LA LUPA | Así es Asp Jensen, un mediapunta vertical para el Deportivo
El danés, capaz de jugar por fuera y por dentro, es un futbolista estético, regateador y con potencial para hacer cifras

El fútbol que antes se cultivaba en las calles ahora se desarrolla en las academias. El espacio a la improvisación ha dejado lugar a la formación más tecnocrática. Por eso, los enganches que años atrás forjaban su habilidad en espacios reducidos bailando entre patadas en las plazas, ahora solo tienen cabida en el verde si, a su talento, añaden la capacidad de recorrer avenidas a toda velocidad.
De esa nueva escuela es Jonathan Asp Jensen (Gauerslund, Dinamarca, 2006), el último fichaje del Deportivo. Con él, el club busca dotar su segunda línea de ataque de un futbolista con alma de mediapunta y condiciones de extremo. Un híbrido que encaja en el molde del futbolista que viene surgiendo en Europa y, especialmente, en los países nórdicos. Allí donde jugar en espacios públicos al aire libre nunca ha sido posible por las temperaturas y el fútbol se cultiva en academias, al habitual físico prodigioso imprescidible para salir adelante se le está adhiriendo una técnica más depurada. Ya no hay jugadores finos y otros fuertes: ahora sobresalen los que evolucionan favorablemente en ambos parámetros.
Por todo ello, la apuesta del conjunto blanquiazul es importante. Porque ha pagado varios millones para llevarse en propiedad a una de las últimas perlas de la cantera del Bayern Munich, que lo captó de la base del Midtjylland en 2022, cuando era uno de los futbolistas más prometedores de su país. Todavía maneja esa condición, después de unos años en Bavaria en los que llegó a debutar en Bundesliga, antes de salir cedido al Grasshoper Zurich suizo, donde aprovechó el curso recientemente finalizado para llamar la atención de media Europa.
Estético y productivo
No es para menos. Porque sus 9 goles y 7 asistencias —entre liga y copa— son registros que permiten atisbar que detrás de un futbolista que entra por el ojo, hay una potencial habilidad para producir cifras. Que no solo es un estético aderezo, sino también solomillo.
De esta manera, Asp Jensen es, ante todo y a estas alturas de su incipiente carrera, un jugador muy bonito de ver. Según varias fuentes, Jonathan apenas supera los 180 centímetros, aunque por su estético movimiento sobre el césped, su altura parece superior. A generar esa ilusión óptica ayudan sus largas piernas, que le permiten exhibir una de sus grandes virtudes: la conducción.
Y es que Jensen es un atacante que, bien sea en el carril central o partiendo del pasillo exterior izquierdo, se enfoca a acelerar jugadas por esa tendencia virtuosa a transportar la pelota. Principalmente con una pierna derecha que es su dominante, pero que no es exclusiva cuando se trata de mirar hacia la portería contraria.

En esas circunstancias, su destreza para salir hacia ambos perfiles le exige utilizar también un pie izquierdo con el que sabe cómo amenazar a los porteros. Aunque, desde luego, esa zurda no alcanza el potencial de una diestra que le permite exhibir un gran golpeo de media distancia —sabe armar la pierna incluso con el balón muy encima—, duro y preciso, y un centro tenso que le ha hecho dueño del balón parado de un Grasshoper que se salvó del descenso a la segunda categoría en el playout.
En ese equipo en el que no estuvo demasiado bien acompañado fue capaz de sobresalir Jensen. Quizá el contexto le permitió lograr que el foco le apuntase más, aunque también se puede argumentar en sentido opuesto: levantar la mano en un deporte colectivo es más difícil si la compañía no ayuda demasiado.
Sea como fuere, lo cierto es que el internacional danés en categorías inferiores debe confirmar ahora en una gran liga lo que apunta: que es un futbolista capaz de superar marcas a partir de su uno contra uno. Para ello, no gambetea con trucos vistosos al ‘estilo Yeremay’, sino que conduce, amaga, frena, cambia de dirección y de ritmo. Es decir, maneja prácticamente todos los recursos físico-técnicos para encarar. Y a esta amalgama suma su confianza y valiente personalidad para buscar una y otra vez a su par. Para insistir hasta eliminarlo. Siempre más pidiéndola al pie que atacando el espacio, ya que no es tan rápido como hábil y potente gracias a su zancada con el esférico controlado.

Pero más allá de esta capacidad de regate que le permite ser un futbolista productivo en banda a pie no natural, Jensen también se sabe mover por espacios más centrales. Ahí entiende cómo ubicarse. Y luego, su habilidad en los controles hace el resto. Domina a la perfección el manual para recepcionar la pelota: con el pie alejado, perfilado correctamente y con salida hacia donde pide la jugada. Precisamente ese control orientado es otro de sus grandes puntos fuertes y una cualidad que le permite subsistir en espacios de más densidad.
A mejorar
Aunque ahí está, probablemente, también su gran debe hoy en día. Porque Asp Jensen todavía debe potenciar su carrocería para hacerse más fuerte en los choques y ganar duelos si quiere mejorar su influencia por dentro, que tiene visos de crecimiento teniendo en cuenta que su óptima percepción espacial para entender todo lo que le rodea y poder dar continuidad al juego a través de la asociación.
Pese a esto, el Asp de 20 años que llega al Deportivo es un futbolista más de jugadas que de juego. Un catalizador más que un gestor que debe crecer también en cuanto a toma de decisión. Todo para no rizar el rizo en determinadas jugadas y afinar un último pase que todavía no es del todo óptimo ni corresponde con la sensibilidad que ofrece su juego en otros contactos.
Por todo ello, no sería de extrañar ver a un Jonathan Asp Jensen que comience ejerciendo en un rol similar al que acabó teniendo Yeremay Hernández, como segundo punta con libertad para caer al costado zurdo. Aunque su encaje es perfectamente compatible con el canario.











