Germán Parreño: "Grano a grano hicimos una montaña"
“Es espectacular la pasión que hay aquí”, señala el guardameta. “Es el club de mi vida”, afirma Barcia. “Esperábamos la invasión”, confiesa Comas

La temporada del Deportivo terminó como había soñado una afición que llevaba años —en concreto ocho— esperando una alegría de esta magnitud. Con el ascenso ya asegurado desde hace una semana, A Coruña vivió una última jornada convertida en una celebración colectiva que acabó con miles de aficionados sobre el césped, como en el 2000.
La invasión de campo fue el desenlace de un festejo que llevaba siete días en espera para el día grande. Una imagen que no sorprendió a los protagonistas. Arnau Comas reconoció tras el encuentro que el vestuario contaba con que la euforia desembocase en una escena así. “Esperábamos la invasión. Tanta gente con tanta euforia es normal. Que disfruten y lo pasen bien, porque esto es para ellos y en parte gracias a ellos”, explicó el central catalán mientras observaba el comienzo de la noche.
El defensa aseguró que nadie dentro del equipo se asustó al ver a los aficionados saltar al terreno de juego. “Sabemos de lo que son capaces. Lo viven mucho", señaló. De hecho, recordó que la locura ya se había desatado en el Paseo Marítimo. “No podíamos llegar casi al estadio y es normal que después de un ascenso tan deseado estén así de felices”, añadió.
Para muchos futbolistas, acostumbrados a escenarios muy distintos a lo largo de sus carreras, lo vivido en A Coruña resultó difícil de comparar con cualquier otra experiencia. Comas admitió que sus compañeros ya le habían advertido de lo que podía encontrarse en el Deportivo en el mes de mayo. “Me habían hablado del partido del ascenso y del ambiente contra el Barça B y me habían dicho que esto pasa en muy pocos sitios. Para los jugadores es un sueño vivir algo así”, confesó.
La jornada tenía poca motivación para mantener la tensión competitiva después de haber logrado la vuelta a Primera División, pero el equipo quiso ser responsable con la entidad que representan. “Era un partido diferente. Una semana muy diferente a las demás. Ellos se jugaban mucho, pero nosotros, solo por el escudo y por jugar en Riazor, teníamos que dar la cara”, apuntó el zaguero. Aunque el Deportivo no logró la victoria, el central destacó que el conjunto coruñés dejó “muchos momentos buenos” durante el encuentro.
También hubo espacio para las despedidas. El último partido del curso sirvió para rendir homenaje a futbolistas que cierran su etapa en el club, como Cristian Herrera. “Era importante que la gente que se despide pudiera salir por la puerta grande”, concluyó el ‘3’.
Si para Comas la celebración fue especial, para Dani Barcia tuvo un significado todavía más profundo. El central coruñés, formado en la cantera deportivista desde categoría benjamín, reconoció que la fiesta superó con creces a la de hace dos años. “Era difícil superarlo. Ya había flipado aquel día, pero hoy he alucinado más”, aseguró con una sonrisa.
Barcia habló desde una perspectiva distinta a la de muchos de sus compañeros. Para él no se trata solo de un éxito deportivo. “Es el equipo de mi ciudad y el club de mi vida. No soy consciente de lo que he conseguido. Tengo que descansar la mente para darme cuenta de todo lo hecho. Ahora toca celebrar y descansar”, señaló.
El defensa también fue uno de los jugadores atrapados por la marea humana que invadió el terreno de juego tras el pitido final. “La invasión me cogió en la esquina con toda la gente. Fue una locura. Dijeron por megafonía que no se hiciera, pero son cosas que pasan en estos escenarios”, relató.
Con la próxima temporada ya en el horizonte, Barcia dejó claro cuál es su deseo para el regreso a Primera División. “Espero un equipo competitivo”, afirmó. También se refirió a uno de los nombres propios del proyecto, Yeremay Hernández, cuya continuidad genera una enorme expectación entre la afición por el ruido generado desde Portugal. “Es un jugador importante para nosotros y tiene contrato”, recordó.
Al echar la vista atrás, el canterano situó el momento en el que el vestuario empezó a creer seriamente en el ascenso durante el tramo decisivo del campeonato. “No sé el partido exacto, pero en la secuencia de la semana de tres partidos que empezó en Gijón nos dimos cuenta de que la posibilidad de ascender era muy real”, deslizó.
Otro de los protagonistas de la celebración fue Germán Parreño. El guardameta resumió en una frase el sentimiento que se respiraba en Riazor. “Ahora ya está el Dépor en Primera, de donde nunca debió salir”, afirmó.
El portero ilicitano hizo balance de su etapa en el club destacando la aportación colectiva de toda la plantilla, con su humildad tan característica. “Llegué para poner mi granito de arena y granito a granito hicimos una montaña”, señaló. .
“Es espectacular la pasión con la que se vive el fútbol aquí. Una auténtica barbaridad”, destacó. Una pasión que tuvo su máxima expresión en el auténtico “tsunami”, como él mismo lo definió, que se produjo cuando miles de aficionados saltaron al césped para celebrar el ascenso junto a sus ya héroes.
Parreño se mostró satisfecho por el desenlace de una temporada marcada por la presión y la exigencia de devolver al Deportivo a la élite. “Después de todo lo trabajado y todo lo sufrido, el resultado final es muy bonito”, vino a resumir el guardameta.
Sobre su futuro prefirió mantener la discreción. “Lo importante no es Germán, es el Deportivo. Seguiremos trabajando y ya veremos qué se anuncia y qué no”, respondió.
Las palabras de Comas, Barcia y Parreño reflejaron el mismo sentimiento desde perspectivas distintas. El orgullo por el objetivo cumplido, la admiración hacia una afición entregada y la sensación compartida de haber participado en algo difícil de olvidar.
El Deportivo cerró la temporada con una fiesta multitudinaria, pero también con la certeza de haber recuperado el lugar que durante años persiguió en los campo de barro del tercer escalón. El regreso a Primera ya no es un sueño. Es una realidad celebrada por toda una ciudad.











