El ‘rookie’ del año se llama Bil Nsongo
Ningún jugador de Segunda ha subido del filial durante el curso dejando el impacto del delantero camerunés

La palabra rookie tiene un significado muy especial en el deporte estadounidense. En todas las ligas norteamericanas, el rookie es el debutante, el recién llegado al campeonato. Y en todas ellas, entre todos los rookies de cada temporada se elige y premia al mejor. El trofeo al rookie del año nos suena porque Pau Gasol lo ganó en la NBA, pero también existe en la NHL de hockey hielo, en la MLB de béisbol y en la NFL de fútbol americano. De lo que no hay duda es de que si existiese en la Liga Hypermotion, este año se lo llevaría un deportivista: el camerunés Bil Nsongo.
Aunque quizá en el caso de Bil lo podamos denominar más ‘irrupción del año’, porque debutantes hay muchos. Debutantes en Segunda también son, sin ir más lejos, Giacomo Quagliata y Samuele Mulattieri. Pero el asunto que entronca a Nsongo con la palabra rookie es su esencia. Y es que el rookie en el deporte estadounidense es esencialmente un jugador que viene de la universidad, del deporte no profesional, y deja atrás el amateurismo. Y además, en el caso del delantero africano, lo hace con la temporada ya iniciada.
Pese a que en las jornadas finales de Liga proliferan los dorsales por encima del 25 –los que corresponden a fichas no profesionales, del filial o de la cantera–, la Liga Hypermotion no ha contado con una gran cantidad de casos en el presente ejercicio. Es más, muchas veces, el futbolista es cuestión tiene ‘trampa’. La tienen, por ejemplo, Manex Lozano, que aunque vistió el 27 en el Racing hasta su grave lesión llegó cedido por el Athletic para incorporarse directamente al primer equipo. O sus compañeros Jeremy Arévalo (dorsal 29) y Jorge Salinas (32), que pese a su dorsal abandonaron el filial hace dos y una temporada, respectivamente. El Almería hizo algo parecido con Stefan Dzodic (29), que ya venía de jugar en Ligue 1 con el Montpellier. O Las Palmas con las cesiones de Estanis Pedrola (39), por parte de la Sampdoria, e Iker Bravo (49), procedente del Udinese.
Fichas ‘profesionales’
El caso del Mirandés también es curioso, porque hasta cinco jugadores con dorsal ‘del filial’ –Tamarit (27), Javi Hernández (28), Houary (29), El Jebari (30) y Del Cura (48)– han dispuesto de muchos minutos, pero ninguno fue fichado para jugar en el B. El motivo, los problemas económicos que impidieron al cuadro burgalés utilizar todas las fichas profesionales posibles. Algo parecido hizo la Cultural Leonesa con Mattia Barzic (36) y Thiago Ojeda (38) o el Zaragoza con un Pau Sans (29) que ya actuó en 31 partidos con el primer equipo en la campaña 2024-25. También se vio en esa situación el Granada, que comenzó el curso contra el Dépor con solo 14 jugadores con ficha del primer plantel.
Así que realmente no abundan los casos como el de Bil Nsongo, que debutó con el Deportivo en diciembre y solo desde marzo ha jugado todos los partidos con el primer equipo. El balance del camerunés, a falta de la última jornada, es de 17 apariciones ligueras, 10 de ellas como titular, y un total de 6 goles, incluido el doblete en la victoria que certificó el ascenso blanquiazul la pasada jornada en Valladolid. ¿Quién puede mejorarlo? Quizá el impacto de Nsongo solo pueda ser equiparable al de Rafita (31) en el Málaga. El lateral derecho jugó 9 partidos con el Atlético Malagueño este curso, pero suma 27 apariciones –26 de titular– con la primera plantilla, que está luchando por hacerse con la tercera plaza de ascenso a Primera. En los demás equipos de la zona noble, si exceptuamos los 9 partidos y 7 titularidades del central malaguista Recio (36) y las 15 apariciones (solo 1 de titular) del burgalés Fermín, solo es reseñable la aportación de otro deportivista, Noé Carrillo (37). El todoterreno de Teo solamente ha participado en 5 encuentros y ninguno como titular, pero su decisivo gol al Leganés y su tremendo impacto le hacen merecedor de un lugar destacado entre los rookies.
En la zona media de la tabla también se han dado irrupciones de cierto nivel. Como la de Capi (26) en el Albacete, con el que ha participado en 12 encuentros, 5 en el once inicial, y se estrenó como goleador dando el triunfo ante la Cultural Leonesa (2-1) en el minuto 88. O la de Manu Rodríguez (36), el canterano del Celta que llegó este año al filial del Sporting pero en noviembre ya dio el salto al primer equipo para completar 26 partidos, 15 como titular, y marcar al Huesca (2-1) su primer gol como profesional.
Escasas irrupciones
Entre los equipos que lucharon por evitar el descenso tampoco hay gran abundancia. Del Cádiz Mirandilla subió ya a finales de septiembre Raúl Pereira (33). El lateral izquierdo ha sido titular en 8 ocasiones y ha participado en 14 encuentros. Otro lateral, en este caso derecho, se hizo hueco en el Leganés. Se trata de Marcos Leiva (36), que ha jugado 2 partidos menos que Raúl Pereira pero le iguala en número de titularidades.
Tampoco ha sido un año de buen recuerdo para los que dieron el salto del Deportivo Aragón al Real Zaragoza, que ha descendido a la tercera categoría por primera vez en tres cuartos de siglo. De Ale Gomes (13 apariciones, 7 de titular) el deportivismo recordará sus penurias ante Yeremay en el partido del Ibercaja Estadio. El delantero Hugo Pinilla, en 14 partidos y 7 en el once inicial, no fue capaz de estrenar su cuenta goleadora.
Todos estos datos y comparativas hacen que Bil Nsongo puede ser considerado, casi sin discusión, el rookie del año en la Segunda División o, como poco, la principal irrupción de la temporada.














