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Antonio Hidalgo, en un momento de la entrevista en la sala de prensa del estadio de Riazor
Dépor

Entrevista a Antonio Hidalgo: "Fue duro, pero la recompensa lo vale todo"

El entrenador del Dépor detalla el proceso de construcción de su equipo y ofrece algunas claves sobre lo que está por llegar. "Tenemos que analizar bien desde ya mismo cómo queda la plantilla"

Antonio Hidalgo Morilla (Canovelles, 1979) es de forma indudable una de las figuras del ascenso del Deportivo a Primera División. El técnico fue el elegido el pasado verano para pilotar el salto en el proyecto y ha cumplido con creces en una temporada no exenta de dificultades. Logró capear el temporal cuando venían mal dadas y encontró la mejor versión del grupo en el tramo decisivo, justo cuando por el camino perdió a Yeremay y David Mella.

¿Qué le queda en la retina de lo vivido el domingo?

Analizando un poco todas las imágenes que tengo en la cabeza, el recibimiento seguramente fue la imagen más sorprendente. Por la cantidad de gente que había y por el sentimiento que había. La verdad que fue una auténtica locura. Cualquier cosa que me hubiesen dicho antes, no me la hubiese creído porque ha superado muy mucho las expectativas.

Habían tenido otros recibimientos, en partidos en los que además se jugaban algo, pero esta vez fue diferente, quizá porque no había tanta tensión.

Más que nada porque empezamos con los recibimientos el día del Zaragoza y ahora llegas una semana después ascender y que la gente lo viviese de la manera que lo vivió, tan intensamente y mostrándonos ese cariño que había en la calle… para mí fue una auténtica locura.

Durante el año pregonó el valor del sufrimiento como vía para alcanzar objetivos. ¿Realmente ha sido un ascenso sufrido?

No entiendo la vida y no entiendo la profesión sin ese sufrimiento. Si fuera sencillo, no tendría el mismo valor. Creo que ha sido un camino duro, difícil y con momentos complicados y de tensión, de presión. Pero la recompensa lo vale todo.

¿Cuál es la clave para manejar esos momentos de tensión?

Intento tener la mente lo más fría posible. Es una evidencia. Yo creo que ya lo he dicho en alguna ocasión: me fui adaptando a lo que me he ido encontrando. Porque al final llegas a un sitio en el que, por mucho que hayamos visto el Dépor desde casa cuando éramos pequeños y todo lo que puede significar… una vez que estás dentro y llegas a la ciudad, te das cuenta de lo que realmente representa ser entrenador del Deportivo.

¿Cómo se logra inculcar esa querencia por el sufrimiento? Aquí hay gente veterana, pero también hay muchos chicos jóvenes que acaban de llegar…

Intento inculcar el trabajo y la disciplina desde un primer momento. Evidentemente todo esto es un proceso para poder ir cambiando el comportamiento y saber que todo cuesta mucho. Que esto no es solo salir al campo el domingo, sino que tiene un trabajo diario y semanal. A partir de ahí lo hemos ido consiguiendo poco a poco. La sociedad va cambiando. Tengo un hijo de 18 años y sé lo que es tener un adolescente en casa. Me parece que solo Samu o Noé tienen esa misma edad, pero parecida, con 20 o 21 años hay más.

La experiencia en casa le ayuda a tratar con ellos…

Ayuda a entenderlos en el día a día. Creo que la sociedad de hoy está absorbida por la inmediatez. Todo lo queremos muy rápido y que sea sencillo. Sin esfuerzo. Y creo que los que tenemos algo más de edad sabemos que eso no funciona así, que es un proceso en el que les tenemos que ayudar.

No todo es lineal tampoco en el fútbol. El inicio de temporada del equipo ilusionó, pero luego ha tenido que ir adaptándose con los vaivenes de la competición ¿Cuáles han sido las claves?

Tenía claro desde el principio cómo quería competir desde la dificultad y la experiencia que me ha dado estar mucho tiempo en la categoría, tanto de jugador como de entrenador en estos cuatro años que llevo...

¿Puede detallar eso que tenía claro al llegar a Coruña?

Tenía claro que teníamos que ser sólidos, que teníamos que ser compactos. Uno desde fuera analiza la plantilla y yo sabía que tenía muchísimo talento y que con eso en muchos momentos nos iba a dar, pero que seguramente tendríamos que armar un equipo para poder compensar todo ese potencial. Ganar todos los días con tres o cuatro goles a favor pocos equipos pueden hacerlo. Creía que manteniendo ese equilibrio del que he hablado durante el año, podíamos tener mucho hecho.

