Dos caras de 54,4 millones de euros
El Deportivo del descenso de 2018 y el del ascenso de 2026 tienen exactamente el mismo valor de mercado

El paso de los años y la inflación en la vida también se trasladan al fútbol. Un deporte que mueve cantidades económicas cada vez mayores, en el que los traspasos millonarios y las tasaciones de los futbolistas crecen temporada tras temporada. Por eso, resulta tan sorprendente que dos plantillas del Deportivo separadas por ocho años y pertenecientes a contextos tan diferentes compartan exactamente el mismo valor de mercado: 54,4 millones de euros. Ni más ni menos.
La primera fue la del curso 2017-18, el último del Dépor en Primera División antes de iniciar un largo viaje por el desierto. Aquel equipo estaba formado por futbolistas con una amplia trayectoria en la élite. El jugador más valioso de aquel equipo, que tan solo logró sumar 29 puntos y por el que pasaron tres entrenadores en el banquillo y cinco guardametas por la portería, era Lucas Pérez, valorado por aquel entonces en siete millones y medio de euros. Al club en realidad ya le daba igual esa cifra. El delantero coruñés había regresado en calidad de cedido a Riazor una temporada después de ser traspasado al Arsenal por 20 millones. Marcó ocho goles en los 35 partidos que disputó, pero no fue suficiente para salvar al Deportivo del descenso a Segunda División.
Del descenso a la élite
Por el segundo puesto en el ranking había un empate. Uno de los nombres era Federico Valverde, tasado entonces en seis millones de euros, muy lejos de los 90 que le atribuye Transfermarkt en la actualidad. El Real Madrid lo trajo a Europa desde Nacional y, tras un año en el Castilla, lo cedió a A Coruña para que terminase de forjarse. El potencial que el club blanco detectó en él no supieron verlo ni Pepe Mel, ni Cristobal Parralo, ni Clarence Seedorf.
Los tres técnicos desaprovecharon el paso del ‘Pajarito’ por Riazor, que voló de la disciplina herculina habiendo jugado solo doce encuentros de inicio antes de emprender un camino que ahora lo sitúa como uno de los mejores centrocampistas del mundo.
Florin Andone también tenía ese precio. El delantero rumano era el acompañante de Lucas Perez en la punta de lanza, pero no tuvo la misma lucidez que en su primer año. Andone siguió siendo un fijo, siendo suplente tan solo en cinco encuentros, pero su aportación goleadora se redujo a la mitad. En su segundo curso como deportivista anotó seis goles, por los doce que había marcado en la 2016-17. El ariete abandonó el Deportivo tras el descenso y se marchó al Brighton, de la Premier League.
En un escalón más bajo aparecían Celso Borges, Adrián López, Juanfran Moreno y Sidnei, todos ellos con cuatro millones de euros. Los cuatro formaban parte de la alineación habitual de cada jornada, aunque sus años más gloriosos con la camiseta blanquiazul ya habían quedado atrás. Guilherme (3,5) y Fabian Schär (3) completaban el siguiente peldaño de una lista que cerraban Emre Colak, Sergio Arribas y Fede Cartabia, tasados en dos millones.
Un grupo de nombres que no cumplieron con el objetivo y que en agosto podrá contemplar desde la distancia el regreso del Deportivo a la máxima categoría. Una vuelta a la élite sustentada, curiosamente, en una plantilla con exactamente el mismo valor de mercado, aunque construída desde una filosofía radicalmente distinta. Ahora la mayor parte del valor de mercado se concentra en en jugadores jóvenes y de la casa, uno en concreto.
Yeremay, el principal activo
El gran símbolo de esta nueva etapa es Yeremay Hernández. El canario se ha convertido en la gran estrella del proyecto blanquiazul y en el jugador más valioso de una plantilla que ha ido multiplicando su cotización progresivamente. Su desborde, su irrupción en Segunda División y su capacidad para decidir partidos lo han situado en el radar de grandes clubes europeos como el Sporting de Portugal. Ante ese interés, la entidad herculina no solo se ha mantenido firme su postura, sino que ha salido favorecido por el ascenso y la consiguiente subida de cláusula del jugador, que es más de 100 millones, mientras que su valor de mercado según TransferMarkt es de 25, pese a que las oficinas de Abegondo llegaron el curso pasado ofertas superiores que fueron denegadas.
A su espalda, con cinco millones de euros, aparece David Mella, otro producto de Abegondo que simboliza el cambio de modelo. El extremo de Teo se encuentra en el segundo eslabón de mejor valorados de la plantilla actual. En su contra juega que no ha podido tener la continuidad deseada. Este curso, como el anterior, volvió a ver el desenlace de la temporada desde las gradas tras una lesión de rodilla sufrida ante el Granada a principios de marzo.
Tras la irrupción de Yeremay y David Mella, el tercer escalón de la plantilla lo ocupa Mario Soriano, tasado en tres millones de euros después de haber sido el jugador más destacado de la recién finalizada temporada. El madrileño se ha consolidado como uno de los futbolistas con más peso dentro del proyecto blanquiazul y ha sido el motor del Dépor de Antonio Hidalgo.
Por detrás aparece Samuele Mulattieri, valorado en dos millones y medio de euros. El delantero italiano ya se ha despedido de la afición tras finalizar su cesión y regresará al Sassuolo, después de un curso en el que ha terminado siendo el tercer delantero.
Justo por debajo de él está posicionado uno de los que ha sido su competidor por la punta de ataque, Zakaria Eddahchouri. El neerlandés tiene un valor de dos millones tras ser el máximo goleador del equipo con doce tantos, aunque Bil Nsongo le haya adelantado en la carrera por la titularidad. Eso no supone ninguna molestia para el ‘9’, que ha facturado el 50% ingresando como revulsivo.
Álvaro Ferllo, fichado a coste cero del Sevilla y héroe del ascenso con paradas como el penalti a Diawara en el último minuto ante el Leganés, aparece a continuación con una valoración de 1,8 millones de euros, por delante de José Gragera, cuyo valor de mercado se sitúa en el millón y medio. El centrocampista asturiano también ha terminado su etapa en A Coruña y regresará al Espanyol tras una cesión que no ha salido como ninguna de las tres partes implicadas esperaba.
Su última aparición en la alineación titular de Antonio Hidalgo en Liga data del 8 de noviembre, en la décimo tercera jornada. Desde aquel día desapareció de los planes del preparador catalán. Solo disputó 56 minutos y tan siquiera fue uno de los elegidos para despedir el curso ante Las Palmas.
En esa misma cifra aparecen Lucas Noubi y Giacomo Quagliata, dos de las incorporaciones realizadas en verano para reforzar la línea defensiva y que se han ganado como pocos el cariño de la afición.
El valor de ambos promete a continuar en aumento por la corta edad de ambos y la progresión que han mostrado en su juego a lo largo de los nueve meses y medio de competición. A nada de entrar en el mismo grupo están Luismi, Riki y Altimira (1,4), todos ellos también fichajes en propiedad de este curso.
El mercado y las tendencias del fútbol han querido igualar dos plantillas separadas por ocho años, pero la forma de alcanzar esa cifra no puede ser más distinta. De un equipo construido a base de futbolistas contrastados a otro que ha encontrado en la cantera, el talento joven y la revalorización de sus jugadores el camino de vuelta a Primera División.















