Luismi Cruz, el talento que encontró su propio camino hacia Primera División
El gaditano se formó en la cantera de Sevilla y Barça, pero en ninguno de los dos equipos logró consolidarse en el fútbol profesional

No todos los futbolistas llegan a la élite siguiendo el camino que parecía diseñado para ellos. Algunos necesitan desviarse, reinventarse y demostrar lejos de los focos que están preparados para competir al máximo nivel. Ese ha sido el caso de Luismi Cruz, uno de los protagonistas del ascenso del Deportivo a Primera División y un jugador que, pese a haberse formado en dos de las canteras más prestigiosas del fútbol español, ha tenido que construir su carrera paso a paso para llegar finalmente a la máxima categoría.
El atacante gaditano se formó durante años en el Sevilla Atlético, donde fue creciendo hasta convertirse en una de las piezas destacadas del filial hispalense en Segunda B. Su progresión le permitió llamar la atención del primer equipo e incluso debutar en la máxima categoría durante la temporada 2021-22, aunque solamente jugó doce minutos repartidos en dos partidos de Liga, un encuentro de Copa del Rey y uno de Europa League. A pesar de que consiguió estrenarse con 'los mayores' con tan solo 20 años, no logró asentarse en el conjunto sevillista.
Pero sus buenas actuaciones sí le sirvieron para llamar la atención de otro grande. El gaditano se marchó cedido al Barça B en el verano de 2022. En La Masía encontró el protagonismo que necesitaba. Disputó 37 partidos, superó los 2.300 minutos y anotó ocho goles. Además, en aquella plantilla compartió vestuario con Lamine Yamal, aunque solo coincidieron en un partido liguero y en dos del playoff a Segunda, ya que fue lo que jugó la actual estrella azulgrana con el filial.
Tras aquella experiencia, en la que se quedaron sin lograr el ascenso a la categoría de plata, Luismi decidió dar un paso más en su carrera y encadenó una nueva cesión, esta vez para competir con el Tenerife en Segunda. Desde su llegada al Heliodoro Rodríguez, se hizo con un hueco en el equipo, lo que llevó al Sevilla y al club insular a acordar el traspaso del jugador para la temporada 2023-24. En su segundo curso firmó otro gran año, jugó 38 partidos, 33 saliendo de inicio y anotó dos goles. Sin embargo, su buen rendimiento individual contrastó con la mala situación del equipo. El cuadro canario perdió la categoría y el Deportivo apareció en escena. El andaluz firmó por la entidad herculina hasta 2029 y su llegada a A Coruña fue recibida con enorme ilusión por una afición que veía en él a un futbolista capaz de marcar diferencias.
El extremo llegó a Riazor para aumentar la competencia en la banda derecha y tuvo un papel importante en el equipo coruñés que todavía se volvió más relevante cuando David Mella cayó lesionado ante el Granada. Luismi encontró su mejor versión en posiciones interiores y desde ahí se convirtió en el máximo asistente del cuadro blanquiazul. Aportó fluidez, el equipo ganó mucho juego interior y fue clave en la consecución del ascenso. De hecho, fue el encargado de servir las dos asistencias a Bil Nsongo en Valladolid, el encuentro que certificó matemáticamente el regreso del Deportivo a la máxima categoría.
Ni en Sevilla ni en Barcelona encontró el camino para consolidarse en la élite y ahora, el premio a todo ese trayecto está a punto de llegar. Quizá no fue el que algún día se imaginó, pero terminó llevándole exactamente al lugar al que siempre luchó por llegar y dentro de poco más de dos meses, Luismi competirá en los campos de Primera con la camiseta del Deportivo.