Pero en el fútbol se piden resultados desde el primer día.

Correcto. Cuando llegas, la exigencia es rápida. Tienes que ir adaptando tus ideas a lo que vas encontrando y, lo digo siempre, esto va de sumar. Cada semana que vayas sumando, aunque haya veces que parezca poco un punto...  recuerdo el empate ante el Valladolid en la primera vuelta. Seguramente uno de los peores partidos del año. Pues te llevas un punto que contribuyó a la cantidad con la que hemos terminado.

Hablábamos de adaptación. También la del técnico para ir modulando un equipo según lo que le requería el campeonato.

Sí. Hemos ido encontrando soluciones con el paso de las jornadas. Y sobre todo hemos conseguido abrir el abanico de posiciones de futbolistas. En algunos momentos había jugadores que parecía que tenían que estar muy ceñidos a una posición. Creo que eso en el mundo del fútbol está desapareciendo, porque hay muchísima movilidad en lo que requiere el juego. Claro que ha habido vaivenes, pero al final la regularidad ha estado ahí. Y está claro que hubo situaciones que las tuvimos que ir modificando según iban viniendo las jornadas.

Es difícil conseguir ese equilibrio e incluso algún  jugador pudo salir penalizado por adaptarse al funcionamiento colectivo…

Yo entiendo el fútbol como una contraposición entre lo que puedes soportar y lo que puedes hacer. Es decir, si tú vas a poder llegar muchas veces a portería contraria, pero todo eso no lo puedes soportar, no tiene ningún sentido hacerlo porque no te va a ir bien. Seguramente hemos tenido que ir adaptando el comportamiento de jugadores. Teníamos una manera de defender y eso implicaba que los diez jugadores de campo tenían que defender todos de la misma manera. Es un proceso. Lo encontramos en la estabilidad al principio, pero esa estabilidad se nos fue atascando en el proceso con balón. No estábamos todo lo finos que queríamos y los equipos, después de aquella racha inicial, ya nos esperaban en un bloque bajo. Y sufríamos para hacer ocasiones de gol.

En la primera vuelta parecía haber encontrado la fórmula ante Mirandés y Huesca, pero luego tardó en volver a ella.

El proceso hasta encontrar una estabilidad con y sin balón es complejo. Me refiero a los perfiles de jugadores que teníamos, dónde queríamos hacer atacar a los jugadores y dónde queríamos hacerlos defender, cuánta cantidad de esfuerzos queríamos que hiciesen esos futbolistas de muchísimo talento, o cuánto tiempo los queremos en un bloque más bajo, sobre todo pensando en la posición a la hora de transitar. Es ahí donde queríamos encontrar esa evolución. Es un proceso que lleva tiempo y ahora parece mucho más sencillo, pero tienes que ir, sobre la marcha, encontrando las posiciones, sobre todo cuando los vas viendo en diferentes situaciones y, sobre todo, cómo evoluciona el futbolista.

quintana. Fernando Hidalgo en entrevista con  el DXT
Antonio Hidalgo charla con DXT este lunes el estadio de Riazor
QUINTANA

En ese sentido, ¿le condicionó Yeremay? Me refiero en sentido positivo, en qué hacer para explotar todo ese talento

Yeremay no condiciona nada. Yere tiene tanto talento y tiene tantas ganas, tanta hambre de demostrar lo que tiene dentro… Siempre digo que los entrenadores estamos para sacarle rendimiento a los futbolistas y si un futbolista hay veces que no explota todo su potencial, seguramente los más responsables seamos nosotros. Estoy convencido de que la posición en la que juega Yeremay le viene increíble. Creo que con el salto de categoría le va a venir aun mejor.

¿Acostado a la izquierda?

Sí. Con libertad. Ya lo voy conociendo desde hace un año y él no está cómodo jugando abierto todo el rato. Él va a estar más cómodo con esa libertad y estando en contacto con el balón. Pero no solo con él hemos tenido que modificar ideas. También si le preguntas a Mario…

Ahora él también dice que está más cómodo de mediocentro.

