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Dépor

Iván Carril: “Sueño con volver a Riazor como entrenador”

El exjugador del Dépor está a punto de estrenarse en Tercera RFEF en el banquillo del Lalín

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Iván Carril le da la mano al presidente del Lalín, Guillermo Fernández
CD LALÍN
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El tiempo pasa e Iván Carril (Boqueixón, 1985) hace veinte años que cerró su primera temporada con el primer equipo del Deportivo. El extremo estuvo a las órdenes de Joaquín Caparrós, debutó como titular en la primera jornada de Liga en Son Moix y marcó dos goles como blanquiazul: uno en la final de la Intertoto ante el Olympique de Marsella y otro en el triunfo liguero a domicilio ante el Espanyol.

Las lesiones le hicieron perder continuidad y se marchó cedido a Vecindario y Palencia. Luego, volvió al Dépor, pero ya no jugó ningún minuto más con el primer equipo en partido oficial. Dos años en el Fabril consecutivos le obligaron a hacer las maletas destino Pontevedra. A partir de ahí y desde 2010 a 2016 pasó por el Ried austriaco, el Olympiakos Volos Griego, el Arbil iraquí, el Hospitalet, el Auckland City de Nueva Zelanda y el Gyovik-Lyn noruego.

Ahora, ya desde la perspectiva de entrenador, a punto de estrenarse en Tercera RFEF con el Lalín, Carril recuerda aquel tiempo y sueña con poder pisar el césped de Riazor como entrenador.

Han pasado dos décadas desde su estreno en el primer equipo del Deportivo...

El tiempo pasa rapidísimo. Hay recuerdos muy bonitos, muy buenos, pero hubo de todo en la temporada. Me acuerdo de la ilusión por el debut y de la continuidad que me dio el míster, pero que luego se me truncó por las tres lesiones musculares que tuve durante esa temporada. Además esas lesiones me privaron de ir con la selección de Galicia.

Empezó la Liga como titular, ¿qué sintió en aquel momento?

Al final es que el entrenador confía en ti. No sé cómo explicarlo, Joaquín Caparrós ponía a mucha gente joven y hay mucha gente que lo criticaba. No pones tampoco a cualquiera a jugar, eso está claro. En el momento en el que te ponen ya depende de ti y un jugador que juega bien no es tan fácil de quitar. Caparrós era muy estricto y quería tener a todo el mundo enchufado, tiraba de mí, después también tiro de otros chavales jóvenes. Debutar la primera jornada de Liga de titular en Son Moix lo recuerdo como algo súper emocionante.

¿Cuándo se enteró de que iba a ser titular?

Lo supe en la charla previa al partido. Uno más o menos iba viendo quién puede jugar, a veces lo ponía claramente durante la semana y a veces escondía un par de nombres por si tenía alguna duda, o alguien llegaba justo físicamente. Pero recuerdo que me enteré en la charla. Si que pensaba que tendría minutos porque los tuve en la pretemporada, pero no esperaba salir de titular en la primera jornada. Luego está la eterna duda de qué se hace con el jugador, si se le dice antes de forma individual o se le dice ya antes de salir al campo. Yo también soy un poco como Caparrós, siento que lo natural es hacerlo en la charla y comunicarlo ahí.

12 DICIEMBRE 2005DEPORTIVO-CADIZ: 1-0UN GOL DE DIEGO TRISTAN EN EL MINUTO49 DIO EL TRIUNFO AL DEPORTIVO, QUE LE PERMITE ESCARLAR HASTA EL QUINTO PUESTO DE LA CLASIFICACION *** Local Caption *** DEPOR: MOLINA, MANUEL PABLO, ANDRADE, JUANMA, CAPDEVILA, SERGIO (SCALONI), DUSCHER, VICTOR (IVAN CARRIL), VALERON, MUNITIS Y TRISTAN (TABORDA).CADIZ: ARMANDO, VARELA, DE LA CUESTA (PAZ), DE QUINTANA, MARIO SILVA, FLEURQUIN, ENRIQUE, SUAREZ, PAVONI, IVAN ANIA (SESMA), OLI (ESTOYANOFF)
Carril, durante un encuentro con el Deportivo en Riazor
ARCHIVO DXT CAMPEÓN

El gol en Montjuïc al Espanyol imagino que es un recuerdo inolvidable.

El más especial. El debut en la Intertoto, el gol en la final también de la Intertoto, el debut en Liga, el gol en Montjuic... Tres o cuatro momentos., Además, campo mítico, era muy importante y muy especial. Yo había estado en el Barça, había vivido allí. Tenía amigos que me habián venido a ver al estadio. El caso es que tú del Barça o del Madrid no te vas, te echan. Volver tres años después, me fui de allí con 17 años y con 20 años llegaba jugando en Primera División, cuando muchos de mis compañeros nunca jugaron. Para mí era la leche, fue cerrar el círculo. Al final este camino cuesta pero se da, ir convocado, jugar, marcar, y la asistencia del córner a Diego Tristán. Para mí fue un momento súper especial porque había mucha gente viéndome y salió todo a la perfección.

¿Y añadimos a esa lista de momentos también el hecho de ganar el derbi en Balaídos con un 0-3?

El momento del derbi también, está sin duda a la altura. Es que aquel Dépor era mucho Dépor. Aquellos derbis se ganaban, eran un escándalo. Poder disfrutar de ese momento en Vigo con ese 0-3. Ver a esos jugadores como los que teníamos manejar momentos, emociones, para uno que está ahí metiendo la cabeza, empezando, fue un momento único.

Vaya lista de entrenadores salieron de ese Dépor. Scaloni, Manuel Pablo, Sergio, Munitis... Con Borja Fernández no coincidió pero también se puede incluir en esa lista.

