El Deportivo y su larga lista de préstamos de bajo interés
Solo uno de los últimos 15 jugadores cedidos permanece en el club, que no se hipoteca con este tipo de operaciones, pero tampoco consigue sacarles rédito

José Gragera, Stoichkov y Samuele Mulattieri son los últimos casos. Fichajes en forma de cesión que no hipotecan en caso de un rendimiento que esté lejos de ser óptimo. Tiene en ese sentido una larga lista de incorporaciones el Deportivo en los últimos años. Porque el club coruñés se ha especializado en este tipo de préstamos de bajo interés. Operaciones que le permiten buscar una eficacia inmediata y, a la vez, no condicionarse de cara el futuro en el caso de que la cosa no salga como las partes esperaban.
Y es que desde el descenso a Segunda B, solo uno de los últimos 15 futbolistas que llegó a la entidad en forma de cesión permanece a día de hoy en el club. Mario Soriano es el único superviviente a un sistema de préstamos que, analizando la 'cara B' del asunto, tampoco termina de darle réditos a la escuadra coruñesa. Porque la gran mayoría de esos fichajes no acabaron acumulando méritos para que el club se interesase por su continuidad.
De esta manera, el caso de Soriano es la excepción que confirma la regla. El centrocampista madrileño llegó el último día del mercado de verano de la temporada 2022 cedido por el Atlético de Madrid. Nada más acabar su etapa como juvenil y en su primera experiencia fuera de casa, le costó ganarse el sitio. Pero lo acabó consiguiéndolo y vinculándose a la ciudad de tal manera que tanto el club como el futbolista hicieron fuerza el verano siguiente para que el Atleti le dejase firmar en propiedad por el Dépor.
El 'caso Soriano' no fue único esa temporada. Porque la entidad también intentó retener a otro talento joven como Juergen Elitim. El centrocampista colombiano del Watford venía de no sobresalir en Segunda con la Ponferradina y decidió dar un paso atrás yéndose a Primera Federación cedido. Le salió bien, pues a las órdenes de Borja Jiménez explotó y se ganó una nueva oportunidad en la categoría de plata con el Racing de Santander, después de no lograr el ascenso contra el Albacete en Riazor.
No se pudo quedar con Juergen el Dépor, como tampoco lo logró con Rafa Obrador en el último verano. El lateral zurdo llegó cedido por el Real Madrid Castilla. Y después de un proceso de puesta a punto muy específico, logró hacerse con el puesto en el perfil izquierdo de la zaga blanquiazul. Con 21 años recién cumplidos y 32 partidos disputados en su primer año en el fútbol profesional, el balear era un talismán demasiado valioso para la capacidad del conjunto deportivista. Intentó quedárselo el Deportivo, pero el Madrid tenía otros planes con él: le hizo regresar y lo incluyó en la operación con el Benfica por el traspaso de Álvaro Carreras. En el equipo lisboeta no encontró continuidad ni con Bruno Lage, ni con Jose Mourinho. Y se le abrió la vía de medirse en Italia, donde fue indiscutible en Serie A con el Torino.
Sí, pero no
Así, más allá de Mario Soriano, Elitim y Obrador fueron las otras grandes operaciones del Dépor que no terminaron de dar beneficios a futuro al combinado coruñés. Y hasta ahí. Porque en el último lustro, la gran mayoría de las cesiones no terminaron de ofrecer un rendimiento deseado con la camiseta blanquiazul. De la quema quizá se salvan William de Camargo y Max Svensson, aunque ninguno de ellos terminó por suscitar en el club un enorme interés para continuar.
El extremo brasileño, que todavía era sub-23, dejó varios momentos de luces que, sin embargo, no brillaron más que la oscuridad de sus sombras dentro del campo. El Dépor prefirió buscar otro perfil y para el ataque, aunque con una posición más referencial, llegó Max Svensson.
El catalán no terminaba de entrarle por el ojo a Borja Jiménez, pero con Óscar Cano llegó a alcanzar un notable nivel. Más como agitador y complemento necesario en punta para que brillasen por detrás Lucas, Quiles o Soriano que como goleador, pues únicamente anotó 5 dianas. La última, en la ida de las semifinales por el ascenso.
Pero ese verano la entidad cambió su dirección deportiva y Fernando Soriano decidió explorar otras opciones para la zona ofensiva. Una de ellas acabó siendo Davo, el otro futbolista de la lista que acabó quedándose en la entidad tras su período de cesión. Aunque en este caso, por una obligación de compra tras ascender. Esa cláusula en la operación la diferencia del resto de vinculaciones, incluidas las tres del pasado verano. Porque mientras el Dépor tuvo que pagar por el asturiano pese a que su rendimiento dejó que desear -aunque fue clave en momentos determinantes como los duelos ante Barça B y Arenteiro-, no sucedió lo mismo en los casos de Gragera, Stoichkov y Mulattieri.
Especialmente los dos últimos fueron también decisivos en partidos claves, como las victorias ante Almería o Cádiz. Sin embargo, esas apariciones puntuales no fueron argumento suficiente para ganarse la continuidad, como tampoco lo consiguieron José Lara, Kike Saverio, un Pepe Sánchez que no pudo demostrar su nivel por las lesiones, Luis Quintero, Juan Gauto o Nemanja Tosic. Todos ellos préstamos de ida y vuelta y bajo interés.