Claro, pero es un proceso. Cuando lo pusimos en esa posición, todo el mundo hablaba que si estaba mejor en la mediapunta. O por ejemplo Villares. Esa posición de ‘seis’ que le hemos encontrado al final le viene increíble. Nos da estabilidad, tiene piernas…

¿Lo ve como jugador de Primera ahí?

Aquí todo el mundo nos tenemos que consolidar en el salto. Ahora tenemos que demostrar que somos capaces de estar en Primera.

En el caso de Villares viene de muy abajo.

Y se lo ha ganado. El otro día cumplió 200 partidos con el Deportivo... Eso no es nada sencillo en ningún club. Tiene sentimiento, es nuestro capitán, y hemos encontrado la posición en la que yo creo que él puede rendir mejor ahora mismo. Aunque puede jugar en varias posiciones. Aquí lo ha hecho ¿no?

De lateral, por ejemplo.

Le dices que juegue en un sitio y te lo va a hacer. Pero yo creo que esa estabilidad, la relación con Mario, que se conocen desde hace muchísimo y se compenetran muy bien… Está muy cómodo ahí.

Hablando de roles, también le pidió un cambio a Mella, con más esfuerzos defensivos. Y respondió.

A David también lo he ido conociendo en el proceso. Al final, con todo el talento que tenemos de mediocampo hacia adelante, hay situaciones que hay que compensar. David tiene piernas suficientes para hacer muchísimos esfuerzos, tanto hacia adelante como en defensa. Creo que si no me equivoco, ha marcado cinco goles, que no está nada mal. Le hemos empleado en una posición que con balón es la misma que hacía antes, aunque es verdad que cambia un poco sin balón porque le pedíamos que en esa línea de cinco que hacíamos a veces tuviese que estar a la par con el extremo rival. Pero se trata de algo que está capacitado para poder hacer.

¿Tiene la percepción de que el equipo en muchos partidos ha mejorado en las segundas partes?

Hubo momentos para todo, seguro. Pero los descansos están para corregir aquellas cosas que no estén saliendo bien al principio. El fútbol es muy sencillo y muy complejo a la vez. Tú puedes preparar cosas a ciegas. Ves a un rival y tú crees que va a hacer algo. Pero resulta que ese algo no lo hace y viene con cosas que no te esperabas. A partir de ahí todo está cada vez está más igualado. Lo que nosotros hemos hecho durante el año es convencer al futbolista de que esos diez, quince o veinte minutos que pueden darte en el segundo tiempo, pueden ser diferenciales. Creo que es la gran diferencia de nuestra plantilla con respecto al resto. A partir de ahí, tienes esos minutos del descanso para ver imágenes del partido, viene Asier [Marote, analista] al vestuario, nos las enseña y comentamos soluciones para poder mejorar algunos comportamientos y enseñárselo a los jugadores.

Antonio Hidalgo posa en el museo del Deportivo ante el chándal que utilizó Arsenio Iglesias
Hidalgo posa en el museo del Deportivo ante el chándal que utilizó Arsenio Iglesias
QUINTANA

El otro día en la final de la Champions un auxiliar del Arsenal hizo antes del partido una piña con los suplentes. Seguramente les explicó que iban a ser importantes. Y lo fueron. Al final acabaron jugando seis de ellos en los minutos finales o participaron en la tanda de penaltis. Pero hay que gestionar al jugador en ese rol. ¿Cómo lo hacen ustedes?

La clave es asumir el rol. Una vez que el jugador lo asume,  y quiero insistir en que eso no es sencillo, ya entiendes que formas parte de un grupo, que tienes que sentirte parte de ese colectivo. Cuando eres jugador, a veces te dicen que formas parte si juegas, pero nadie te explica nada más. Te llega que si no juegas el míster no te quiere, que si esto… Así que nosotros lo que intentamos es hacerles sentir parte de muchos roles diferentes dentro de la plantilla. ¡Al final, hemos estado 27 tíos! Y cuando va llegando el final prácticamente siempre juegan los mismos. Así que hay que hacerle sentir importantes a gente que participa poco. Porque lo son y los necesitas para buscar el objetivo común.

¿Es el caso, por ejemplo, de Zaka? Pasó de titular a suplente y su aportación fue vital.

¡Estoy increíblemente contento por él! Me parece un profesional que se merece todo lo bueno que le está pasando. Porque no es sencillo asumir el rol que ha tenido en la parte final. Ha sido decisivo. Con el tiempo todos nos acordaremos de ese gol al Andorra...

Del banderín de córner...

