Seis objetivos para los últimos 90 minutos de la temporada
Riazor cierra el telón con varios retos encima de la mesa. Marcas personales, citas pendientes y rachas de campeón están en juego

Tras ocho años de espera, A Coruña ya puede decir que es de Primera División. Lo consiguió hace exactamente una semana en Valladolid, donde miles de deportivistas se desplazaron a la capital castellana para presenciar, desde dentro del estadio o desde fuera, el final de una travesía demasiado larga.
Desde que Ais Reig decretó el final del encuentro en el José Zorrilla, la ciudad herculina vive instalada en una celebración permanente. Las camisetas blanquiazules no han dejado de ocupar las calles, las banderas se han multiplicado en los balcones, las conversaciones giran alrededor del regreso a la élite y la cuenta atrás para que dé comienzo el próximo curso ya se ha activado. Sin embargo, antes de que llegue la estación de verano y antes de construir planes de futuro, todavía queda una cita con el presente.
Riazor baja esta tarde el telón de una temporada histórica, tanto como para los que vivieron los mayores años de gloria como para los que solo han hecho que acumular penurias. Lo hará, además, con el cartel de ‘No hay billetes’ colgado por enésima vez y bajo un ambiente que promete convertirse en una prolongación de la fiesta iniciada en Pucela.
El encuentro frente a Las Palmas, que arrancará a las 18.30 horas, podría parecer a simple vista un duelo sin demasiada trascendencia para los locales. El gran objetivo ya está conseguido, la presión ya se ha esfumado y los deberes ya están más que entregados. Pero el fútbol rara vez entiende de partidos intrascendentes.
Mientras el conjunto canario se juega todas sus opciones de acceder al playoff de ascenso en una auténtica final a todo o nada, el Deportivo también tiene asuntos pendientes que resolver antes de despedir el curso. Más allá de la celebración, de los homenajes a los que dicen adiós y de la emoción que acompañará a una tarde llamada a quedar grabada en la memoria, sobre el césped habrá varios retos que pueden dar todavía más valor a una campaña que ya es inolvidable.
1- Alirón y medio millón
El principal objetivo deportivo de la tarde pasa por conquistar el campeonato de Segunda División. El Deportivo tendría que sumar los tres puntos y esperar a que el Racing de Santander, que recibe en casa a un Cádiz ya sin nada en juego, pierda. La única vez que los blanquiazules se proclamaron campeones de plata fue en la temporada 2011-12, cuando el equipo dirigido por José Luis Oltra firmó una campaña extraordinaria que concluyó con 91 puntos, una cifra que todavía hoy continúa siendo récord.
Conseguir el segundo trofeo para las vitrinas del club permitiría igualar en número a entidades como Deportivo Alavés, Castellón, Las Palmas, Espanyol, Mérida, Sporting de Gijón, Sevilla, Oviedo y Celta.
No se trata de un alirón especialmente prestigioso para una institución que puede presumir de, por ejemplo, una Liga, pero sí supondría una forma de poner el broche perfecto a una temporada sobresaliente.
Además, la primera plaza de la clasificación tiene una repercusión económica nada despreciable. Según el reparto establecido por LaLiga en función del puesto en el que se acabe el curso, acabar como campeón reportería al club en torno a medio millón de euros antes de impuestos. Una cantidad que, aunque no cambia por sí sola la planificación ni altera en demasía el presupuesto para lo que está por venir, sí puede convertirse en un pequeño impulso. Un incentivo añadido.
2- Ocho citas pendientes con el gol
El último baile de la temporada también oferta una oportunidad para cerrar pequeñas tareas individuales. Una de ellas tiene que ver con el gol.
Todavía quedan varios nombres que buscan ese instante de gloria antes de poner punto final al curso y comenzar el periodo de vacaciones. La mayoría pertenecen a posiciones donde marcar no forma parte de las obligaciones principales. Arnau Comas y Miguel Loureiro persiguen su primer tanto con la elástica blanquiazul. El central de Cerceda llegó a saborear lo que habría supuesto estrenarse. Lo hizo precisamente ante Las Palmas en la primera vuelta, cuando envió el balón al fondo de la red en una acción a balón parado. La jugada quedó anulada por una falta previa de Comas que evitó que la diana fuera válida.
En la lista también figura Ximo Navarro, quien siempre ha generado peligro en sus incorporaciones a campo contrario, pero no ha acabado de estar atinado de cara a puerta.
