En vídeo | Los mejores momentos de la celebración del Dépor en Cuatro Caminos
Miles de deportivistas trasladaron el fin de fiesta a la mítica fuente, donde los jugadores volvieron a ofrecer otro show para celebrar el ascenso

De la calle San Juan a Riazor; de Riazor a Cuatro Caminos. Allí se gestó el colofón final de una fiesta que ya quedará para la historia. Miles de deportivistas se agruparon alrededor de la fuente para disfrutar con una plantilla que es de Primera División.
Pasadas las 23.30 horas de la noche, el Deportivo entró en la Plaza en un autobús descapotable y dando continuidad a la celebración que poco antes había rematado en Riazor. Fue el incentivo perfecto para que la gente allí presente terminase de estallar de alegría. Bajaron del autocar jugadores y cuerpo técnico entre aplausos y cánticos de la afición para, acto seguido, subirse a una plataforma que rodeaba la fuente. Y desde allí dieron rienda suelta a la pasión.
El "Ximo, quédate" y el "Yere, quédate" fueron uno de los cánticos más repetidos. De hecho, hasta Massimo Benassi y Antonio Hidalgo los entonaron al ritmo de los demás. No faltó, por supuesto, 'El mambo', esa canción que desde el ascenso a Segunda División en 2024 se convirtió en un himno. Pero si el tema de Kiko Rivera fue el encargado de ponerle ritmo a aquella promoción, este año lo ha sido 'Cavalinho', de Pedro Sampaio. Sonó en Cuatro Caminos con Miguel Loureiro, otra vez, como máximo protagonista.
El micrófono fue pasando por todos los jugadores. Ninguno quiso quedarse sin dedicarle unas palabras al que fue uno de sus mayores apoyos a lo largo de la temporada. Ferllo no dudó en señalar a la afición del Dépor como "la mejor del mundo" y Altimira presagió que "se vienen cosas grandes". No faltó tampoco en la celebración el "¡Bum, bum, bum, bum!" entonado por Antonio Hidalgo.


Los miles de deportivistas allí presentes bailaron, gritaron y disfrutaron de una celebración que se alargó hasta prácticamente la 1.00 de la madrugada. No es para menos. Un hito como el ascenso a Primera logrado en Valladolid merecía un festejo a la altura, en A Coruña, con la afición blanquiazul presente.