Son imágenes que al final van a quedar para el futuro. Zaka tiene un hambre increíble y una definición brutal. Y luego es que sus compañeros lo quieren mucho.

Hablando precisamente de Zaka, se pasó la temporada buscando delantero, variando mucho, ¿Qué buscaba?

Si se analiza con un poco más de perspectiva, podemos decir lo mismo con los centrales o los mediocentros. Yo veo esto de manera diferente. Si tenemos una plantilla de 21 que tuvimos al principio, ¿por qué no vamos a intentar tenerlos a todos enchufados? Había que encontrar el momento. Si arriba tenemos perfiles diferentes como el de Zaka o Samuele [Mulattieri] podemos variar. Hay equipos que nos venían a presionar alto y buscando a Mulattieri, aunque Zaka seguramente lo pueda hacer, sabíamos que tenía condiciones perfectas para ir al espacio. Pero en situaciones donde los rivales se replegaban y aguantaban más en bloque bajo, Zaka da mucha capacidad en el área y entonces buscabas más un hombre que pudiésemos tener ahí para rematar. Y luego es mucho más sencillo. Cuando no pongo a uno es porque sale otro. No hay mucho más. Al final intentamos buscar el que mejor rendimiento nos dé.

El que ha terminado como titular ha sido Bil Nsongo, ¿Le daba un poco de las dos cosas, como una mezcla de Zaka y Mulattieri, a un nivel suficiente, aunque quizá no fuera superior a ellos en esas virtudes?

No me había parado a pensarlo así, pero la verdad es que puede ser que Bil cumpla un poco de todo. Hubo un momento en el que nos venían a presionar muy alto y estábamos sufriendo porque no éramos capaces de aguantar el balón. Y la aparición de Bil ha sido excelente para nosotros.

¿Cómo ha sido el proceso? Porque desde su debut ante el Sabadell hasta que se asienta pasa un tiempo. Y visto el rendimiento final siempre habrá quien le reproche no haberlo puesto antes.

Si lo hubiese puesto antes y me hubiese salido mal, me diríais que por qué he quemado a Bil... Correr en ese proceso no es sencillo. Hay un trabajo que hay detrás con Bil y con la cantera en general. Yo llego aquí y no lo conocía. No lo había visto nunca. Fernando [Soriano] me habla de él como una posibilidad y en el mercado de invierno decidimos no traer a nadie para la delantera porque estábamos convencidos de lo que nos podía dar. En el fútbol tienes que decidir antes de que las cosas ocurran. A veces salen bien y a veces salen mal. Con Bil salió muy bien. Juega en la Copa, va entrando poco a poco, luego sale algún partido en el que tampoco acabó de cuajar… Y ahí ya lo empezamos a tratar como un jugador de la primera plantilla. Luego tiene su momento de que vuelve al filial y regresa el día del Ceuta dando un nivel increíble.

¿Queda espacio todavía para la sorpresa en un fútbol en el que se sobreanaliza todo al milímetro?

El mundo del fútbol cada día camina más hacia que los equipos vayan a pares. Y tienes un riesgo porque te quedas uno contra uno en la primera línea. Pero todo el mundo lo hace. Y hay grandes entrenadores en la categoría que siempre le dan vueltas. Lo que tenemos que intentar hacer es prever todas las posibilidades, ya sean de inicio o las que puedan ir pasando. Para que luego la respuesta, si pasa una u otra cosa, pueda llegar lo más rapidamente posible no ya en los descansos sino incluso sobre el campo.

Pero ahí también es clave saber como llegarle al futbolista en momentos de tensión en mitad de partido.

Lo que hacemos es tener determinados a que jugadores en el campo yo les pueda decir que hagan esto o aquello y luego lo trasladen...

Algo así como si fuesen capataces.

Si hay que modificar esta presión, que hay que saltar de un lado u otro… tenemos a jugadores que suelen ser los centrales o los mediocentros, futbolistas que sabemos que tácticamente van a interpretar bien lo que pedimos. Porque no podemos mandar cinco ideas diferentes al equipo.

¿Un entrenador tiene que saber rectificarse a sí mismo?

