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Dépor

El reto más 'extremo' de Fernando Soriano

El Deportivo acudirá al mercado en busca de un jugador de banda como mínimo. Los seis fichajes anteriores no fueron alternativas fiables

03 febrero 2025Fútbol Segunda DivisiónTemporada 2024-2025Éibar - Deportivo 0-1
Juan Gauto regatea a Antonio Puertas en uno de los pocos partidos que jugó en el Deportivo
Archivo DXT CAMPEÓN
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Hay que rebobinar mucho en el tiempo para encontrar a un jugador de banda fichado por el Deportivo que consiguiese llenar el ojo de los aficionados. Los años en el sótano del fútbol español, quizá, provocaron que el listón bajase hasta conformarse con las filigranas de William de Camargo, pero la realidad es que cuesta señalar un nombre concreto que se haya asentado como una solución de garantías en los costados. Ahora, con el reto de mantenerse en Primera División, el club blanquiazul vuelve a mirar al mercado en busca de una respuesta a un problema que se le ha atragantado en las últimas temporadas.

La entidad herculina acudirá este verano al mercado para incorporar, como mínimo, un extremo. Una búsqueda que se ha convertido en una de las asignaturas pendientes de Fernando Soriano desde su llegada a la dirección deportiva en el verano de 2023. Desde entonces, seis jugadores aterrizaron en A Coruña para competir en las bandas y ninguno consiguió hacerse un hueco importante en el equipo. Ni siquiera lograron convertirse en recursos fiables cuando Yeremay Hernández o David Mella no estuvieron disponibles.

Los primeros nombres de esa lista llegaron en la temporada del ascenso. Berto Cayarga, Pablo Valcarce, Davo y Luis Quintero, incorporado en el mercado invernal en calidad de cedido por el Villarreal, fueron las apuestas de un Deportivo que todavía no sabía hasta dónde podían llegar dos futbolistas que solo comenzaban a asomar. Yeremay estrenaba el ‘10’ como uno de los referentes del proyecto y Mella, todavía con dorsal del Fabril, hacía sus primeras carreras por Riazor de la mano de Imanol Idiakez.

La intuición se quedó corta. Ambos terminaron superando cualquier expectativa, por muy altas que estas fuera, y, relanzados por Lucas Pérez, sostuvieron el ataque de un equipo que encontró muy poco respaldo en el banquillo. Porque los refuerzos llamados a competir con ellos apenas pudieron aportar. Davo fue el único que llegó al aprobado gracias a sus siete goles , un par de ellos memorables, aunque sin destacar precisamente por el desborde o la capacidad para generar ventajas en el uno contra uno.

El resto de incorporaciones tuvieron un papel todavía más residual. Cayarga, Quintero y Valcarce,  Valcarce, por el que el club realizó una inversión considerable para la categoría, solo acumularon diez titularidades entre los tres. Demasiado poco para unos futbolistas destinados, al menos, a ofrecer descanso y alternativas. El resultado fue un Deportivo excesivamente dependiente de la inspiración del canario y del santiagués para generar desequilibrio en los metros finales.

La vuelta al fútbol profesional cambió el contexto, aunque no el problema. El club, en un año en el que el objetivo era únicamente asentarse para sentar las bases de lo siguiente, apostó por mantener gran parte de la columna vertebral y los cambios en las bandas fueron mínimos. Los papeles secundarios quedaron en manos de Cristian Herrera y Juan Gauto, dos perfiles completamente distintos que coincidieron en la escasa incidencia.

El argentino, cedido por el Basilea y actualmente en el Atlético Platense, tan solo acumuló 226 minutos como deportivista. Su velocidad y su capacidad para eliminar rivales en conducción dejaron algún destello, pero su falta de comprensión del juego colectivo le impidió tener continuidad. Cristian Herrera, por su parte, llegaba con una amplia trayectoria y un currículum que invitaba a esperar un mayor rendimiento, aunque tampoco fue capaz de discutirle el puesto a los titulares.

De hecho, cuando David Mella cayó lesionado en el tramo decisivo del campeonato, la solución terminó apareciendo en casa. Diego Gómez, repescado desde el Arenteiro en el mercado invernal, encontró un espacio por el que colarse en la primera plantilla y en apenas medio curso igualó el número de titularidades de Gauto y Cristian Herrera juntos.

El objetivo de la permanencia se consiguió, pero quedó claro que, si el Deportivo quería acelerar su regreso a Primera División ocho años después de su última participación, debía multiplicar los recursos ofensivos en el último tercio. Más amenaza y más soluciones cuando Yeremay o Mella no estuvieran.

Con esa idea, Soriano realizó una fuerte apuesta económica por Luismi Cruz, pagando cerca de un millón de euros por su traspaso. Su llegada, en un principio, parecía destinada a amenazar la posición de indiscutible de Mella, sin embargo, Antonio Hidalgo implementó una estructura que les hacía casar. Sin tener que renunciar a uno o a otro. El hecho de que ambos destaquen por cualidad distintas favoreció el plan. Mientras uno brilla en atacar los espacios o en desequilibrar desde el uno para uno, el otro lo es capaz de asociarse por los pasillos interiores para superar líneas a través de combinaciones. El técnico catalán entendió que ambos se podían retroalimentar.

La prueba  resultó favorable. Los herculinos le causaron un destrozo al Mirandés (1-5) en Mendizorroza. Mella, ‘pinchado’ en banda, provocaba la vigilancia cercana de su lateral y daba libertad de movimiento a un Luismi que, además de marcar dos de sus tres goles del curso, se cansó de generar fútbol desde una zona indetectable.

La sociedad apenas pudo tener continuidad. La disputa del Mundial sub-20 obligó a Mella a ausentarse durante un mes y rompió un plan que nunca jamás volvió a surgir. La lesión ante el Granada volvió a evidenciar la falta de alternativas naturales en la plantilla. Altimira ocupó posiciones más adelantadas por delante de Cristian Herrera y permitió que Luismi asumiese otras responsabilidades. Una solución de circunstancias que volvió a dejar al descubierto una realidad que se repite desde hace tres veranos.

El Deportivo necesita acertar en sus nuevos extremos, y este mercado es la oportunidad para que Fernando Soriano rompa la racha.

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