
Yerai Fariñas: "Algún jugador entrega los partidos a Dios y la fe le ayuda muchísimo"
El sacerdote y deportivista gracias a su abuelo viajó al Vaticano junto a una expedición del club coruñés: "Qué mejor manera de celebrar 120 años de historia que recibir la bendición de un pontífice"
Hay quienes viven la Fe desde el altar y otros desde la grada. Yerai Fariñas Calvo (Ourense, 1989) lleva toda la vida haciendo ambas cosas. Sacerdote y deportivista hasta la médula, tuvo la oportunidad de viajar al Vaticano junto al Dépor para conocer al Papa en una experiencia que nunca olvidará. Ahora, con el equipo jugándose este domingo el ansiado ascenso a Primera División, habla de cómo conviven en su vida la religión y el deportivismo, de lo que cree que pasará en el partido más importante de la temporada y de hasta dónde estaría dispuesto a llegar si el equipo coruñés logra volver a la élite.
Vaya semana de nervios.
Me pillas justo colocando la bufanda otra vez en el balcón, que se me movió un poco. Bueno, llevando la semana como se puede, con tensión absoluta. Hay muchos nervios, como siempre. Estamos a las puertas.
¿Va a Valladolid?
Ya me gustaría, pero no tengo entrada. Además, tengo lío el fin de semana. El domingo tengo que estar en la parroquia, no me queda más remedio. El domingo que viene será en Coruña y es más fácil porque es más cerquita y puedo adelantar un poquito las misas y salir a las once para ir. Bueno, a lo mejor hay fiesta en A Coruña también, si todo sale bien. Yo creo que el Dépor va a esperar. La celebración la van a hacer en Riazor. Con toda la gente que va a Valladolid, los jugadores que decidan, pero yo me quedaría con la gente que está allí, por los desplazados. Y que hagan una fiesta grande en Coruña el partido siguiente. Sí ganan, que tienen que ganar.
Parece que la visita al Vaticano dio sus frutos. Nada más aterrizar allí, sale la noticia de que le quitaban la amarilla a Yeremay y podía jugar contra el Andorra.
Llámalo milagro o llámalo x. Pero bueno, algo pudo haber ahí. Por lo menos a ver si echan una manito desde arriba. Yo siempre dije que desde que le entregué la camiseta al papa Francisco, el ‘efecto Francisco’ se notaría después, no en el momento.
Claro, porque usted ya le llevó la camiseta del Deportivo al anterior Papa hace dos años.
Sí, y conocía al Dépor. En cuanto le dije el nombre de Scaloni, me dijo: “Le ganasteis la Copa al Madrid y todo”. Él, como buen futbolero que era, sí que tenía al Dépor en el corazón. Además, después me informé y parece ser que el Dépor jugó contra el equipo del que era el hincha, el San Lorenzo de Almagro, en una de estas giras que hizo.

¿Cómo fue viajar con el Dépor al Vaticano?
Lo viví con mucha ilusión, como un deportivista que le hacía un regalo al equipo en el 120 aniversario. De decir: “Bienvenidos a ver al Papa, que nos bendiga, que estamos en una temporada bastante intensa”. Ojalá podamos conseguir el objetivo. Y qué mejor manera que con 120 años de historia, recibir la bendición de un pontífice. Es algo bonito, para mí, como sacerdote, como católico y como deportivista, fue un honor. Estaba allí, en una nube, entre que tenía que estar en medio de protocolo, medio de esto, medio de aquello… Fue algo intenso y bonito.
No sé qué pensaría el Papa al ver a Mella llegar con el pelo amarillo y verde.
El Papa está por encima de todo eso. Le atendió muy cariñoso. Los presenté a todos y le expliqué que eran jugadora del primer equipo y jugador del primer equipo. No se asustó ni nada, se sacó la foto encantado con ellos. Hay que pensar que una persona de ese calibre está por encima de todas esas cosas. Ve a muchos tipos de gente y no se va a fijar en el pelo que lleva o si tiene piercings o tatuajes. Tiene que estar atento a todo lo que venga. Y los jugadores de fútbol pues a veces son como son.
¿Qué significa para usted unir su fe con el deportivismo?
