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Dépor

El Dépor confirma en esta pretemporada lo que ya sabía

Los amistosos sirvieron para ratificar fortalezas y carencias, y hubo pocas sorpresas llamativas en el juego y en el rendimiento de nombres propios

Diego Villares, centrocampista del Deportivo, gesticula mientras mantiene la posesión del balón durante el Trofeo Teresa Herrera en Riazor ante el Real Madrid
Diego Villares, centrocampista del Deportivo, gesticula mientras mantiene la posesión del balón durante el Trofeo Teresa Herrera en Riazor ante el Real Madrid
Patricia G. Fraga
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Siete amistosos, tres victorias, tres empates y una única derrota, lógica por el rival, el Real Madrid, y dolorosa por el escenario, en Riazor en el Teresa Herrera. Un 0-4 al Compostela para abrir boca, un 0-0 en Oviedo, un 1-0 en Vilalba frente al Lugo, un 2-2 en suelo alemán ante el Sankt Pauli, un 1-1 contra la Fiorentina, un 0-1 a domicilio frente al Genoa y ese 0-1 final contra el conjunto blanco que dejó al Deportivo a las puertas del pleno. Con esos registros, es momento de ordenar lo que ha dejado el verano y hacer balance de la pretemporada blanquiazul.

La primera lectura, la de trazo grueso, es de un equipo serio al que le cuesta generar situaciones claras de gol, pero que apenas ha sufrido. No ha habido grandes momentos de debilidad. Como mucho, una primera parte incómoda ante la Fiorentina, sobre todo en las acciones a balón parado defensivo, y un despiste puntual en el gol del Real Madrid. Más allá de eso, se pudo ver un Dépor que transmite solidez sin necesidad de ser vistoso, que compite de tú a tú incluso ante rivales de entidad superior sin descomponerse. Una pretemporada de perfil bajo, sin estridencias, y esa ausencia de sorpresas, para bien y para mal, es en sí misma la principal conclusión.

El modelo de juego

El estilo es el que ya instauró Antonio Hidalgo el curso pasado en Segunda y el verano no ha hecho sino confirmarlo. El Dépor no presiona arriba. Suele esperar casi en su campo ante la salida organizada del rival, cierra líneas y no se desespera si cede el balón durante ciertos tramos de juego. Después del robo, el conjunto coruñés casi siempre trata de bajar el ritmo, de avanzar en bloque, de viajar junto hacia campo contrario, de asentarse cerca del área rival. Y es asentado arriba, cuando es capaz de estar organizado en campo rival, donde sí tiene capacidad para robar en zonas peligrosas en la presión tras pérdida.

En fase defensiva el equipo maneja dos estructuras que en realidad son una misma cosa vista desde ángulos distintos. Por momentos el Dépor se agrupa en un 1-4-4-2 clásico, con dos líneas de cuatro más los delanteros. Por momentos, se asemeja más a una defensa de cinco con tres centrocampistas más exigidos en las ayudas y dos puntas. La frontera entre ambos dibujos es líquida, basta con que uno de los extremos suba o baje unos metros para que el 1-5-3-2 se convierta en 1-4-4-2, y viceversa. Es un mecanismo que el equipo blanquiazul ya tiene interiorizado más allá de quién ocupe cada posición. Señal de un trabajo asentado.

Un pequeño matiz sobre la disposición táctica del Dépor, tanto en ataque como en defensa, es que Hidalgo ha jugado la pretemporada casi siempre con doble punta, condicionada por las bajas en la zona de tres cuartos. En cuanto futbolistas como Yeremay, Jensen, Altimira o el propio Mella recuperen la plenitud física, cabe esperar posibles ajustes hacia un único delantero y más presencia por dentro. Lo visto hasta ahora responde tanto a una idea como a una urgencia.

Minutos y lectura de la confianza

El reparto de minutos deja pistas claras sobre por dónde pueden ir los onces iniciales en los primeros partidos del curso. Luismi Cruz (con 411 minutos), Lucas Noubi (380) y Diego Villares (379) encabezan la tabla de minutos disputados en pretemporada. En el caso de Noubi, el dato encaja con una titularidad que parece ya blindada en el eje de la zaga. Ante la escasez de jugadores en tres cuartos y debido al perfil multiusos que le ha dado Hidalgo, Luismi gana enteros para comenzar la Liga con protagonismo. Mientras que Villares es esa pieza que nunca tiene el puesto asegurado, pero que tiene la confianza del técnico por su fiabilidad y competitividad.

