El Dépor busca de nuevo una gran meta ante un rival sin objetivo
El equipo coruñés peleará el ascenso ante un Valladolid con los deberes ya hechos. Hay precedentes de todo tipo en casos similares

El Deportivo se juega mañana ante el Valladolid el ascenso a Primera División en el estadio José Zorrilla, ante un rival que saldrá al terreno de juego sin ninguna necesidad clasificatoria. La escuadra local se encuentra en mitad de la tabla, sin posibilidades de alcanzar los puestos de privilegio y, al mismo tiempo, sin ningún peligro por la parte de abajo. No es la primera vez que el Dépor se juega un gran objetivo ante un equipo en esa situación, y lo cierto es que hay precedentes de todo tipo. En algunas ocasiones, sucedió lo aparentemente más lógico, con una victoria blanquiazul que permitía alcanzar la meta en disputa. Por desgracia para el deportivismo, también hay ejemplos de lo contrario.
En el apartado positivo, destaca la victoria blanquiazul el 19 de mayo del año 2000, que supuso la consecución del título de Liga. Su rival, el Espanyol, no solo no se jugaba nada, sino que además tenía tan solo unos días después una final de Copa ante el Atlético de Madrid. Así, el Dépor hizo valer en todo momento su condición de favorito. En el minuto dos de partido, Donato adelantaba a los coruñeses con su legendario cabezazo, y Makaay establecía el 2-0 definitivo antes del descanso al rematar a gol un centro de Manuel Pablo desde la banda derecha. No había dudas. El Dépor cumplía.
Salvación en Barcelona
Otro ejemplo que seguro que ningún deportivsta ha olvidado tuvo lugar en la última jornada de la temporada 2014-15. Tras una temporada irregular en la que el Dépor se pasó buena parte del curso en descenso, los blanquiazules llegaban a la última jornada al Camp Nou para enfrentarse a un Barcelona ya campeón y plagado de estrellas, con Leo Messi a la cabeza. No había duda de que, en condiciones normales, el Barcelona siempre sería favorito. Pero en el fútbol no hay nada escrito, y el equipo coruñés se salvó de la quema.

El Barça empezó fuerte y se llegó a poner por delante en el marcador, con un 2-0 que parecía insalvable para el conjunto dirigido por Víctor Sánchez del Amo. Sin embargo, los culés se relajaron en la segunda parte y el Dépor creyó en el milagro. Los goles de Lucas Pérez y Salomao valieron un empate que permitía a los herculinos seguir en Primera.
Aunque quizás los dos duelos referidos sean los más recordados, lo cierto es que hay algún precedente más relativamente reciente y con final feliz. De hecho, en 2012 ante el Huesca, el Dépor se enfrentó para ascender a un rival virtualmente salvado a dos jornadas del final. Es un caso similar a lo que el equipo de Hidalgo afronta mañana. Los coruñeses se impusieron por 2-1, con goles de Riki y Xisco.
No sucedió lo mismo en 1994 y 2011. Con 17 años de diferencia, el Valencia frustró las aspiraciones del Dépor en un Riazor desolado. En el primero de los casos, el equipo che evitó la victoria del Dépor, que se quedó sin título de Liga después de que el meta José Luis González le parase un penalti a Miroslav Djukic en el último minuto. La celebración del guardameta tras su parada, impropia de un equipo sin nada en juego, todavía duele en A Coruña a día de hoy.

En 2011, el Dépor perdió ante los valencianistas en Riazor y se fue a Segunda. Un empate hubiese bastado, pero el equipo coruñés se mostró negado ante el gol ante un equipo que mostró una actitud muy distinta a la de 1994. Los ches jugaron con poca intensidad, pero anotaron dos goles casi sin buscarlos en dos jugadas aisladas y se llevaron los tres puntos. Mañana, Pucela dictará sentencia en otro choque decisivo ante un rival que solo se juega el honor.