Cuando empiezas como entrenador, tú piensas que tienes una idea, que tienes unas ideas muy claras. Que se juega así y tal… y el fútbol te pone en tu sitio rápido. Tienes que ir modificando, sabiendo que tienes que ir adaptándote a lo que te va pidiendo el equipo, el club en el que estás y especialmente los jugadores que tienes. No puedes pedirle lo mismo a un futbolista que a otro.

quintana. Fernando Hidalgo en entrevista con  el DXT
Antonio Hidalgo durante la charla con DXT en el estadio de Riazor
QUINTANA

¿Le agrada que sus jugadores se interesen en los porqués del juego?

Hay una línea muy delgada en eso. Tú tienes que transmitir una idea y luego sí que es cierto que a mí me gusta que el jugador en momentos te diga lo que siente. Vamos a hacer esto, ¿cómo lo ves? Y ellos me dicen a mí que se puede hacer esto o lo otro, con alguna modificación. Hay de todo. Pero es como cuando yo era jugador. Tenía mucha curiosidad por el juego, pero también tenía compañeros que salían al campo, hacían lo que les decían y poco más. Creo que cada vez tenemos que ir más a futbolistas que piensen en los porqués, en por qué hacemos unas cosas o por qué tenemos el balón en una situación u otra o cómo podemos atacar o cómo queremos defender.

El equipo ha decidido muchos partidos en los instantes finales. ¿Eso se entrena?

Si se refiere a si les digo que marquen los goles al final está clar que no. Pero mentalmente sí que hay algo que influye. Yo siempre he hablado de la importancia de estar vivos siempre en los partidos. Siempre. Pase lo que pase. Vas perdiendo uno a cero, pues un gol te da un punto. Si nos meten dos o nos meten tres, ahí ya no hay nada que hacer. Y entonces sí que mentalmente es un trabajo del que siempre hablo en el vestuario, de la importancia de estar vivos y siempre en la posición de luchar por todo. Por todo es por todo. Y yo creo que eso el equipo, a fuerza de trabajarlo y de repetirlo... Ahora recuerdo el día del Cádiz. Llegamos allí y todos sabíamos que ganando iba a ser posible luchar por el ascenso directo. Pero era el minuto 88 y estábamos empatados a cero. Habíamos tenido un montón de ocasiones y no habíamos podido ir ganando el partido. En ese momento lo que no podíamos hacer era perderlo. Al final salió Stoi, nos dio ese gol en esa jugaba con Noé, con Escu.

Eso quizás se retroalimenta un poco. La primera vez que sale uno puede pensar que es casualidad, pero cuando se repite llegas a sentirte invulnerable. Era como cuando Colotto marcaba de cabeza siempre en el segundo palo.

¡Y todos sabíamos que le iba a ir la pelota a él! Es una sensación así. Yo siempre digo que es como si tuvieses súperpoderes. Te empiezas a sentir a gusto y la gente del banquillo sale y dice, tranquilo que vamos a salir nosotros. Al final no es lo mismo eso que salir a jugar con esa sensación de decir “me han puesto suplente...”.

¿Es distinto subir como jugador que como entrenador?

Totalmente distinto. Lo puedo decir ahora sin dudas aunque también viví el ascenso del Sabadell. La diferencia es que cuando eres jugador eres tú. Es un premio global, evidentemente, pero solo te ves reflejado en tí, en como influye ese éxito en tu futuro, en el próximo contrato... Y como entrenador es diferentes. Es que aquí somos cuarenta.

Pero también se juega su futuro y su próximo contrato.

Es una evidencia que todos tenemos que seguir comiendo. Pero es diferente. Eres futbolista y tienes 20, 21, 25, 30 años, pero ya cuando empiezas a tener 47, la vida ya sabes que va de otra cosa. He hecho un recorrido como jugador que da cierta estabilidad, pero que ahora ser entrenador ya va de sentirte capaz de hacer cosas, de competir contra todo el mundo, de hacer las cosas bien, de ponerte delante de un grupo y decir “vamos a hacer esto”. Y luego tienes que salir y hay que explicar el porqué. Y cuando no vienen tan bien, hay que seguir insistiendo. Va mucho más allá de lo que hacías cuando eres jugador.

¿Es todo más intenso?

Sí, sin duda. Lo vives con más fuerza, con más conexión. Miren, yo siempre digo que... Hablo mucho de la felicidad, de cómo cada uno de nosotros somos felices, y yo siempre digo que para mí la felicidad es tranquilidad. Al final, cuando yo gano partidos, estoy tranquilo. Cuando no los gano, pues no lo estoy. Y ahora cuando hemos conseguido el éxito estoy con una tranquilidad enorme.