Puedo asegurar que todos los días y todas las semanas tengo un momentito de oración por el club y sobre todo por los jugadores, para que todo les salga bien, que los partidos vayan bien y que no se lesionen mucho. Es una forma de vivir esa pasión que tengo con un motivo de fe y de esperanza. De decir que todo se puede con esfuerzo y con entrega. Van las cosas muy relacionadas porque la fe también es entrega total y mucho esfuerzo. Lo vivo siempre con mucha esperanza. Cuando algún deportivista se desanima, le digo: “Pero vamos a ver, hay que sufrir de vez en cuando para ganar las cosas”. Pero como yo ya lo vivo con mi fe, pues es más fácil de llevar y siempre tengo esa esperanza de que habrá algo mejor. Las dos cosas pueden ir muy relacionadas. De hecho, muchos de los jugadores son muy religiosos porque ya tengo hablado con ellos.
¿Algún jugador ha hablado con usted sobre la fe?
Sí, me consta de alguno de ellos que lo vive y que le ayuda mucho la fe a llevar a cabo los partidos. Los entregan a Dios y Dios les ayuda muchísimo.
¿Cuándo se hizo Yerai del Dépor?
Mi abuelo era del Athletic, pero hizo la mili en Coruña cuando era más jovencito. Y claro, le cogió mucho cariño a Coruña y al Dépor también porque era lo que podía permitirse, ir a ver un partido mientras estaba allí. Ese cariño por la gente de Coruña y por el deportivismo me lo trasladó a mí. Cuando perdieron la Liga, yo ya me había hecho un poquito del Dépor. De hecho, la primera camiseta que tengo es de la primera Copa del Rey que ganaron. También tengo la bufanda que pone ‘Ayer un sueño, hoy una realidad’. Una del SúperDepor muy antigua. Fue el regalo que mi abuelo me hizo de haber ido a Coruña, porque veraneábamos y seguimos veraneando allí. Vamos mucho. Queremos mucho a los coruñeses y a todo lo del entorno de la ciudad. Nos han acogido siempre muy bien.
A muchos aficionados esta semana les están viniendo un poco los fantasmas del pasado. El miedo a que las cosas vuelvan a salir mal. ¿Qué mensaje les lanzaría?
Que es parte del camino. Que no pierdan la fe, que no pierdan la esperanza y que sigan apoyando al equipo hasta el final. Siempre. Porque estamos, no para sufrir, pero estamos aquí para ganarnos lo que nos merecemos, pero siempre con un poquito de esfuerzo. Porque si no, no merece la pena. Yo he visto que la afición del Dépor ha sido siempre fiel en Primera, en Segunda, en Tercera o donde sea. Y así será para siempre. Yo creo que merece la pena esforzarse y darlo todo por esos colores de los que somos hinchas.
¿Qué cree que va a pasar este domingo?
Primero tienen que jugar el partido y tienen que salir con ganas. A veces se les nota que salen con más ganas, otras con menos. Depende también de cómo se plantea el partido. Últimamente estamos viendo que sufrimos mucho. También el cansancio de la temporada, el esfuerzo de todo el año se acaba notando en los jugadores porque son muchas jornadas. Eso también hay que entenderlo. Pero bueno, tienen que darse cuenta de que tienen que sacarlo ya en Valladolid porque contra Las Palmas en Riazor va a ser muy complicado, que también se juega un ascenso y, después de ganarle al Almería el otro día, puede hacer ahí una carambola y fastidiarnos a todos. Deberían salir con esas ganas, ganar el partido y recuperar esa ilusión que tiene la afición. Además, con ese desplazamiento masivo que va a haber, lo tienen todo hecho. El apoyo de la ciudad y el del deportivismo en todos los lados del planeta. Lo tienen todo. Solo es salir, ganar y que la gente vaya con ilusión y que vuelva con esa ilusión de volver a Primera. Yo creo que lo veo factible, pero tienen que hacerlo.
¿Qué sería capaz de hacer Yerai si el Dépor asciende?
Yo raparme no me raparé, porque no me queda bien el pelo rapado y pintármelo tampoco. Pensé en ponérmelo de blanco y azul, pero mi madre me dijo que estaba como una cabra. Iré a Santiago de Compostela a dar las gracias.

