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Dépor

El desquite de Mario Soriano, el ‘koruño’ adoptado

Se sacó la espina de lograr un ascenso, después de tres intentos fallidos y ahora puede ser el único jugador de toda la liga que juegue titular las 42 jornadas

Mario Soriano celebra con la grada el ascenso del Deportivo tras el pitido final en el José Zorrilla
Mario Soriano celebra con la grada el ascenso del Deportivo tras el pitido final en el José Zorrilla
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Nació en Madrid, pero su DNI ya es más ‘koruño’ que la Torre de Hércules. Mario Soriano ha encontrado en la ciudad en la que nadie es forastero el lugar en el que ser feliz a nivel personal y expresar su talento dentro del campo. Solo así se entiende cómo el ‘Joker’ hizo tanta fuerza por quedarse en el Deportivo en propiedad tras su primer curso a préstamo por el Atlético de Madrid y cómo, después de su experiencia en Eibar —al que se fue tras un desencuentro de posturas con la que era nueva dirección deportiva en aquel momento—, no tuvo duda alguna en regresar y ampliar su contrato hasta el 2028, pese a disponer de propuestas para jugar ya en la élite.

Mario creía en el proceso. Entendía que el camino más rápido y suculento a nivel económico para subir al escalón definitivo no siempre es el mejor. Consideraba que el método ideal para debutar en la Primera División de su país era hacerlo vestido de blanquiazul, como líder de uno de los nueve campeones de esa liga. Por eso no ha parado de reclamar las llaves del Dépor en el campo hasta convertirse, de manera unánime y por puro mérito, en el jefe de obra.

Sin embargo, más allá de esta firme fe para construir su futuro de la mejor forma posible, había otra fuerza que impulsaba a Mario: saldar una deuda con el pasado. Porque el futbolista madrileño acumulaba pleno de sinsabores con el Deportivo en las dos campañas que peleó por un ascenso. Y a esa traumática experiencia sumó una tercera consecutiva en Eibar.

El ‘Riazorazo’ ante el Albacete —en el que marcó pero vio cómo el equipo era remontado— y el caótico partido de vuelta frente al Castellón que acabó en un nuevo ‘sorpasso’ privaron a Mario de jugar en el fútbol profesional con el Deportivo. La meta la alcanzó a préstamo en Eibar, pero en la ciudad de Bajo Deva también vivió el dolor de un nuevo ascenso perdido.

Una derrota ante el Sporting en la penúltima jornada dejó sin opciones de salto directo al conjunto eibarrés, aunque unas jornadas antes había caído precisamente en Valladolid, un resultado clave ante un rival directo. Finalmente, acudió como tercero al playoff y cayó a las primeras de cambio ante el Real Oviedo, que le venció por 0-2 en Ipurua.

“Hemos luchado mucho. Con este club he perdido dos ascensos a Segunda y lo he pasado muy mal. Sabía que iba a ser en Valladolid, porque aquí pasan cosas. En este campo perdí un ascenso con el Eibar y el Atleti ganó una liga”, explicaba un emocionado Soriano al término del choque de Pucela, ya con su primer ascenso amarrado.

El pequeño centrocampista por fin había podido sacarse una dolorosa espina que le atormentaba. Desquitarse de todo lo malo. Debutará en Primera División, pero lo hará habiéndose sacado el billete directamente en el campo a base de sangre, sudor y lágrimas. Y lo hará, además, llevando en el pecho el escudo del otro equipo de su vida, tal y como demostró en las celebraciones tras el ascenso. “El día que me muera, yo quiero mi cajón pintado de azul y blanco, como mi corazón”, entonó el ‘21’ con la misma naturalidad que se le hubiese predispuesto a David Mella, Dani Barcia, Yeremay Hernández o Diego Villares.

 A nadie le extrañó esta arrancada de Mario, ya herculino de adopción. Hay quien nace o se hace deportivista de pequeño y hay quien se contagia de deportivismo una vez siente lo que es representar al Deportivo y estar empujado por semejante afición.

Casi maratoniano

Pero antes de ese estreno en la máxima categoría, Soriano debe cerrar su etapa —quizá de forma definitiva— en Segunda División, una categoría en la que ha jugado un total de 126 partidos en tres temporadas. O, lo que es lo mismo, solo se ha perdido uno. Fue el Eibar-Zaragoza del 14 de diciembre del 2024. Desde entonces, lo ha jugado todo hasta alcanzar en Valladolid los 108 encuentros seguidos participando. Un dato que demuestra rendimiento, pero también una excepcional disponibilidad. Soriano tiene un cuerpo a prueba de lesiones.

Además, de esos 108 partidos ha jugado 105 como titular. La excepción fueron esos tres duelos entre la jornada 6 y 8 del pasado curso, en los que Imanol Idiakez lo mandó al banquillo, inmerso en su búsqueda por encontrar un once sostenible en Segunda.

Tras el 0-0 ante el Málaga, Soriano volvió al once del vasco en Elche, el 13 de octubre del 2024. Y desde entonces, no ha vuelto a caerse de una alineación titular del Deportivo. Lleva la escandalosa cifra de 75 partidos consecutivos de liga jugando desde el minuto uno. Por supuesto, eso incluye los 41 disputados hasta la fecha esta temporada, una circunstancia que le convierte en el único futbolista de campo de toda la Liga Hypermotion que maneja tal registro. Junto a él solo hay media docena de porteros, un puesto específico en el que se suelen tener menos lesiones y más continuidad.

Cerca del ‘Joker’ está Sergio Arribas, que ha participado también en los 41 encuentros, aunque entró desde el banco en uno. De esta manera, Mario está a un paso de completar un maratón de 42 jornadas del que Pablo Vázquez, el pasado curso, se quedó a una etapa por decisión técnica. Para superar el registro del central, Soriano deberá ser titular también este domingo contra Las Palmas, en el fin de fiesta del deportivismo.

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