¿El fútbol es de los entrenadores o de los jugadores?

De los jugadores, sin duda. Nosotros estamos para ayudarles. He sido jugador y el domingo, antes del partido, les dije que se den el valor que merecen. Porque evidentemente aquí estamos para ayudarles, para guiarles, pero el fútbol es de los jugadores, sin ningún tipo de duda.

Dice Soriano que vendrán de ocho a diez fichajes. ¿Son muchos o son pocos?

Veremos cómo va el mercado. Porque les voy a decir una cifra y seguramente no la voy a acertar y luego me dirán que no les he contado cosas...

Así, de un primer vistazo, no sé si tiene la sensación de que van a tener que darle una vuelta importante a la plantilla. No se trata de menospreciar a los que están, que además acaban de conseguir el ascenso. Pero vemos que cada vez cuesta más llegar y permanecer en Primera.

En el mundo del fútbol hoy en día hay una relación, no 100% ni mucho menos, pero lo que evidente es que los presupuestos cada vez van aumentando  para los que llevan muchos años en la élite y con los que llegan a Primera hay mucha diferencia. Tenemos que analizar bien desde ya mismo cómo queda la plantilla, qué es lo que necesitamos. E iremos a buscar perfiles que necesitemos. Es un proceso largo en el mercado que veremos a dónde nos lleva. Ahora seguramente empezarán a aparecer nombres por todos lados.

¿Cómo es su aproximación al mercado de fichajes? ¿Le gusta estar involucrado con Fernando Soriano mano a mano?

Puedo poner dos casos que son antagónicos. De Lucas Noubi no tenía ni idea de quién era. Yo llegué y ya estaba. Era un fichaje hecho por el club. Y el otro, por opuesto, es Loureiro. Uno es alguien que yo he tenido en mi equipo y otro es alguien que no conozco y que ha firmado el club. Aquí estamos para entrenar a los jugadores. Mi relación con Fernando en ese sentido es prácticamente diaria para compartir toda la información. Vamos buscando perfiles y ellos son los encargados de ir poniéndole nombres a esas posiciones. Nosotros, evidentemente en mi caso, vamos aportando nombres que también nos puedan encajar. Los vamos poniendo ahí y luego, no es tan sencillo como decir quiero a este y lo firmo. Y entiendo que en el mercado de Primera División será bastante más complicado.

Lo de José Ángel ayer sonó a despedida. ¿Tiene contrato?

Tiene contrato, sí.

Pero bueno, pareció...

No lo sé. Al final tiene contrato en vigor.

Porque el cambio fue con Herrera y con Escudero y ellos dos sí que terminan contrato.

Casualidad.

Cuando el presidente habla de Europa, ¿usted se echa a temblar?

En las palabras del presi veo siempre ambición. Todos sabemos de la dificultad que tiene el salto que vamos a dar. Acabamos de hablar de ello. De los equipos que subieron hace un año se salvaron Elche y Levante y con muchos apuros. Por eso hay que poner unas bases firmes, seguir compitiendo día a día, sumar de tres todo lo que podamos cuanto antes para poder darle unos cimientos al proyecto.

Eder Sarabia, técnico del Elche, anuncia que deja de entrenar durante un tiempo porque necesita tiempo para sí mismo, para limpiar la cabeza. ¿Entiende esa situación como entrenador?

Perfectamente. Tiene niños pequeños, además, y creo que va un poco todo por ahí también. Es una profesión muy bonita, pero muy jodida. Muy jodida porque hay mucha tensión, mucho estrés, ansiedad también durante el proceso en el que tienes que ir buscando soluciones. Lo que les decía de tomar decisiones antes de que pasen las cosas… Eso, siempre lo recalco, es lo complicado de esto. Prever qué va a pasar. Esa incertidumbre a veces te crea un poco más estrés de lo normal, pero siempre digo que el estrés en la vida hay que llevarlo bien.

¿Cómo convive con el ruido externo? Por ejemplo, en Zubieta, la gente que cantaba “Hidalgo, vete ya” pasó en unos minutos a cantar “Hidalgo, quédate”.

