Expediente Bouldini
Su contrato de larga duración y una de las fichas más altas de la plantilla complican una operación que el Deportivo considera prioritaria

La operación salida del Deportivo ya ha empezado a desbloquear algunos de sus principales frentes. pero hay uno que sigue sin resolverse y que amenaza con prolongarse durante buena parte del verano. Mohamed Bouldini se ha convertido en el gran expediente de Fernando Soriano. Tras las salidas de Luis Chacón al Real Valladolid y Álex Petxtarroman al Ceuta, el delantero marroquí es el principal objetivo del club en un mercado en el que cada movimiento resulta clave para terminar de perfilar la plantilla de Antonio Hidalgo y, por supuesto, para hacer cuentas con el tope salarial con el que puedan contar desde las oficinas de Abegondo.
Bouldini regresó este lunes a los entrenamientos después de no haber sido citado para la primera semana de la pretemporada para tratar de acelerar su futuro. Sin embargo, su presencia en la Ciudad Deportiva no cambia el escenario. Bouldini no entra en los planes del Deportivo para el regreso a Primera División e intentan encontrarle un nuevo destino.
La gran dificultad reside en que el delantero cuenta con contrato hasta 2028 y con una de las fichas más elevadas de la plantilla. Un factor que reduce considerablemente el número de posibles pretendientes y que, al Deportivo, en caso de verse obligado a rescindir su vínculo por falta de ofertas, le costaría una importante cantidad de dinero.
La situación contrasta con la rapidez con la que el Deportivo ha resuelto otros casos. Luis Chacón, objetivo principal de varios clubes de la categoría de plata tras su gran curso en lo individual con la camiseta de la Cultural Leonesa, ya fue traspasado al Valladolid por una cantidad cercana al medio millón de euros, mientras que Petxarroman rescindió su contrato para incorporarse al Ceuta. Dos operaciones que han permitido avanzar en la remodelación de la plantilla, pero que dejan a Bouldini como el gran asunto pendiente.
No es una sorpresa. Hace apenas unas semanas, DXT Campeón ya señalaba al delantero marroquí como el reto mayúsculo de Fernando Soriano en el apartado de bajas. Entonces ya se apuntaba que su contrato de larga duración, unido a su elevado salario y al escaso rendimiento ofrecido en las dos últimas temporadas, convertían su caso en el más complicado de resolver.
El Deportivo realizó una importante apuesta económica por Bouldini en el verano de 2024 después de sus dos buenas campañas con un Levante en el que marcó 16 goles, pero al que le urgía aligerar masa salarial. Aterrizó en A Coruña llamado a ser la referencia ofensiva de un histórico que volvía al profesionalismo, pero se quedó lejos de cumplir con dicha etiqueta. En su primera —y única— temporada completa en Riazor apenas pudo marcar un gol y disputó poco más de 600 minutos.
El pasado mercado estival, con el objetivo de aumentar el nivel y confeccionar una plantilla competitiva capaz de pelear por el ascenso a la máxima categoría, el Deportivo aprovechó la delicada situación económica del Granada. La dirección deportiva cerró un acuerdo de intercambio en el que también estuvo implicado Stoichkov. Fue una oportunidad que resultó beneficiosa sobre todo para los coruñeses, que trajeron a filas a un hombre de la confianza del entrenador y que, pese a rendir por debajo de lo que el propio jugador esperaba, anotó cinco tantos que ayudaron a terminar como segundos clasificados. Pero esa apuesta también tuvo su lado negativo.
Las lesiones y la falta de continuidad impidieron que Bouldini se reivindicase. Más bien ocurrió todo lo contrario, Encadenó otro curso prácticamente en blanco, con únicamente dos titularidades, 261 minutos y ningún gol.
Su discreta discreta temporada obliga ahora al Deportivo a buscar una salida para un futbolista cuyo valor de mercado ha seguido bajando. Aunque el club no descarta negociar una rescisión de contrato si la situación no se desbloquea, la prioridad sigue siendo cerrar un traspaso que permita liberar masa salarial, poner fin de forma definitiva a la etapa del delantero marroquí en Riazor y evitar asumir el coste de los dos años de contrato que todavía le restan.












