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Dépor

El bofetón que despertó al Dépor: las claves de los once partidos invicto tras caer ante el Granada

El 8 de marzo Riazor despedía entre pitos a Hidalgo, que perdía a Mella después de quedarse sin Yeremay y se veía obligado a reinventarse

Los jugadores del Dépor celebran el triunfo ante el Andorra
Los jugadores del Dépor celebran el triunfo ante el Andorra
PATRICIA G. FRAGA
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No hay camino del héroe que no tenga un momento crucial. No hay gestas sin ese momento de catarsis en el que todo cambia para bien cuando ha estado a punto de derrumbarse. No es este Deportivo una excepción y el día cero puede señalarse con total puntualidad en el calendario. Fue el pasado 8 de marzo, cuando después de un batacazo mayúsculo ante el Granada en Riazor, Antonio Hidalgo y los suyos miraron cara a cara a la muerte, pero dijeron “hoy no”.

El técnico venía de que parte de la afición hubiera pedido su cabeza en Zubieta y que el ambiente en el estadio herculino fuera irrespirable frente al conjunto nazarí. “No me gustó la energía ya del día del Eibar”, apuntaba en una rueda de prensa posterior. El caso es que el bofetón y todo lo que conllevó fue el mejor despertador para un Dépor que desde entonces no ha vuelto a perder y que se encuentra a una victoria de Primera División después de una racha de once partidos invicto cimentada en cinco puntos clave:

Reseteo y vuelta a los orígenes

El golpe ante el Granada vino acompañado de otra puñalada tanto o más dolorosa: la lesión de David Mella, que se perdía la temporada al tener que pasar por el quirófano. La baja del extremo de Teo se unía a la de Yeremay, que había pedido un respiro por su pubalgia y cuyo regreso estaba todavía por definir. Y así, Hidalgo se encontraba con la necesidad de encontrar la identidad del grupo sin las dos figuras que más habían marcado el ADN deportivista en las últimas temporadas.

Tocaba resetear. Buscar respuestas. Y el técnico las encontró en el librillo que precisamente catapultó su carrera como entrenador en el Huesca y le sirvió para que el Dépor se fijara en él. Apuesta definitiva por un esquema con tres centrales y dos carrileros, dos delanteros y las llaves para Mario Soriano. El equipo blanquiazul empezó a mostrarse como un bloque más equilibrado y, sobre todo, reconocible, con un patrón de juego que se ha ido perfeccionando jornada tras jornada hasta el día de hoy.

Los nombres propios de la reconstrucción

Por supuesto, además de la pizarra de Hidalgo, esta reestructuración del Dépor no habría sido posible sin varios nombres propios que no solo han dado un paso adelante en ausencia de los dos canteranos, sino que han marcado claramente el carácter de la máquina de competir blanquiazul. Uno de ellos es Ximo Navarro. El lateral, que se perdió buena parte de la primera vuelta por una lesión muscular, empezó su regreso a finales de enero. Le costó encontrar su mejor forma, él mismo reconoció que el miedo a volver a romperse no había desaparecido, pero una vez cogió velocidad de crucero, se ha convertido en uno de los defensas más diferenciales de la categoría de plata. Su agresividad a la hora de defender hacia adelante y su versatilidad para alternar funciones entre el central, el lateral y el extremo han compensado la pérdida de profundidad por las lesiones. Su entendimiento con Altimira ha sido una de las claves para que el equipo nunca dejara de fluir.

Y si Ximo ha sido uno de los puntales de la retaguardia, para poner los méritos en la zona ofensiva hay que mirar a Abegondo. De ahí salió Bil Nsongo. Sin hacer ruido y hablar única y exclusivamente con sus goles en el Fabril, el camerunés terminó haciéndose un hueco en los planes de Hidalgo a base de darle al equipo todo lo que un equipo requiere de un nueve de verdad. Referencia en el juego directo, movimientos inteligentes de apoyo y trabajo a raudales como punta de lanza de la presión. El funcionamiento del equipo ha crecido de forma exponencial desde que está Bil, cuyo impacto va mucho más allá de sus cifras goleadoras.

Por supuesto, también ha habido apariciones puntuales que merecen una mención de honor. Precisamente desde Abegondo también ha llegado a tiempo Noé Carrillo, e igual de fundamentales han sido los minutos y, sobre todo, la aceptación de un nuevo rol de veteranos de mil batallas como Sergio Escudero o Stoichkov.

Siempre disponibles

Triunfar en LaLiga Hypermotion requiere cuidar todos los detalles. No hay nada que pueda dejarse al azar. Tampoco la preparación física. Y en esto el Dépor tiene también el sobresaliente. Porque Hidalgo ha encontrado la nueva fórmula para su equipo, pero tan importante es eso como que los jugadores elegidos para este trayecto puedan estar siempre disponibles. No puede achacarse a la preparación física las ausencias de Yeremay y Mella, ambos con lesiones puntuales. Y en esta recta final, cuando los minutos acumulados durante el curso más pesan, todos han estado disponibles. Los cuidados individuales y el control de cargas colectivo ‘recetado’ por los preparadores físicos deportivistas han dado resultado y el entrenador catalán apenas ha tenido que realizar cambios en sus onces que no fueran por voluntad propia.

La rigurosidad del equipo blanquiazul ha sido física y también disciplinaria. Porque entre esa disponibilidad total de la plantilla también hay que contar cómo la mayoría de los apercibidos han logrado esquivar sus sanciones. Yeremay, Altimira, Ximo, Quagliata… hay varios futbolistas que llevan semanas jugando en el alambre y han sido capaces de llegar al duelo decisivo no solo rindiendo a nivel notable, sino haciéndolo sin ver una tarjeta amarilla.

Nunca dejes de creer

Todo lo anterior sirve para competir, pero en el fútbol ni siquiera hacer bien todo lo que se puede controlar garantiza victorias de forma continuada. Hay que tener de lado cierto toque de fortuna y fe. Mucha fe. En esto, el Dépor ha sido el equipo que más ha marcado la diferencia en la segunda vuelta. Once encuentros sin perder, mejor racha de la temporada en Segunda, con siete victorias. De ellas, cuatro han llegado tras empezar perdiendo.

Las remontadas y los goles agónicos, como el de Ceuta o los partidos ante Zaragoza y el propio Andorra en casa, han sido la tónica habitual del conjunto blanquiazul en esta serie de encuentros en los que han llevado al extremo la máxima que siempre le gusta repetir a Antonio Hidalgo. “Estar vivos siempre”. En las últimas tres jornadas, Leganés, Cádiz y Andorra, ha marcado goles en el último cuarto de hora.

Riazor vuelve a ser inexpugnable

Desde su regreso al fútbol profesional, el Deportivo lleva dos temporadas siendo un rival temible a domicilio, pero a cambio ha descuidado sus resultados en Riazor. Eso ha cambiado en los últimos dos meses. Precisamente desde que el Granada asaltara el feudo herculino, el conjunto blanquiazul se ha vuelto intratable ante su público. Cinco partidos, cuatro victorias y un único empate, el que cedió frente al Málaga. Solo hay un equipo mejor como local en este tramo, la UD Las Palmas que ha hecho pleno de victorias.

Una muestra del lastre con el que llegaba es que, a pesar del botín de puntos cosechado recientemente, el Deportivo todavía es séptimo en la clasificación como local. La mejor noticia es que ha conseguido sentirse de nuevo invulnerable en su feudo en el mejor momento.

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