mediocentro y ahí es donde parece probable que le aliste Antonio Hidalgo, que deberá encontrar la manera de complementarlo con Amatucci, un futbolista de un perfil similar. No es, en todo caso, el futbolista físico y con estatura que un sector de la afición esperaba para completar el centro del campo blanquiazul, que con su llegada presenta un perfil muy definido, el de futbolistas de toque con capacidad para llevar la iniciativa del juego. Casadó, Amatucci y Mario Soriano podrían conformar un inopinado trivote.
