El Deportivo se arma para visitar al Villarreal más tranquilo de su era moderna en el mercado
El conjunto groguet apuesta por la continuidad tras un anterior verano de grandes inversiones. No han realizado ningún movimiento de peso
Si el Deportivo ha sido el gran agitador del mercado de fichajes de este verano, el Villarreal, animador en pasadas ventanas, ha optado por lo contrario. El conjunto groguet, rival de los blanquiazules el sábado a las 21.00 horas en La Cerámica, ha rebajado considerablemente el ritmo al que acostumbró en los últimos años y ha apostado por dar continuidad al bloque que la pasada temporada terminó tercero, solo por detrás de los gigantes del fútbol español.
El equipo castellonense apenas ha realizado dos fichajes en propiedad. Nathan Saliba, procedente del Anderlecht, ha sido la gran apuesta, con un desembolso de quince millones de euros por el jugador, mientras que Péter Gulácsi llegó desde el Red Bull Leipzig por alrededor de un millón y medio de euros. En total, 16 millones y medio de inversión para un mercado sin sobresaltos y mucho más tranquilo que lo habitual. De hecho, es el número de incorporaciones más bajo desde su ascenso a Primera División en 1998.
Esa tranquilidad ha llegado también al apartado de salidas. El Villarreal no ha tenido que desprenderse de ninguno de sus principales activos y ha conseguido mantener a piezas importantes como Pape Gueye, uno de los jugadores que más cantos de sirenas escuchó para abandonar el club. Además, ventas como la de Ramón Terrats al Getafe y los derechos conservados sobre algunos futbolistas como Fer Niño o Haissem Hassan han ayudado a sanar cuentas y que la inversión neta final en este verano se haya quedado en tan solo cinco millones de euros.
El escaso movimiento en un equipo que jugará en tres competiciones, una de ellas Champions League, solo tiene dos explicaciones: la confianza lógica en un grupo que rindió notablemente y las garantías que le ofrece su cantera para completar la plantilla. En ese segundo punto aparecen Carlos Maciá y Alassane Data, que han dado el salto al primer equipo, mientras que Carlos Romero, cedido el año pasado en el Espanyol y que también es canterano, se ha ganado a pulso ser el lateral izquierdo titular. Ilias Akhomach, que ya pertenecía al Villarreal pero estaba a préstamo en el Rayo Vallecano, se queda para reforzar la banda derecha.
El contraste con el verano anterior es mayúsculo. En 2025, el Villarreal protagonizó uno de los mercados más intensos de su historia, con más de 108 millones de euros ingresados por las salidas. Álex Baena, traspasado al Atlético por 42 millones de euros, Yeremy Pino, que puso rumbo al Crystal Palace por 30, y Thierno Barry, vendido al Everton por la misma cantidad, fueron las tres principales ventas.
Unos salieron y otros, por el mismo precio, entraron. Georges Mikautadze llegó desde Lyon a cambio de 31 millones. Siete menos que Renato Veiga, mientras que Alberto Moleiro dejó la isla por algo más de quince millones.
El encargado de darle continuidad al proyecto será Iñigo Pérez, que llegó procedente del Rayo Vallecano para sustituir a Marcelino y afrontar el reto de competir en tres frentes. El inicio, eso sí, no ha sido el esperado. Dos puntos en las tres primeras jornadas y todavía sin conocer la victoria.













