Angeliño y el reseteo con el Deportivo que exige un esfuerzo mayúsculo
El lateral busca recuperar en Riazor su mejor versión tras un año difícil por una enfermedad, pero la operación requiere de sacrificios por ambas partes

El Deportivo quiere a Angeliño Tasende y Angeliño Tasende queire al Deportivo. En un mundo ideal, poco más haría falta para que los deseos de ambas partes pudieran hacerse realidad sin apenas obstáculos que lo impidiesen. Pero el fútbol está lejos de ser un cuento de hadas y se parece mucho más a la realidad del día a día. En el que la única forma de avanzar entre esos obstáculos es apartándolos. Y eso es lo que pretenden hacer club y jugador este verano en lo que supondría el reseteo para el futbolista de Coristanco, que busca empezar de cero después de una complicada temporada marcada por una enfermedad que apenas le permitió jugar 400 minutos en una Roma donde partía como indiscutible. Un volver a empezar que, además, le exigiría un esfuerzo mayúsculo a nivel económico para cumplir el sueño que lleva expresando en público y en privado desde hace muchos años: vestir de nuevo la camiseta blanquiazul.
Desde que saliera de Abegondo siendo un adolescente, Angeliño se ha labrado una brillante carrera que ha tenido su repercusión en el terreno de juego, pero también en la importancia de su salario. Manchester City, Leipzig y Roma, equipos top de las principales ligas europeas que pagan acorde con su estatus. El conjunto italiano lo firmó en 2024 por algo más de 5 millones de euros y le firmó un contrato hasta 2028 cuya ficha anual se estima en torno a 4 millones de euros brutos. Esa es, a día de hoy, la importante distancia que separa la reunión del lateral del Coristanco con el Deportivo.
Ya sin tener en cuenta el paso siguiente, que sería convencer a la Roma de que el mejor destino para que Angeliño recupere su mejor versión es Riazor, lo primero que tanto la entidad coruñesa como el jugador deben acordar es cuánto pone cada uno de su parte para que el sueño tenga opciones de convertirse en realidad. A pesar del ascenso a Primera y el incremento de los ingresos, el Dépor no puede hacer frente a un salario de tal calibre. Pero es que incluso en el caso de que el futbolista aceptara una rebaja importante, la ficha seguiría suponiendo un buen mordisco al tope salarial blanquiazul, lo que exigiría fórmulas imaginativas pensando ya a medio plazo para compensar lo que el zurdo pueda estar dispuesto a dejar encima de la mesa. Fase, obviamente, en la que también tendría mucho que decir la Roma, propietaria de sus derechos por dos campañas más y que, por supuesto, no regalará al futbolista, lo que implicaría un nuevo ejercicio de ingeniería para cuadrar la operación entre clubes.
Ocho minutos en seis meses
Después de muchos años de coqueteo, “la selección es un bonus, mi sueño es el Dépor”, confesaba en 2020 el gallego, la línea temporal de equipo y futbolista nunca ha estado tan sincronizada como este verano. Con el regreso a la máxima categoría, al club blanquiazul se le abren opciones en el mercado prohibitivas hasta hace nada, mientras que, a sus 29 años, Angeliño tendrá que prácticamente empezar de cero después del complicado año pasado.
En la 2024-25 fue capitán general en la banda izquierda de la Roma. Algo que apuntaba a repetirse el curso pasado, cuando empezó como titular en las cinco primeras jornadas de la Serie A. Hasta que una bronquitis asmática se cruzó en su camino. Lo que en principio parecía una enfermedad leve, se complicó hasta el punto de que el jugador de Coristanco estuvo KO durante seis meses. La situación se llevó con la máxima confidencialidad en el club italiano y también en el entorno del jugador, que siguió trabajando para recuperar lo que desde la prensa transalpina señalaban como una importante pérdida de peso, masa muscular y condición atlética.
De esta forma, desde que fue titular ante el Hellas Verona el 28 de septiembre de 2005, no volvió a aparecer en el terreno de juego para un partido del campeonato italiano hasta el 22 de marzo de 2026, cuando dispuso de un cuarto de hora ante el Lecce. Seis meses de trabajo duro en la sombra para recuperar el tono físico, en los que apenas apareció sobre el césped durante ocho minutos en la Europa League en dos ratitos ante Celtic y el Panathinaikos.
Así, después de jugar apenas nueve partidos y 427 minutos, su temporada con menos participación desde que se estrenara en el fútbol profesional, Angeliño parece ‘loco por volver’ al lugar donde fue feliz como niño y reencontrarse en Riazor con el futbolista que no hace tanto deslumbraba en escenarios de Champions. Los números son complejos de cuadrar, pero la voluntad es el primer paso para encajarlos y conseguir un reencuentro con el que, además de la familia Tasende, sueña todo el deportivismo.