Igual de complicado parece el caso de José Ángel y José Gragera. Los dos centrocampistas defensivos del plantel han rozado el gol en varias ocasiones, pero su baja participación en el tramo final les ha condenado a no haber estrenado su casillero particular. Riki Rodríguez y Charlie Patiño, también centrocampistas, aparecen junto a ellos. Dos perfiles más organizativos que no pisan tan a menudo la zona de influencia.
Cristian Herrera es el único atacante que no ha celebrado ningún gol en Liga. El delantero canario ha disputado un total de 125 minutos, pero no le han bastado para marcar. Hoy será su último partido como jugador del Deportivo y, quizás, el mejor escenario para cumplir con la ley del ex.
3- Una racha de plata
Si el Deportivo ha llegado con el billete a LaLiga EA Sports ya en el bolsillo a una última jornada que podría haber sido de infarto es, en gran medida, gracias a una espectacular racha de resultados ininterrumpida que ha cambiado por completo el rumbo de la temporada.
La derrota sufrida en Riazor frente al Granada (0-2) supuso un punto de inflexión. Aquella noche, marcada por una sonora pitada a entrenador y plantilla, terminó convirtiéndose en el inicio de una reacción que acabaría guiando al conjunto coruñés al cielo. Porque no han vuelto a perder.
Doce jornadas consecutivas sin conocer la derrota contemplan a los hombres de Antonio Hidalgo. Una secuencia formada por ocho victorias y cuatro empates, con 20 goles a favor y apenas nueve en contra, que ha permitido dejar atrás a todos sus perseguidores y alcanzar el éxito con una semana de antelación.
El partido ante el combinado insular ofrece la posibilidad de seguir alargando una serie que puede llegar a empatar con la segunda mejor de toda su trayectoria en Segunda División.
La referencia se encuentra en la 2018-19. Aquel equipo, con Natxo González en el banquillo, enlazó trece encuentros seguidos sin perder gracias a siete victorias y seis empates. Aun así, el fútbol castigó de la forma más cruel. Cayeron por 3-0 ante el Cádiz, se quedaron a un solo enfrentamiento de igualar la mejor marca y protagonizaron unos meses después la traumática noche de Son Moix.
Por encima aparece únicamente la campaña 1940-41. Aquel Deportivo que logró el ascenso mediante la promoción llegó a encadenar catorce citas ligueras sin perder.
4- Ser el que menos pierde
Todos los equipos que consiguen un ascenso tienen algo en común: la regularidad como fortaleza principal. En una categoría de casi diez meses de duración y donde las diferencias son mínimas, la clave no siempre está en ganar más que nadie, sino en perder menos que el resto.
Ese es el punto fuerte del Deportivo, que llega a su último compromiso con solo ocho derrotas en su casillero, una cifra que explica mejor que ninguna otra la consistencia mostrada a lo largo de la competición.
Curiosamente, el rival que tendrá enfrente es el único que puede discutirle ese honor estadístico. Los canarios llegan a Riazor con nueve derrotas, tan solo una más que los locales, por lo que será un duelo directo por ser el equipo que menos veces ha caído en toda la categoría.
Las cuentas son sencillas, si el Dépor gana o empata, terminará en solitario liderando esta clasificación. Si pierde, ambos compartirán la distinción. Una virtud menor, pero que suele estar presente en todos los equipo que celebran algo importante al final del camino.
5- Imponer la lógica en Riazor
El Deportivo será el mejor visitante de Segunda División. Los 39 puntos sumados lejos de Riazor han sido una de las claves del ascenso y han permitido al equipo mantenerse siempre en la pelea por los puestos de privilegio.
Sin embargo, los blanquiazules todavía tienen una curiosa cuenta pendiente. Si derrotan a Las Palmas, terminarán la temporada con más puntos en casa que fuera, una lógica habitual en los equipos más exitosos que todavía no se ha dado este curso. Hasta ahora, el balance en Riazor es de once victorias, cinco empates y cuatro derrotas.
Lograrlo supondría poner el broche perfecto a una temporada en la que la afición ha vuelto a convertir el estadio coruñés en una fortaleza inexpugnable en el momento más oportuno.
6- Los 42 de Mario Soriano
Entre los objetivos que todavía persigue el Deportivo aparece otra marca individual, esta vez con un protagonista claro: Mario Soriano. El madrileño, una de las piezas fundamentales del ascenso, está a un paso de completar una temporada al alcance de muy pocos.
Si Hidalgo le incluye en el once, el mediapunta habrá sido titular en los 42 partidos de Liga.
Solo Manu Fuster y Sergio Arribas se suman al madrileño como los únicos futbolistas de campo que han disputado minutos en todas las jornadas, aunque ninguno de los dos ha logrado hacerlo siempre como fijo desde el inicio.











