Mella corre y Yeremay espera: el camino de los dos canteranos del Dépor hacia la recuperación
El zurdo reapareció con una actuación destacada y el '10' ya es el único jugador de campo aún sin minutos en pretemporada
A pesar de su juventud, hay dos jugadores que llevan varios años sosteniendo la ilusión del deportivismo y esta pretemporada no han podido coincidir en el campo. David Mella y Yeremay Hernández son el ‘11’ y el ‘10’, los dos extremos de Abegondo que acompañaron al Dépor desde el barro de Primera Federación hasta la vuelta a la élite. Sin ellos, probablemente esta historia de ascenso no se podría escribir igual. Y sin embargo, este verano, los dos han tenido que aprender de nuevo a esperar.
La última vez que compartieron césped con la camiseta blanquiazul fue el 21 de febrero, en el 1-0 ante el Eibar en Riazor. Desde entonces, meses de fisioterapia, gimnasio y sobre todo paciencia. Yeremay arrastraba ya entonces una pubalgia que le robó buena parte de su magia en el tramo final de la pasada temporada. Mella cayó dos semanas después, ante el Granada, con una entrada que le rompió el ligamento lateral externo de la rodilla izquierda. Dos lesiones distintas, pero con un calendario parecido, sobre todo en la recta final de sus respectivas recuperaciones.
Ahora, la actualidad los vuelve a cruzar. Mella ya está de vuelta después de reaparecer ante el Genoa con unos minutos que supieron a gloria, exhibiendo su habitual desborde y energía, como si los cinco meses de baja no hubieran pasado. Yeremay, en cambio, sigue siendo el único jugador de campo del Dépor que no ha pisado el verde en los amistosos de pretemporada. El deportivismo lo echa de menos y está ansioso por verlo jugar de nuevo, aunque sobre todo quiere verlo bien. Si la espera sirve para volver a disfrutar de un Yeremay sin el lastre de la pubalgia, habrá valido la pena.
El regreso de Mella
El de Teo cayó el pasado 8 de marzo, en la derrota (0-2) ante el Granada, tras un mal gesto al chocar con Bambo Diaby dentro del área. Los primeros diagnósticos hablaban de una lesión menor, pero una segunda exploración destapó la rotura del ligamento lateral externo de la rodilla izquierda y el 18 de marzo pasó por el quirófano. Al día siguiente recibió el alta y arrancó una recuperación que, cinco meses después, parece cerrada.
Mella no pudo disfrutar de las vacaciones como el resto de sus compañeros. Sin descanso, siguió acudiendo a Abegondo para quemar las etapas de su recuperación. Hace apenas un par de semanas comenzó a alternar sesiones con el grupo y lo que parecía reservado para el Teresa Herrera se adelantó al Trofeo Spangolo, en Génova. El ‘11’ entró tras el descanso ante el Genoa, en sustitución de Noé Carrillo, para ocupar la banda derecha que tan bien conoce desde que Imanol Idiakez lo asentó en esa posición en Primera Federación. No le hizo falta ni un minuto recordar el tipo de futbolista que es, al trazar una carrera al espacio que Mario Soriano no pudo culminar en gol. Y también cumplió en fase defensiva, de carrilero, una función que le pide habitualmente Hidalgo desde el curso pasado.
El técnico, antes de la gira europea, pedía prudencia con la reaparición de Mella: “David ha estado muchos meses fuera y tiene que ir viendo cómo se va encontrando. En esa progresión irá entrando. Es una lesión de larga duración y veremos cómo va tolerando las cargas”. Fernando Soriano, días antes, fue igual de cauto, aunque desveló que el plan era que Mella podría estar en dinámica plena la semana previa al debut liguero, sin garantías de llegar al cien por cien. El propio Mella, ante el Genoa, se encargó de matizar la prudencia con los hechos. Volvió a ser ese jugador ‘dos en uno’, extremo en ataque y casi lateral en defensa. Desde que saltó al campo fue el jugador más vertical y peligroso del Dépor. Un recordatorio de lo que puede ofrecer el todavía jovencísimo futbolista.
La espera de Yeremay
El canario todavía tiene que esperar un poco más para volver a vestirse de corto en un partido. El ‘10’ se está dando el tiempo necesario para tratar de recuperar su mejor versión en un verano en el que el Deportivo también ha dejado claro que no quiere asumir ningún riesgo por precipitar su reaparición. “Hizo un esfuerzo muy grande y acordamos ir lento con él. Va en un proceso favorable, dentro de los plazos”, comentó Fernando Soriano hace semanas. Y en la misma línea se expresó Antonio Hidalgo antes de comenzar la gira europea: “Sigue siendo nuestra referencia. Un futbolista importantísimo para nosotros. Nos dio mucho y continúa en ese proceso de crecimiento y evolución deportiva y personal. Es una lesión que yo padecí, no es sencilla de tolerar. Vamos a ir viendo los tiempos para que pueda estar disponible para el inicio de Liga. Preferimos que se vaya preparando para eso”.
La máxima preocupación del club coruñés radica en que su estrella vuelva a padecer las molestias que le lastraron durante la pasada temporada, algo que echaría por tierra gran parte de todo el esfuerzo realizado por el jugador para volver a estar al cien por cien. Un contratiempo así trastocaría la planificación deportiva y sobre todo la confianza de un jugador que necesita volver a sentirse liviano en un campo de fútbol, sin la pesada mochila de la pubalgia.
Desde casi los primeros partidos de la temporada pasada se pudo ver a un Yeremay menos encarador, menos agresivo en las arrancadas y en las frenadas, un síntoma de que algo no estaba en su sitio. Pasado el ecuador de la 2025-26, el club hizo público que el ‘10’ llevaba tiempo jugando con molestias. De hecho, fue expulsado ante el Eibar, el último partido que pudo jugar junto a Mella, y después de cumplir sanción, fue baja durante dos encuentros más para tratar de rebajar lo máximo posible el nivel de dolor de cara al tramo decisivo del curso. Aun así, Yeremay regresó al once y, de un modo diferente, volvió a ser vital en las aspiraciones del Deportivo. Fue titular en el tramo clave de temporada y solo descansó en la última jornada, cuando el ascenso ya estaba en el bolsillo.
De hecho, la consecución del ascenso, sumado al propio proceso de recuperación, ha provocado una bajada del ruido mediático sobre el jugador. El interés de clubes de media Europa por hacerse con sus servicios sigue saliendo a la luz, pero no al nivel de otras ventanas de fichajes. Una pequeña alegría para el aficionado deportivista, que en el fondo lo que quiere es volver a ver al Yeremay vertiginoso, el de antes de la pubalgia, el que rompía partidos con un cambio de ritmo.
Queda una semana para el estreno liguero ante el Elche y solo una última oportunidad para su reaparición en pretemporada, el miércoles ante el Real Madrid. El club prefiere no forzar y el deportivismo, aunque impaciente, parece entenderlo. Lo importante es que cuando Yeremay vuelva a pisar el césped de Riazor, lo haga entero, sin dolor ni a medio gas.
















