Previa | Riazor también se viste de ascenso
Un triunfo ante el Andorra (14.00 horas), que llega con remotas opciones de playoff, situaría al Dépor a una victoria del regreso a Primera después del tropiezo del Almería ayer

Un terremoto sacudió al deportivismo cerca de las nueve de la noche de ayer. Las Palmas remontó en un visto y no visto su partido en Almería y la derrota del máximo rival por el ascenso deja al Deportivo ante el escenario que su gente había acariciado durante toda la semana: a dos victorias de volver a Primera. Ahora es más posible que nunca. Si el equipo derrota en Riazor hoy al Andorra, que está a ocho puntos del playoff con nueve por jugar, en vence en su visita a Valladolid habrá sellado su regreso a Primera División.
El salto está cada vez más cerca, ocho años después de la última presencia en la élite, y con la sensación de que ha llegado el momento de convertir las opciones en realidad.
Ya pasaron todas las pesadillas de la caída al barro de la Primera RFEF y también las dificultades por las que ha navegado el conjunto de Antonio Hidalgo en distintas fases. Sobrevivieron a los momentos de dudas, a los tramos de irregularidad y a la exigencia de una categoría que no concede tregua, y ahora el premio aparece por fin al alcance de la mano. Con la ambición de quien se sabe cerca, pero también con la prudencia de quien entiende que aún no ha cruzado la meta. Porque en el fútbol los finales no se escriben solos.
Antonio Hidalgo insiste en que el equipo ha aprendido a convivir con la presión, a gestionar la tensión y a no perder el foco. La fe del grupo ha traspasado las puertas del vestuario y se ha contagiado a un Riazor que se prepara para una tarde de ambiente grande, con la ciudad completamente volcada y vestida de blanquiazul en los días previos, en una muestra de ilusión colectiva que ha ido creciendo a medida que el equipo se acercaba a su objetivo. Una ola imparable que intentará ahogar a su rival con un estadio lleno y que afronta el duelo como una oportunidad de oro.
En ese clima de máxima expectación, el Dépor se sostiene también sobre una dinámica que le ha permitido llegar a este punto dependiendo de sí mismo y con la sensación de haber encontrado una versión fiable en el momento adecuado. En medio de ese contexto, el preparador local se verá obligado a introducir cambios en su línea defensiva. Lucas Noubi cumplirá ciclo de amarillas y no podrá estar ante los tricolores, lo que abre la puerta al regreso de Arnau Comas al once inicial tras siete jornadas sin ejercer de titular. Quien sí podrá estar, para alivio del deportivismo, es Yeremay, después de que el club lograse estimar el recurso presentado por la cartulina amarilla vista en el Nuevo Mirandilla, aportando pruebas que dejaron sin efecto la sanción.
Con esa variante obligada en el once, los locales plantarán batalla a un Andorra que también atraviesa su mejor racha de la temporada, con doce puntos sumados de los últimos quince. El problema para los de Carles Manso no es la dinámica, sino el contexto. La distancia con el playoff sigue siendo de ocho puntos y el margen de maniobra es ya mínimo, lo que obliga a rozar la perfección en este final de campeonato. Aun así, el mensaje desde el vestuario es claro: no renunciar a nada mientras las matemáticas lo permitan. “Que no duden de nuestra profesionalidad, saldremos a ganar en Riazor”, aseguró Manso, que no podrá contar con Petxarroman y Le Normand, pero sí con la presencia del exceltista Lautaro de León, que vuelve a estar disponible.
El Dépor se aferra a la inercia de un ascenso que tiene cada vez más cerca y Riazor, como tantas veces, tendrá que empujar en un día en el que no hay tiempo para el cálculo largo y solo queda jugar con el corazón en la mano.















