La portería también cambia para Ferllo
La llegada de Leo Román obliga al riojano a decidir entre pelear por la titularidad o buscar un nuevo destino

A muchos no les gusta hablar de titulares y suplentes. Y mucho menos antes incluso de que comience la temporada. Tiene su lógica. En el fútbol, todo hay que ganárselo sobre el césped y ningún puesto debería estar asegurado de antemano. Sin embargo, también hay mensajes que trascienden las palabras. Y el Deportivo acaba de enviar uno muy claro al pagar la cláusula de rescisión de Leo Román al Mallorca. Una inversión de semejante calibre invita a pensar que el internacional español está llamado a defender la portería blanquiazul desde el primer día. Una realidad que a nadie se le escapa. Tampoco a Álvaro Ferllo, que queda atrapado en el dilema típico que envuelve a todo jugador que ve amenazado su status en un equipo. O quedarse para intentar competir con el nuevo compañero, o buscar un destino en el que le aseguren minutos.
El riojano fue uno de los grandes héroes del ascenso del Deportivo a Primera División. Llegó en el mercado invernal para reforzar una posición en la que no había ruido ni desconfianza, pero que el club entendió que podía elevar el nivel con su incorporación. Y así fue. Germán Parreño, guardián hasta entonces, fue relegado al banquillo sin muchos motivos. Había cumplido notablemente, pero sus actuaciones no frenaron la llegada de un portero de la confianza de Antonio Hidalgo, al que ya se había intentado fichar antes.
Aunque pueda parecer cruel, el fútbol tiene estas ironías. Apenas siete meses después, es Ferllo quien se encuentra en la situación que le tocó vivir a Germán Parreño. Sus paradas en momentos decisivos y su personalidad arrolladora, que ayudó al vestuario a creer en sus posibilidades, hacían pensar que la portería no iba a ser una de las prioridades a reforzar. Sin embargo, la ambición con la que ha entrado el Deportivo a este mercado estival ha sorprendido tanto por los nombres que tantea y ya ha firmado como por la profunda transformación que se prevé en la plantilla de cara a la temporada 2026-27.
El descenso a Segunda de los bermellones abrió la oportunidad de hacerse con los servicios de Leo Román, y el Deportivo no la dejó escapar. Con la correspondiente rebaja de la cláusula tras la pérdida de categoría, la entidad herculina entendió que tenía la posibilidad de incorporar a uno de los porteros españoles con mayor proyección, con experiencia en Primera División y margen de crecimiento, y decidió hacer un esfuerzo económico que poner en aviso al resto del fútbol español de cómo de serio es el proyecto blanquiazul.
Más allá del discurso de la competencia, resulta complicado imaginar una inversión de semejante magnitud para un futbolista destinado a comenzar la temporada en el banquillo. Ahí es donde nace el dilema de Ferllo.
A sus 28 años, Ferllo viene de realizar uno de los mejores meses de su carrera deportiva. Pero el regreso a Primera cambia las reglas del juego. El Deportivo ha elevado el listón en todas las líneas y la portería no ha sido una excepción.
Ahora será el propio guardameta quien deba decidir cuál es el siguiente paso. Permanecer en A Coruña significaría aceptar un reto de máxima exigencia y tratar de convencer a Antonio Hidalgo de que merece conservar el puesto que se ganó sobre el césped. La otra opción pasa por escuchar ofertas y marcharse a un equipo que le garantice la continuidad que, por méritos deportivos, parecía haber conquistado aquí.











