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Dépor

No diga regularidad, diga Deportivo: un ascenso cimentado en el martilleo constante

El Dépor se pasó el 45% del curso situado en las dos primeras posiciones fue determinante para el éxito

Diego Villares remata en el Deportivo-Racing
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Germán Barreiros
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No fue el que más goles marcó. Tampoco el que menos recibió. Y, aunque para gustos están los colores, quizá estuvo lejos de ser el equipo más brillante de LaLiga Hypermotion. Sin embargo, parece imposible rebatir que el ascenso del Deportivo a Primera División es de ley. Porque el conjunto blanquiazul fue un martillo pilón.

En las buenas y en las malas, el cuadro herculino nunca dejó de golpear con una rítmica regularidad que recuerda a la onomatopeya que su entrenador ha convertido en viral grito de guerra. El “bum, bum, bum” de Antonio Hidalgo puede ser metáfora de la irrupción de Bil Nsongo en el primer equipo, pues el camerunés derribó la puerta a base de golpes. Pero también de la constancia de un conjunto que únicamente ha pasado tres jornadas fuera de los puestos de playoff. La última de ellas fue en la lejana fecha 11, disputada en la última semana de octubre, cuando, tras empatar contra el Valladolid (1-1) in extremis, la escuadra deportivista encadenó cinco jornadas sin ganar y bajó hasta la octava posición. No decayó más allá de esa plaza y en los trece encuentros jugados desde el 6 de marzo, únicamente se ha bajado del ascenso después de la disputa de cuatro. Es decir, en nueve de las últimas trece jornadas finales estuvo en puestos de ascenso directo.

“Hemos estado en playoff todas las jornadas menos tres. El objetivo principal era luchar por estar entre los seis primeros, así que eso habla de la regularidad”, explicaba Antonio Hidalgo en la previa del choque ante Las Palmas. “Es la promoción de ascenso más cara de la historia, lo que indica la dificultad en la que nos han puesto todos”, añadió el técnico catalán al término del choque contra el conjunto canario, un recién descendido que se ha tenido que conformar con buscar el regreso a Primera División por la vía del playoff.

Efectivamente, no ha sido un camino fácil. Pero el Deportivo ha pisado casi siempre con pie firme. Incluso cuando las dudas asolaron al equipo. Solo así se explica cómo la escuadra deportivista fue capaz de acumular 19 jornadas en puestos de ascenso directo, lo que supone el 45,2% de la competición. Y  otras 20, en playoff. Además, ha sido uno de los cuatro equipos que ha ostentado el liderato y el segundo que más jornadas ha estado en la cúspide de la clasificación, con siete.

Así, solo el Racing de Santander ha caminado con más estabilidad que el combinado blanquiazul. Tanto que ha gobernado la categoría con mano de hierro, como demuestra su primera posición -con cinco puntos de margen sobre el subcampeón Dépor-, sus 37 jornadas en ascenso directo y sus cero semanas fuera los puestos de playoff. No ha bajado de la cuarta plaza el equipo de José Alberto, que además acumuló 33 jornadas seguidas en las dos primeras posiciones. Todas ellas, a partir de la décima, cuando se encaramó a una de las dos primeras posiciones y ya no soltó esa condición.

El resto, muy lejos

No hubo discusión sobre el dominio del equipo santanderino, como tampoco debería haberla sobre el poderío del Deportivo como subalterno al Racing. Sobre todo, comparándolo con el resto de candidatos. Porque el Almería, el equipo que ha pugnado hasta casi el final con los blanquiazules por el segundo puesto, únicamente fue capaz de sostenerse en los puestos de ascenso directo durante seis jornadas. Además, solo logró acumular dos fechas consecutivas en esas plazas, mientras que fueron siete los encuentros que vivió fuera del playoff de ascenso -más del doble que el Dépor- e incluso llegó a pisar la decimoquinta posición en la jornada quinta.

Sin embargo, en la novena se colocó entre los seis mejores y de ahí ya no se volvió a bajar, aunque el pasado domingo fue momentáneamente séptimo, pues todos los rivales ganaban y él no era capaz de imponerse al Real Valladolid en casa. Finalmente lo logró y se aseguró una tercera plaza que parece un premio menor, pero le garantiza ventaja de campo y en caso de empate en las dos eliminatorias por el ascenso.

Curiosamente, fue el sexto clasificado final el segundo equipo con más tiempo consecutivo acumulado en las plazas de ascenso directo, en un claro ejemplo de que en la Hypermotion pesa más la regularidad que los picos de forma. Porque el Castellón logró encadenar siete semanas entre la primera y la segunda posición entre mediados de enero y el inicio del mes de marzo. Volaba por aquel entonces el bloque castellonense, hasta que se topó con el Racing en Castalia y sufrió una derrota que le hizo arrancar una mala dinámica que estuvo cerca de dejarle incluso sin playoff.

Enderezó la marcha de nuevo en abril y acabó concretando esa última plaza en la fase de ascenso en un duelo directo contra el Eibar. Así, alcanzó prácticamente la mitad de la liga entre los seis mejores. Hizo 20 jornadas, una menos que un Málaga que fue cuarto y, como el conjunto ‘orellut’, llegó a estar en posiciones de descenso.

El ‘ascenso’ de Funes reactivó a un equipo que, pese a su extraordinario nivel, fue el único del top-7 que no logró estar ninguna jornada entre los dos mejores. Su posición más alta fue la tercera, a la que llegó en la jornada 23. Una antes se había colocado por primera en la zona de promoción, un área que, desde entonces, únicamente abandonó en la 37.

Más constancia tuvo Las Palmas, que llegó a estar 33 jornadas entre los seis primeros clasificados: cinco en ascenso directo y 29 en playoff. Sin embargo, tampoco acumuló más de tres fechas continuadas como segundo clasificado y nunca llegó a ser primero. Además, en toda la segunda vuelta no logró situarse más arriba del tercer escalón e incluso en las jornadas 32, 35 y 36 cayó de las posiciones de privilegio.

Quienes finalmente se cayeron de manera definitiva fueron el Burgos y el Eibar, los dos equipos que se quedaron sin billete para pelear por el salto a LaLiga EA Sports. Por un lado, el conjunto castellano no pudo hacer valer su regularidad. Firmó unos notables 72 puntos, pero lo cara que estuvo la clasificación para el playoff le acabó jugando una mala pasada. Siempre estuvo bien posicionado, pues no bajó más allá de la undécima plaza. Pero únicamente estuvo una jornada en puestos de ascenso: fue líder en la primera, tras golear 4-0 a la Cultu. Ni siquiera esa cúspide llegó a alcanzar el Eibar, que estuvo más jornadas en descenso que en playoff de ascenso. Y es que no todos lograron alcanzar ese martilleo constante que dio éxito al Dépor.

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