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Dépor

El carril zurdo, la última innovación de Hidalgo para dar equilibrio al Deportivo

Replica en la izquierda con Loureiro y Quagliata el doble rol de Ximo y Altimira en la derecha

Miguel Loureiro golpea con la izquierda perseguido por Yeray en el Deportivo-Andorra
Miguel Loureiro golpea con la izquierda perseguido por Yeray en el Deportivo-Andorra
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Cuando el Deportivo puso el pasado verano sus ojos en Miguel Loureiro, probablemente esperaba del cercedense algo similar a lo que está ofreciendo esta temporada. Antonio Hidalgo había conocido en Huesca al defensor y, casi desde el principio de su etapa en el banquillo altoaragonés, lo acogió como uno de sus guardias pretorianos. No era para menos, teniendo en cuenta la querencia de los entrenadores por los futbolistas —y especialmente los defensas— que no solo son fiables desde la concentración, sino que disponen de cualidades para rendir a óptimo nivel en varias posiciones.

Con Loureiro, el Dépor obtenía a un futbolista líder desde el ejemplo. A un jugador capaz de orientar, desde su excelente capacidad de foco, a compañeros jóvenes con unas posibilidades quizá mayores que las suyas, pero necesitados de un guía.

Por eso, sin apenas necesidad de adaptación, el que fuera canterano tanto de Deportivo como de Celta se hizo con un puesto en la retaguardia blanquiazul casi de manera perenne, más allá de la excepción de lesiones y sanciones. Porque a lo largo de las 40 jornadas de liga ya disputadas y salvo en Burgos, cuando Hidalgo priorizó la salida de balón con Noubi y Barcia, Loureiro ha sido titular para Hidalgo siempre que ha estado disponible.

En la camaleónica defensa de cuatro que se convierte en cinco en función de la altura del carrilero derecho —Mella, Luismi Cruz o, ahora, Altimira—, Miguel arrancó ocupando tanto la demarcación de central-lateral derecho para permitir que Arnau Comas fuese el defensor nuclear. Pero una vez el catalán no terminó de consolidarse, el regreso de Ximo Navarro mandó a ‘Lou’ a ese puesto capital como eje defensivo.

Esa posición central ni siquiera la abandonó ni cuando el veterano lateral volvió a caer en desgracia. Porque sin Ximo, Hidalgo acabó apostando por Noubi en ese puesto más cercano a la banda. El objetivo era evidente: alejar al joven belga, tendiente al error, de posiciones comprometidas y aprovechar todo su potencial en una función que le permitía ser más impulsivo, de manera acorde a su carácter.

Pero la temporada es larga y Noubi, incómodo en Las Palmas jugando por primera y última vez en el perfil izquierda, acabó encontrando la regularidad para convencer a Hidalgo de que podía ofrecerle fiable rendimiento en el eje de la defensa. Esa circunstancia permitió al técnico reubicar a Loureiro de nuevo hacia los costados de la zaga. Y con Ximo Navarro compitiendo a nivel soberbio en el perfil diestro, Loureiro ha encontrado su hueco a pierna cambiada, en el sector izquierdo de la defensa del Deportivo.

De central a ‘lateral’

Así, el exfutbolista de Bergantiños, Pontevedra, Racing de Ferrol o Lugo se ha asentado de manera definitiva en una parcela en la que ha logrado disimular de manera más que notable su dominancia de pie derecho.

La apuesta se consolidó de manera casi definitiva contra el Málaga, hace un mes y medio, cuando Loureiro ocupó esa posición zurda custodiando a Giacomo Quagliata. Desde ahí, el de Cerceda ha podido mantener esa libertad para ‘saltar’ de línea y acosar a los rivales en las recepciones interiores al apoyo que Hidalgo exige a sus centrales exteriores y que, de hecho, son una de las señas de identidad más marcadas en el ADN defensivo del Deportivo.

Sin embargo, poco a poco, Loureiro ha tenido que ir añadiendo más registros a su juego, condicionado por el rol de Quagliata. Y es que en ese perfil izquierdo, Antonio Hidalgo ha ido apostando cada vez con más asiduidad por solicitar a sus ocupantes un comportamiento muy similar al que se había cristalizado en el derecho, con el carrilero posicionado muy arriba en ataque, pero también acudiendo a altas latitudes sin balón.

En los últimos encuentros, y de manera muy evidente ante Cádiz y Andorra, el lateral italiano se ha convertido en un futbolista encargado de vigilar sin balón al lateral rival. Esta circunstancia le ha hecho transformarse, prácticamente, en un extremo. Y, por lo tanto, ha obligado a Loureiro a convertirse en un lateral izquierdo ‘de facto’.

El propio técnico explicó esta circunstancia tras el partido en el Nuevo Mirandilla, donde la amarilla a Lucas Noubi le condujo a relevarlo al descanso. Con Arnau Comas y Dani Barcia en el banquillo, el preparador se decidió por el primer de ellos para mantener a Loureiro en esa función y no colocar ahí al de Cambre, menos capacitado a la hora de salir lejos: “La decisión de sacar a Arnau es porque estábamos defendiendo de una manera que Loureiro estaba saliendo fuera. En esas situaciones de sacar un central fuera es mucho más complicado con un jugador central-lateral como es ‘Lou’. No quería modificar nada. Esa es su posición natural”.

No sorprende la reflexión, pues el técnico catalán ya había recurrido a Loureiro para ocupar cualquier puesto de la defensa azulgrana. Así, ante el Cádiz, Loureiro completó un soberbio partido. No solo en el aspecto defensivo (4 contribuciones), sino sobre todo en ataque. En un contexto de encuentro que demandaba un paso adelante de todo el equipo con balón, al de Cerceda no le pesó su posición para firmar un acierto prácticamente total en el pase. Intentó conectar 59 veces con un compañero y en 57 ocasiones (un 97%) lo consiguió. Las cifras fueron muy superiores al 88% de éxito en el pase que promedia esta temporada, con una media de 47 envíos. Mientras, contra el Andorra no tuvo tanto protagonismo en el apartado ofensivo (tampoco el Dépor), pero sí más números defensivos con 6 contribuciones.

Compensar a Yeremay

De esta manera, con esta última innovación en la banda izquierda, el Deportivo ha logrado encontrar el equilibrio en ese sector que la presencia de Yeremay Hernández no le puede dar.

El ‘10’ ha venido variando su puesto entre el exterior zurdo y la segunda punta. Pero en defensa, Hidalgo no le está exigiendo trabajar como el futbolista del centro del campo encargado de tapar el carril. Al contrario: lo ubica en la primera línea, donde su recorrido es menor y puede ejercer fácilmente de receptor principal para contraatacar.

Clave para no sufrir el peaje está siendo el binomio entre Loureiro y Quagliata, la última innovación blanquiazul para encontrar la estabilidad que quiere seguir teniendo en Valladolid.

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