LA LUPA | Así juega Angeliño, el lateral del pie izquierdo infinito
Tasende regresa a ‘su’ Deportivo catorce años después asentado en la élite continental, aunque sumido en dudas por su estado físico tras un último año muy complejo

Catorce años después, el Deportivo y José Ángel Esmorís Tasende se vuelven a encontrar. El fichaje de Angeliño (Coristanco, 1997) por el Deportivo, aunque sea en forma de cesión con opción de compra, permite al coruñés cumplir el sueño de jugar en el equipo de sus amores, que abandonó cuando era un crío para hacer carrera en el Manchester City. Y al Dépor recuperar a uno de los suyos en el regreso a la élite.
No le sobran a la entidad coruñesa para esta nueva y exigente aventura en la máxima categoría futbolistas con un vínculo genuino. Ni tampoco piezas con pasado en grandes clubes y experiencia en las mejores ligas y competición europea. El Deportivo venía buscando al menos lo segundo, pero con Angeliño logra hacer 'check' en ambas condiciones. Aunque precisamente las expectativas serán uno de los condicionantes contra los que tendrá que competir el chico en su primera temporada como profesional en el Deportivo.
Tasende llega maduro y con ilusión para sobreponerse a estas altas perspectivas, aunque lejos de su mejor momento futbolístico. Porque una bronquitis asmática sufrida en septiembre del 2025 se complicó de tal manera que le mantuvo alejado de los terrenos de juego durante seis meses. Así, después de arrancar el pasado curso de una manera similar a su excepcional primera campaña en la Roma (51 partidos en la 2024-25), Angeliño apenas ha podido jugar 50 minutos oficiales en todo el año 2026. Y en su intento de reinserción en esta pretemporada, no ha convencido a Gasperini.
Quizá de no haberse dado estos condicionantes, el Dépor no podría haber optado todavía al retorno de Angeliño en unas condiciones económicas tan óptimas. Pero lo cierto es que su estado físico es la gran incógnita a resolver. Por el momento, el coristanqués ha pasado el reconocimiento médico. Ahora falta comprobar si el regreso a casa le devuelve la paz y la confianza necesarias para recuperar el alto nivel que hace no tanto exhibió. Puede que ese techo ya no exista después de los problemas físicos, pero solo el paso del tiempo y los partidos lo dirán.
Lo cierto es que el Dépor ficha una proyección más que una certeza. Pero probablemente el peaje merezca la pena. Porque de poder recuperar una versión similar a su mejor ‘yo’, Angeliño eleva de manera notable el nivel del colectivo blanquiazul en muchos apartados. Con Tasende, Antonio Hidalgo y su cuerpo técnico incorporan a un carrilero izquierdo de manual. Lejos de esa nueva hornada de laterales capaces de jugar por carriles más interiores, el futbolista nacido en la Comarca de Bergantiños es un hombre habituado a ejercer de funambulista sobre la línea exterior casi de manera constante, a pesar de sus notables capacidades con el balón en el pie.
Bien sea en una defensa de cuatro, bien sea con más libertad para ir y venir, Angeliño tiende a actuar en posiciones de amplitud. Ahí, casi siempre recibiendo al pie, saca su mejor versión y pone en marcha las posibilidades que le da su pierna izquierda para aportar soluciones. En ocasiones, demasiado creativas, pues busca forzar jugadas con pases de ejecución técnica complicada o que apenas existen en su cabeza. Pero es precisamente esa creatividad la que también le hace ser un jugador que ofrece más herramientas de ataque y, desde luego, diferente a Quagliata en fase ofensiva.
Con el italiano, el Deportivo ya contaba con un futbolista muy capaz de recorrer la banda arriba y abajo, con condiciones para ir al espacio y con entendimiento para saber cuándo aparecer por dentro y, así, compensar a las mil maravillas a Yeremay Hernández. A falta de ver qué tipo de sinergias puede generar Tasende con sus nuevos compañeros, el de Coristanco solicita muchos balones al pie. En su última temporada ‘funcional’ (la 2024-25), Angeliño sí podía atacar la profundidad, pero lo hacía casi siempre a partir de la asociación. Controlar, combinar para atraer la marca y, entonces, romper para ganar una ventaja que puede optimizar con sus primeros pasos de carrera, poderosos, pero nunca sostener en distancias muy largas.
Y es que el futbolista a préstamo por la Roma no vive de la velocidad como virtud, aunque está lejos de ser un jugador lento -siempre hablando de la versión comprobable, previa a los problemas físicos del pasado curso-. Es más, su poderoso tren inferior le permite ser muy competitivo tanto en ataque como en defensa en esas arrancadas. No las necesita demasiado en fase ofensiva, pues la gran aportación de Tasende llega en los golpeos. En el pase, el centro y el disparo, su pie zurdo es diferencial, pues maneja todas las superficies de contacto posibles y un amplísimo rango de ejecuciones. Angeliño encuentra al cercano, pero sabe buscar al alejado -tiende mucho a ello cuando recibe bajo, de hecho-. Además, no necesita apurar línea de fondo para colocar el balón en el área con la altura y tensión óptimas como para generar peligro. Y una vez se aproxima al balcón de la meta rival, tiene disparo de cualquier forma: con el balón controlado, de volea, al primer toque en un esférico suelto…
Es más, en ese rol de llegador sobresale. Aunque está más cómodo apareciendo en el lado débil por sorpresa, sigiloso, mientras la jugada avanza por la orilla opuesta. En esas situaciones, entiende cómo y cuándo atacar el área para habilitarse como una opción de remate.
Con cosas de Escudero
Así, su perfil recuerda más al de Sergio Escudero, aunque tiene mucha más capacidad de llegada que la que pudo exhibir el vallisoletano en el Deportivo y, desde luego, menos habilidad para ejercer de constructor del juego. Si recibe bien perfilado, su control es óptimo para darle continuidad a la jugada. Pero Angeliño no está cómodo recibiendo de espaldas -de ahí que prefiera jugar en espacios exteriores- y desde luego su lateralidad diestra es escasa. Es un zurdo muy zurdo.

Mientras, en defensa, su mayor habilidad quizá sea la concentración. Al igual que en ataque -cuando no intenta inventar lo que no existe-, Tasende entiende bien el juego y suele tomar buenas decisiones. Angeliño es responsable de su par pero también de su zona, se perfila bien y protege el segundo palo en centros laterales de una manera difícilmente insuperable teniendo en cuenta sus 171 centímetros de altura. El lateral coristanqués sabe referenciar y chocar para incomodar, una circunstancia que también se da en el uno para uno. A veces algo impetuoso e inseguro si tiene que usar la derecha, cuando logra orientar a su par es un defensor difícil de superar por esa potencia que es capaz de exhibir en los primeros metros.
En definitiva, con Angeliño Tasende, el Deportivo incorpora un lateral con posibilidades para hacer crecer al equipo en ataque y en el balón parado, amén de no hacerle perder enteros en defensa con respecto a un Quagliata que es más impetuoso cuando tiene que anticipar, pero algo menos pegajoso en el uno para uno. El vínculo emocional es un plus y las condiciones están ahí. Solo falta ver si el regreso a casa es el bálsamo que el chico necesitaba para poder volver a ser ese lateral que maravilló a Europa y rozó la selección española pese al nivel de la larga lista que encabezaban estos años los Jordi Alba, Gayà, Marcos Alonso, Sergio Reguilón, Alejandro Balde, Marc Cucurella o Álex Grimaldo.












