O Percebeiro cumple un año: del rescate entre las rocas al gol que acerca el ascenso
El domingo se cumplieron 365 días desde que Zaka tuvo que ser salvado tras caer en el Paseo Marítimo

Son muchos los deportivistas que repiten una y otra vez que “este es el año”. Y hay varias señales que se empeñan en dar la razón a la afición. Algunas incluso parecen cosa de un destino que lleva tiempo escrito. Concretamente, un año. Porque el pasado domingo, se cumplieron 365 días desde que una noticia sacudió a la ciudad de A Coruña: Eddahchouri era rescatado por los bomberos tras caerse a las rocas del Paseo Marítimo, a la altura de Os Pelamios. Justo un año después del incidente, el delantero neerlandés del Deportivo firmó en Riazor su redención ante más de 29.000 almas. Con un gol que puede valer un ascenso a Primera División.
Es probable que el 17 de mayo de 2025 quede para siempre en la retina de Zaka. Aunque tal y como reconoció el ‘9’ blanquiazul poco después del incidente, opta por no tenerlo mucho en mente: “Prefiero no hablar de ello. Sucedió y agradezco haber salido ileso. Lo he superado y quiero ser lo más positivo posible en la vida”.
Un año más tarde, Eddahchouri firmó su undécima diana de la temporada. Y lo hizo además con un recurso que no había sacado a relucir nunca, para dejar boquiabiertos a todos los presentes en el feudo blanquiazul y permitir al equipo herculino sumar tres puntos cruciales en la lucha por el ascenso. Porque si hay una carencia que ha sobresalido en el perfil de Zaka, esa es la finura a la hora de domar el esférico.
Es probable que, a final de curso, no se pueda hablar de un único gol que haya valido la promoción. Lo que sí está claro es que, sin la diana de Eddahchouri, el Deportivo no podría afrontar las últimas dos jornadas de la competición en una posición tan privilegiada.
Los blanquiazules aprovecharon la derrota del Almería ante la UD Las Palmas de la mejor manera. Mario Soriano primero y Zaka después le dieron la vuelta al tanto inicial de Josep Cerdà para poner al Dépor a un solo triunfo de regresar a Primera División.
Un suplente de oro
Si hay algo que en el fútbol de hoy en día ha adquirido un valor añadido, es la capacidad de aportar desde el banquillo. Subirse a un tren en marcha y no ser arrollado por el ritmo del partido es ya un mérito al alcance de pocos.
A ese rol se ha adaptado a las mil maravillas Zakaria Eddahchouri. Nunca es sencillo para un futbolista pasar de actor protagonista a secundario. Y menos cuando la principal razón es su propia irregularidad. Pero cuando eso ocurre, hay dos caminos que tomar: el de sumirse en un bucle que suele acabar en ostracismo o, por el contrario, aceptar el papel y aportar desde él. El neerlandés ha escogido la segunda postura, con la dificultad todavía mayor que puede generar a nivel mental que sea un jugador del Fabril el que lo sustituya en el once inicial.
Por si fuese poco adaptarse a partir desde el banquillo, Zaka ha adoptado además un papel de mentor. Ya son varias las ocasiones en las que se ha visto cómo aconsejaba a Bil. Incluso el pasado domingo, tras el gol del ‘9’ y después de la celebración conjunta, ambos se fundieron en un abrazo que denota, como poco, química.
Números de líder
Siete de once. O lo que es lo mismo, más del 63% de los goles que Eddahchouri ha firmado en la presente campaña se produjeron bajo condición de suplente: el hat-trick ante el Mirandés (1-5) y los tantos en las victorias ante Huesca (4-0), Albacete (0-2), Leganés (2-1) y Andorra (2-1).
La diana del pasado domingo le sirve además para igualar la cifra de un Yeremay que, hasta esta última jornada, era el máximo goleador en solitario del Deportivo. Ahora, Zaka comparte podio con el canario, ambos subidos en el peldaño más alto merced a once goles. A punto estuvo de sumar uno más, si no fuese por un fuera de juego que se encargó de anular el que sería el 3-1.
El ‘9’ blanquiazul ha firmado su redención con un gol que vale para llegar a Valladolid con opciones de sellar el ascenso. Y con él, se ha ganado el respeto de muchos.