El resto de la lista de los once jugadores con más minutos está formada por el portero Leo Román (360), los defensas Dani Barcia (325) y Quagliata (356), los centrocampistas Mario Soriano (346) y Amatucci (324) y los delanteros Bil Nsongo (356), Aubameyang (352) y Eddahchouri (329). No sería descabellado pensar en un once con estos futbolistas, con las excepciones de Barcia, con un pie fuera en forma de cesión, y de Zaka, que ha funcionado como revulsivo en punta.

Ximo Navarro (312), Bright Ede (254), David Mella (90) y Miguel Loureiro (67), potenciales titulares ante el Elche en mayor o menos medida, cuentan con menos minutos en esta pretemporada debido a diversas lesiones y dolencias. También hay una lectura evidente en el otro extremo de la tabla. Patiño y José Ángel, futbolistas con un pie y medio fuera del equipo, sumaron minutos al inicio del verano sobre todo para poder rotar a otros jugadores.

Nombres propios en la producción ofensiva

Eddahchouri es el MVP estadístico del verano, con tres goles y dos asistencias pese a partir como tercer delantero en el escalafón. Ya demostró la pasada campaña que puede quedarse corto en la construcción colectiva, pero su hambre, su capacidad de definición y su instinto como revulsivo son argumentos de cierto peso en el equipo. La pregunta que deja abierta la pretemporada es si podrá sostener ese rendimiento con más minutos, sea como titular o de nuevo desde el banquillo.

Kevin Sánchez merece mención aparte incluso al margen de sus dos goles. Ha sido, durante buena parte del verano, el único jugador capaz de romper al espacio y estirar a los rivales desde una posición de partida más retrasada que la de delantero, un perfil que el equipo echó en falta durante buena parte de la pasada temporada. El burgalés volvió a meterle una marcha más al partido ante el Real Madrid y cuando su futuro más inmediato parecía escrito en el Fabril o en una cesión, todo apunta a que va a pelear por hacerse un hueco en las convocatorias para Primera. No sería ninguna sorpresa verlo con minutos en Liga entrando en la segunda mitad en el estreno ante el Elche.

En el apartado de asistencias, otro nombre que destaca es el de Luismi Cruz. Con cierta lógica, ya que es el futbolista que más ha jugado y, ante la ausencia casi generalizada de especialistas en tres cuartos, era quien debía dar un paso adelante en el último pase y en ese juego entre líneas. No siempre lo hizo, porque parte de sus minutos los jugó en labores más defensivas por petición expresa de un Hidalgo que sigue confiando en el gaditano en ese aspecto.

La enfermería, un factor de peso

Sin lesiones de larga duración salvo la de David Mella, que en esta pretemporada vivió su última fase de recuperación tras la operación de rodilla, la lista de bajas ha sido larga durante ciertas fases del verano: Miguel Loureiro, Bright Ede, Altimira, Ximo Navarro, Asp Jensen, Noé Carrillo y el propio Mella, entre otros. Un contingente considerable y con un denominador común preocupante: buena parte de esos nombres pertenecen a la zona de tres cuartos, ya que a los citados hay que sumar a Yeremay, el único jugador de campo que no pudo debutar en la pretemporada por lesión. Esa merma ha limitado la rotación y también ha condicionado qué se ha podido probar en la estructura y en el modelo de juego.

La pretemporada ha arrojado más confirmaciones que sorpresas. La estructura, ya conocida, se mantiene con sus virtudes y sus limitaciones. Los fichajes han aportado, en líneas generales, lo que se esperaba de ellos, sin sobresaltos positivos ni negativos. Y el reparto de minutos permite intuir con bastante certeza ocho o nueve nombres del once que se medirá al Elche en el estreno liguero. Si no son más, es solo porque alguno de los futbolistas llamados a ser titulares sigue en la fase final de su puesta a punto.

En definitiva, un verano sin estridencias, al menos en el plano deportivo. El tiempo y la competición dirán si esa normalidad y esa ausencia de sobresaltos es la confirmación del crecimiento del Deportivo o el aviso de la necesidad de dar un plus más en ciertas áreas.

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