Antes al jugador le gustaba lo justo el fútbol, porque los entrenamientos tampoco eran tan divertidos. Ahora está relacionado todo con como es el juego en sí, y le gusta, y se prepara. Y eso el día de mañana hace que los jugadores se conviertan en entrenadores, no por seguir en el círculo, si no porque de verdad es vocacional. Yo en mi caso que me retiré por el tema de lesiones, siempre quise alargar los años en el fútbol, porque para ser entrenador luego hay mucho tiempo. Sin embargo, me retiré joven por mi físico, y decidí formarme.

Luego vuelve al Deportivo y juega dos campañas en el Fabril, ¿qué recuerdos tiene?

Es verdad que volví, pero las cosas habían cambiado mucho. En mi año del debut tuve esas lesiones y eso hizo que la temporada siguiente me fuese cedido. Cuando vuelvo ya no estaba Caparrós, estaba Lotina, y cada entrenador tiene ideas diferentes. El Dépor ya no era ese súper Depor que se había vivido. Cuando volví la situación ya había cambiado mucho, y el entrenador que estaba contaba con otros futbolistas. Yo jugaba todos los partidos amistosos, pero nunca jugaba los minutos oficiales. Me tocó jugar en el filial en un año bonito, con una promoción de ascenso a Segunda División, pero mentalmente fue muy difícil. Veía que era muy difícil volver a llegar y que mi nivel podía haber bajado.

¿Vivió de todo como blanquiazul antes de desvincularse del club y optar por otros caminos?

La verdad es que sí, fueron siete años en el Dépor, y en general una etapa super bonita. Soy de Boqueixón, pero siento que el Deportivo es mi casa. Me trataron muy bien siempre, y luego a cada uno le toca vivir su camino. Después de la salida del Dépor y de estar un año en el Pontevedra, al no conseguir el ascenso apareció la opción de ir a Austria para jugar en el SV Ried y fue una gran decisión. Lo disfruté un montón, ganamos títulos, jugábamos en la Europa League, la ciudad donde me tocó vivir era espectacular...

¿Pudo volver a España?

Sí, pero estaba realmente cómodo. Sin embargo, en mi último año de contrato me tocó una lesión de Aquiles. Termino contrato con mi lesión larga, volviendo para jugar dos partidos al final, pero son momentos de dudas por cómo vas a estar físicamente. Tocó buscarse la vida, fui a Grecia, y a los futbolistas nos gusta cobrar además de jugar, así que hubo que moverse.

Salió lo de Irak y no se pudo seguir por la situación del país. Luego es verdad que a partir de la lesión de Austria ya tuve poca continuidad. Quizás cuando menos me apetecía viajar con el fútbol y más me gustaría volver, la gente te ofrecía contratos pequeños. Si habías jugado la mitad de los minutos posibles eras demasiado caro para el rendimiento que al final podías dar. Y luego pasé por Auckland, en Nueva Zelanda, que es una ciudad maravillosa.

Al final se me hizo cuesta arriba el paso por Noruega en el Gjovik-Lyn, con una lesión grave y decidí dejar de jugar. Sí que pude volver a casa, o al Compostela, pero no quería que se dijese que Iván Carril volvía por el dinero o para cobrar y no dar rendimiento. Decidí colgar las botas.

¿Habló con alguno de los entrenadores que tuvo para decirles que iba a tratar de seguir sus pasos? Quizás con Caparrós...

La verdad que no. No tenía esa confianza. Era otro fútbol, otra época, tú cuando eres joven al entrenador lo ves distante... Pero uno sí que pilla cosas de lo que va viviendo. Cuando estuve en Nueva Zelanda ya entrenaba al sub-15. En Auckland, el entrenador que tenía, Ramón Tribulietx, era español y aprendí mucho con él. También en Noruega entrené a categorías inferiores, por ahí fuera digamos que era algo más sencillo. Y quería formarme y prepararme bien ya tranquilo en España.

Regresa, primero a Noia, luego la experiencia de Sarria en Segunda RFEF y ahora como cabeza de un proyecto en Lalín.

Creo que para entrenar hay toda la vida, no hay edad. Esas experiencias que has tenido son las que te van a llevar a decidir en el futuro. Y me sirvieron en Noia, Sarria, y ahora en Lalín. Además, tengo un vínculo con el pueblo y ojalá sea un año ilusionante.

Con la espina clavada de no haber llegado a visitar la campaña pasada Abegondo con la Sarriana...

Jugamos en pretemporada pero no llegamos a partido oficial. Pero hace años cuando estuvimos con el Noia en Tercera sí que jugamos en Noia y Abegondo contra el Fabril en el que estaban Yeremay, Mella y Barcia y fuimos capaces de empatar a domicilio. Esa fue un poco esa vuelta a casa. La recuerdo como ilusionante. Pero lo que sería la leche sería volver a Riazor y sentarme en un banquillo. Eso sería increíble. Espero además que si sucede esto sea en Primera o en una competición europea, si no no sería tan atractivo. Todos tenemos que soñar y soñar en grande y si me gustaría poder llegar a vivir eso desde dentro.

En los últimos años siempre se le vincula con el banquillo del Compostela, pero nunca llega a recalar ahí. ¿Cuánto de cerca estuvo Iván Carril este verano de San Lázaro?

Es muy complicado al final para el entrenador, yo no tuve esas opciones claras sobre la mesa. Mucho sondeo, muchas opciones de estirar y de aguantar sobre el momento. Yo entendía que el que te venía a buscar tiene que tener claro de que seas tú el entrenador, y apareció la opción del Lalín, que siempre demostró eso. No podía ni hacerlo esperar ni descartarlo. Además, el Compostela era una alternativa demasiado incierta. Ni hubo nada real ni me queda pena.

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