De los Anexos a Zorrilla: el cierre de círculo que puede ser perfecto para el Deportivo
Cuatro años después de jugar ante el Valladolid Promesas, el equipo coruñés vuelve a Pucela a tres puntos de Primera

Hay lugares que, sin saberlo, terminan marcando una historia. Valladolid puede ser uno de ellos para el Deportivo. Porque hace cuatro años, cuando el conjunto blanquiazul visitó por última vez la ciudad castellana, nadie imaginaba que aquel partido en los Anexos de Zorrilla acabaría convirtiéndose en una fotografía perfecta de la etapa más gris que ha vivido el club. No por el resultado, ni siquiera por el rival, sino por todo lo que representaba aquel momento, con una entidad atrapada en categorías impropias y obligado a acostumbrarse a escenarios que, por desgracia, se volvieron rutinarios.
El 21 de mayo de 2022, el Dépor vencía por 0-4 al Valladolid Promesas en la penúltima jornada de Primera Federación gracias a un doblete de Miku, otro de Alberto Quiles y un último de Álvaro Rey. El equipo coruñés, ya sin opciones dar caza al Racing de Santander en el cínico puesto que daba billete al fútbol profesional, ya tenía asegurado el playoff y apenas se jugaba el orden clasificatorio. El filial pucelano, en cambio, peleaba por una permanencia que terminaría escapándose días después con el descenso a Segunda Federación, en la que todavía compiten.
Era un partido menos, prácticamente intrascendente dentro del calendario. Pero visto con perspectiva, aquella tarde resumía, a escasos metros de un estadio histórico, el lugar al que había caído el Deportivo durante una travesía a la que aun le faltaban muchos kilómetros para llegar a su final.
Aquellos años dejaron heridas profundas en el deportivismo. Cuatro temporadas eternas entre decepciones, reconstrucciones fallidas y domingos inimaginables no mucho tiempo antes. Campos más cercanos al fútbol de calle que de la élite, viajes impropios de un campeón de Liga y una sensación de no poder escapar de un laberinto que empezaba a llevar el título de Longa noite de pedra.
Por todo eso, el partido de este fin de semana puede significar uno de los ascensos más deseados en A Coruña. A las 18.30 horas, otra vez en la penúltima jornada y, esta vez sí, en el José Zorrilla, el Dépor puede cerrar de forma definitiva ese ciclo oscuro y regresar a Primera División más de ocho después de si último descenso. Hacerlo justamente ahí convierte la oportunidad en un cierre de círculo emocional perfecto. Del barro de Primera federación en los Anexos, a las puertas de la élite en el gran escenario.
El contexto, además, vuelve a estar invertido. Hace cuatro años era el filial blanquivioleta quien se jugaba la vida y los coruñeses quienes afrontaban el duelo sin objetivos. Eso también ha dado un vuelco para hoy. Es el conjunto local el que llega sin nada en juego y el visitante el que tiene la primera de sus dos balas para volver a jugar en la máxima categoría nacional.
Resulta inevitable mirar los nombres propios que conectan ambos enfrentamientos. De aquella plantilla que dirigía Borja Jiménez únicamente quedan tres supervivientes. Diego Villares, ahora capitán y parte del escudo, fue titular en el centro del campo aquel día. Mario Soriano se sentó en el banquillo y, aunque mo llegó a participar, ya comenzaba a dar muestras del talento que lidera al equipo también en el segundo escalón. Y Yeremay Hernández, entonces un canterano que intentaba asomar la cabeza en el primer equipo, disputaba su séptimo partido liguero vestido de blanquiazul tras entrar en el segundo acto. Cuatro años después, el extremo canario llega convertido en la gran referencia del Deportivo, en uno de los mejores futbolistas de Segunda y con un valor de mercado impensable.
En el lado vallisoletano también sobreviven algunos futbolistas que han dado el paso desde el filial al profesionalismo. Chuki es uno de ellos, aunque no estará entre los convocados tras cerrar su salida al Werder Bremen de la Bundesliga cuando concluya la temporada. Quien sí será protagonista es Maroto, otro de los jugadores presentes entonces y que apunta a partir de inicio según dejó entrever Fran Escribá. “La idea de estos últimos partidos, una vez conseguido el objetivo, es que participen el mayor número de jugadores posibles. El otro día, por ejemplo, salió Maroto de inicio. La idea es seguir la misma línea”, explicó el técnico valenciano.
En ese Valladolid Promesas también estaban futbolistas como Franquesa, hoy asentado en el Sporting de Lisboa, o Lucas Rosa, indiscutible en el Ajax.
Más allá de las casualidades del calendario, el Deportivo regresa a Valladolid con la posibilidad de dejar atrás, por fin, esos años grises que quiere aparcar de una vez por todas. Quizá el fútbol, tan cruel durante todo este tiempo con los seguidores blanquiazules, haya querido reservar el José Zorrilla como el lugar donde los coruñeses puedan reencontrarse consigo mismos.












