Lo que se juega el Valladolid contra el Deportivo
El conjunto pucelano afronta el partido pendiente del reparto económico por la clasificación final y con el deseo de evitar que otro rival festeje un ascenso
El Deportivo viaja a Valladolid con nada más y nada menos que el objetivo de conseguir un victoria que les permita regresar a Primera División tras años inmersos en el barro, lejos del escalón que abandonó hace ocho temporadas. El ambiente que se vivirá alrededor del encuentro será el que corresponde al contexto en clave deportivista. Millares de aficionados coruñeses se desplazarán hasta la capital castellana para estar presente, bien sea desde dentro del estadio o desde los aledaños, en un partido que puede desembocar en el cumplimiento de lo que era un sueño hasta hace no mucho tiempo. El deportivismo está convencido de las posibilidades del equipo para alcanzar la gloria, pero también se pone en alerta por la entidad del contrario, que también tiene asuntos que cumplir.
El club blanquivioleta comenzó el curso diseñado para regresar de inmediato a la máxima categoría tras el descenso de la pasada campaña y durante buena parte del campeonato fue considerado uno de los grandes aspirantes. Tras el empate firmado entre ambos conjuntos en el partido de ida disputado en Riazor, los de por aquel entonces dirigidos por Guillermo Almada, ocupaban el puesto justo por debajo (9º) de los de Antonio Hidalgo. Sin embargo, la posterior racha de quince partidos en las que encadenaron nueve derrotas, tres empates y sendas victorias, acabó alejándolo de la lucha directa por el ascenso y transformó un curso que debería ser ilusionante en un auténtico drama.
Ahora, que transitan por una zona intrascendente de la clasificación —salvado matemáticamente y sin opciones reales de pelear por objetivos mayores—, el club tiene todavía intereses importantes en juego. La posición final en la tabla lleva asociada una relevante diferencia económica en el reparto de ingresos, un aspecto especialmente valioso para la entidad. Porque con los salarios elevados de unos jugadores que no han cumplido con lo esperado y una deuda de 23 millones de euros, cualquier ingreso es bien recibido.
La igualdad en la zona media-baja de LaLiga Hypermotion hace que el Valladolid pueda acabar entre el décimo cuarto o el décimo séptimo puesto. Cuatro posiciones aparentemente intrascendentes en lo deportivo, pero con un importante impacto en lo financiero. Entre un puesto y otro hay cerca de 700.000 euros de diferencia en el reparto televisivo, una cantidad muy valiosa de cara al presupuesto que puedan manejar de cara al curso que viene para confeccionar la nueva plantilla.
Además de lo estrictamente económico, en la ciudad del Pisuerga también existe un componente de orgullo competitivo que añade tensión al encuentro. Los vallisoletanos no quieren convertirse, por segunda jornada consecutiva, en los causantes de una celebración ajena. La semana pasada fue el Racing de Santander quien certificó su ascenso a Primera División tras imponerse con claridad (4-1) al equipo de Fran Escribá en El Sardinero. No regalaron el triunfo los pucelanos pese a la goleada. Llegaron al tiempo de descanso con tablas en el marcador, pero la expulsión de Carlos Clerc, que no podrá estar presente el domingo ante los herculinos, y el posterior acierto de Andrés Martín desde el punto de penalti devolvió la ventaja a los cántabros y dejó sin opciones de sumar algo positivo a los visitantes.
Ahora, el Deportivo puede repetir la escena en Zorrilla, lo que sería una imagen todavía más dolorosa al celebrarlo en la casa de una afición que hace unos meses soñaba con alcanzar la misma meta. Una victoria coruñesa permitiría a los blanquiazules regresar a la máxima categoría ocho años después y hacerlo, además, en uno de los estadios históricos del fútbol español. Algo que el Valladolid quiere evitar a toda costa, tal y como reconoció Juanmi Latasa en una entrevista para Radio Marca Valladolid. “Yo personalmente sí estoy motivado, nos jugamos acabar bien la temporada. No queremos que el ascenso del Dépor sea aquí”, explicó el delantero madrileño.
El mensaje refleja el sentir de un vestuario que, aunque decepcionado por el desarrollo del curso, pretende despedirse de su afición evitándole otro trago amargo.











