El Deportivo blinda su plantilla contra la nueva dinámica del mercado de fichajes
Las estrecheces económicas elevan los fichajes a coste cero de jugadores que terminan contrato y apenas hay futbolistas blanquiazules que acaban en 2027

Salvo contadas excepciones, que hablando de fútbol europeo y dinero suelen tener que ver con la Premier, las estrecheces económicas han marcado el último lustro cada vez que se abre una ventana de fichajes. La crisis del covid de la que todavía muchos clubes se están recuperando ha obligado a cambiar la estrategia de muchas entidades a la hora de acudir al mercado. Y una de esas fórmulas imaginativas es la de tantear a fondo la cartera de futbolistas cuyo contrato está a punto de terminar. Esta situación permite hacerle una oferta superior al jugador al no tener que pagar traspaso e incluso, en algunos casos, ofrecerle la ya famosa prima de fichaje, pagándole a él lo que se ahorra en la compra de su pase.
Por supuesto, y como suele suceder siempre en el mercado, los peces grandes parten con ventaja sobre los pequeños en este tipo de estrategias. Pero el Deportivo, que respondería al segundo perfil en su regreso a la máxima categoría, ha conseguido recapitalizar su plantilla hasta el punto de que accede a Primera División completamente blindado ante la mirada de posibles buitres que tuvieran la tentación de seguir el desarrollo de la temporada para alimentarse de los jugadores deportivistas. Con las renovaciones más recientes de Diego Villares (2028) y Bil Nsongo (2030), el club blanquiazul apenas cuenta con un par de futbolistas que vivirán la vuelta a la élite en su último año de contrato. Porque a falta de ver cómo se estructura el acuerdo de renovación de Ximo Navarro, ahora mismo solo Ferllo termina su vinculación en A Coruña en junio de 2027.
Esto no quiere decir, ni mucho menos, que todas las perlas del Deportivo vayan a seguir por muchos años en Riazor. Pero desde luego sí que le da al club coruñés todo el poder de negociación ante una hipotética oferta. Y, desde luego, despeja de la ecuación cualquier tipo de ‘extorsión’ por parte de otros clubs o agentes para obligar a malvender en situaciones de riesgo, como puede ser el mercado de invierno para evitar que alguien se marche gratis seis meses después.
Poco a poco, el Dépor ha conseguido ir alejando la fecha de caducidad de su plantilla y afronta el curso 2026-27 con la total tranquilidad de que si alguno de sus futbolistas explota por completo ante los focos más brillantes, nadie podrá llegar a Abegondo y llevárselo sin tener que pedir ningún tipo de explicación ni poner un solo euro. No es esta una cuestión menor, especialmente teniendo en cuenta el perfil de sus jugadores más atractivos. Jóvenes con proyección como por supuesto Yeremay, pero también Mario Soriano, Mella, Noubi o Quagliata, por los que ya ha habido más de una llamada en los últimos meses.
Sin necesidad
La situación está completamente controlada por el Dépor a nivel financiero, ya que durante los últimos años ha llevado a cabo un proceso del saneamiento de sus cuentas que le permite volver a Primera sin ningún tipo de carga. No será el club blanquiazul un recién ascendido al uso. No tanto porque vaya a poder llegar con la cartera por delante haciendo dispendios, pero sí porque afronta el verano con la tranquilidad de que cuando llegue agosto, no tendrá ningún tipo de problema para inscribir a todos los refuerzos que haya firmado por el camino. Algo que, visto lo ocurrido con buena parte de los equipos en los últimos años, tiene un gran valor.
No tiene el club necesidad de vender y en sus negociaciones ha conseguido, además, establecer cláusulas importantes para los futbolistas que puedan resultar más apetecibles. Más allá de esa inaccesible barrera de los 100 millones que supera la de Yeremay, hay varias que después del ascenso se van claramente por encima de los 10 ‘kilos’, una cantidad menos espectacular, pero que resulta suficiente para disuadir a buena parte de los interesados.
Obviamente, esta estrategia conlleva riesgos. Cuando un futbolista no funciona hay que asumir igualmente ese contrato largo y su salario. Pero de momento Soriano ha sido capaz de ir resolviendo esas situaciones cada verano sin comprometer en exceso el tope salarial. Algo que también tendrá que afrontar este verano con una plantilla que ya está por encima de los 25 jugadores con contrato.