Bueno, fue un momento complicado del año. Luego vinimos a casa con el Granada... En San Sebastián había muchísima gente que estaba empujándonos como siempre, y en ese momento, la afición, una parte de ella, nos hizo sentir que no estaba contenta. A veces las cosas pasan porque tienen que pasar, todos nos dimos cuenta de lo que teníamos que hacer, empujar cada uno desde la parcela que podía. Yo estoy para adaptarme a los sitios a los que voy. Evidentemente, son momentos duros, pero estoy muy contento de cómo pudimos gestionar eso.

¿Es complicado encontrar razones en ese ruido externo en un entorno tan pasional como el del fútbol?

Bueno, yo sé cómo funciona esto. El negocio está montado así. Hay un proceso en el que todo el mundo opina y dice lo que le gusta y lo que no. Y los entrenadores estamos para conseguir resultados. Evidentemente, hay veces que no gustan las maneras. Pues lo aceptamos. Y en ese proceso hemos estado constantemente buscando soluciones porque hay que seguir sumando. Que es lo complicado de eso. O sea, yo veía cosas que no me gustaban del equipo, pero en el proceso tenemos que seguir sumando. Y no puedes cambiar todo de un día para otro. Y vas buscando las posibles soluciones que hay. Gracias a Dios las encontramos. Y nos han dado un final de temporada que para mí ha sido algo brutal.

En nuestro periódico salió publicado un artículo de un colaborador columnista que se titulaba “Destitución de Antonio Hidalgo”, el mismo día por cierto que otro pedía todo lo contrario. El caso es que mucha gente nos dio palos por publicar esa opinión, al poco tiempo nos dijeron que fuimos unos visionarios por hacerlo y ahora poco menos que vaya ridículo. Todo es excesivo, ¿no? Pero forma parte del fútbol.

Funciona así. Hay que vender periódicos, hay que hacer prgramas de radio, sacar contenidos, ¿no? Yo lo entiendo así e intento empatizar mucho con la gente y hay muchas veces que intento ponerme en vuestra piel. Vosotros tenéis un trabajo, tendréis que hacer vuestro trabajo, ¿no? O sea, tenéis que buscar la información que podáis, como podáis, y explicarla. A partir de ahí, si es con respeto… Y bueno, cada uno va a tener una opinión. ¿Qué tiene más relevancia? Pues seguramente lo que dice un periodista tiene más que lo que expresa un señor que va por la calle. Yo intento tener calma. Tengo carácter, sí, pero en eso trato de ser calmado, mente fría y aislarme todo lo que pueda. Eso lo he ido aprendiendo porque así estoy más tranquilo para tomar decisiones.

El Dépor vuelve ocho años después a Primera, pero usted nunca ha entrenado ahí. A nivel individual también debe ser un reto importante.

He pensado en los últimos días sobre eso. Como jugador jugué en Tercera, en Segunda y en Primera División, y como entrenador he entrenado en Tercera, en Segunda, y ahora voy a entrenar en Primera. Es como cerrar un círculo. Pero es muy importante demostrar que somos capaces, sentirnos capaces. Y eso es algo que te hace estar alerta. Creo que eso es lo que tenemos que vivir todos, jugadores y staff, porque tenemos que demostrar que somos capaces y que lo vamos a dar todo por conseguir poner para el club los cimientos de los que hablábamos antes.

¿Y qué Deportivo veremos?

Vamos a ver... Ahora hay que empezar a analizar la Primera División, ver partidos. Si hay algo que la diferencia de Segunda es el ritmo y el talento. No te puedes equivocar en Primera División, todo se va a penalizar muchísimo más, porque estás dominando el partido, y en una acción, un equipo... Hay que analizar todo. La exigencia, tanto técnica como táctica y física, va a aumentar muchísimo. Ahora vamos a encontrar jugadores que prácticamente todos se van a poner hasta entre 34 y 35 kilómetros por hora, y eso hay que soportarlo de alguna manera. Y chocar con ellos.

¿Va a conseguir desconectar ahora?

Noooo (risas). Creo que va a ser difícil eso. Ayer lo decía, porque al final todo este chute de emoción que hemlos tenido estos días, ahora que pasa ¿dónde lo vamos a encontrar? Pero no, a ver, intentaré desconectar. Minerva, mi pareja, me lo dice: que este año tengo que desconectar. Entonces entiendo perfectamente la relación de la pregunta de antes de Eder Sarabia. Es un año tras otro. Pero, claro, ahora terminas, pero tenemos reuniones, hay que empezar a ver jugadores, hay que planificar... Esto no para.

Antonio Hidalgo este lunes en Riazor
QUINTANA