El Deportivo ya no padece frente a la posesión del rival
Empeora sus números contra los equipos que más disponen del esférico, pero su tendencia competitiva va al alza en esta segunda vuelta

Tener el balón no es, ni mucho menos, sinónimo de victoria. Sin embargo, tampoco se puede decir que ese camino le haya ido mal al FC Andorra para lograr su éxito particular. El equipo del Principado, recién ascendido, visita este domingo (14.00 horas) Riazor con el objetivo de la permanencia más que cumplido, con varias jornadas de margen e incluso pendiente de una carambola para poder entrar en el playoff de ascenso. No conseguirá luchar por un nuevo salto de categoría el cuadro tricolor, pero quizá esa meta que semeja imposible en el horizonte de la presente temporada no resulte como freno para amenazar a un Deportivo en gran dinámica, pero con un debe frente a equipos de las características del que dirige Carles Manso.
Y es que el Dépor tiene por delante el reto en este sprint final de temporada de incrementar el nivel ofrecido ante los conjuntos con más tendencia a disponer del balón que él. El bloque coruñés es, siempre según Wyscout, el sexto en cuanto a posesión de pelota en la actual Liga Hypermotion. Con un porcentaje del 52,5, únicamente le superan Málaga (53,8%), Las Palmas (54,6%), Castellón (54,9%), Córdoba (57,4%) y Andorra, que encabeza esta particular clasificación con un extraordinario 61,5%.
Así, la escuadra coruñesa, todavía pendiente del duelo de vuelta frente al Andorra y Las Palmas, ya ha completado sus dos encuentros de liga regular frente a Málaga, Castellón y Córdoba. Y esa muestra de ocho encuentros refleja dos realidades. Por un lado, que a la escuadra coruñesa le cuesta mantener sus señas de juego y competitividad frente a equipos de esas características. Por el otro, que la creciente mejora del Dépor le ha hecho también rendir mejor frente a este tipo de equipos en la segunda vuelta.
Porque sí, de media en estos ocho duelos, el Dépor únicamente proyecta 1 punto por partido, 1 gol a favor y 1,5 en contra. Además, remata menos que los contrarios (9,6 frente a 13,3), dispone de menos toques en el área rival (18,5 por 14,6), promedia menos goles esperados por partido (1,24 xG a favor por 1,35 en contra) y tiene menos el balón que ellos (45,2%). Todas estas cifras, además, son inferiores a las de su media en las 39 jornadas de liga. Es decir, el Deportivo ataca y defiende mejor cuando la muestra se eleva a toda la temporada que cuando se filtran única y exclusivamente los partidos contra el top-5 de equipos con más posesión a día de hoy.
A mejor
Sin embargo, lo que durante la primera vuelta fue una manifiesta inferioridad incluso en encuentros que acabó ganando, como el 1-3 en Córdoba, ahora es una tendencia a ser superior en ese tipo de encuentros, más allá del resultado final.
Las vacaciones de Navidad no fueron acicate para que el Deportivo venciese en Las Palmas. Pero, en un encuentro en el que buscó de manera descarada el contragolpe, al menos no sufrió demasiado y acabó empatando. Mientras, en Castalia tuvo capacidad de reacción ante el gol(azo) inicial del conjunto local y solo su falta de acierto en los metros finales para concretar situaciones claras y materializar las ocasiones de las que dispuso le privó de poder empatar el encuentro, que se le fue con el 2-0 surgido de la nada.
Aquel Castellón que venía en fenomenal racha apenas fue capaz de generar volumen ofensivo al Dépor, que solventó sin problema alguno la visita a Riazor de un Córdoba que siempre suele ponerle en aprietos. No llegaba el cuadro dirigido por Iván Ania en su mejor momento al duelo de Semana Santa, pero el equipo coruñés no le concedió ni media oportunidad de reacción. Arrancó bien, se adelantó en un balón parado, cogió ventaja a través del contragolpe y luego controló el choque con mucha solvencia.
Unos días después, el combinado herculino también repitió una gran imagen de nuevo en Riazor. Ante un Málaga que llegaba con aspiraciones de ascenso directo y todavía sin la acumulación de bajas trascendentales que le sobrevinieron después, el conjunto deportivista logró ser bastante superior. Después de un primer tiempo bien jugado por ambos, pero marcado por el respeto, el Deportivo se desencadenó en la segunda mitad y comenzó a generar una cascada de ocasiones que acabaron desembocando en el gol de Mulattieri.
El estrés al que el equipo sometió a su rival tenía recompensa, pero la escuadra coruñesa no logró guardarse el triunfo en el bolsillo. En un error de marca de Villares en un córner, el Málaga volvió a empatar sin apenas insistir y privó al equipo de una victoria que no se dio en el campo, pero sí en la moral de la tropa. Porque Riazor celebró la unión con su equipo y premió la eléctrica imagen de los suyos, que desde entonces apenas han bajado las revoluciones. Ahora, aspiran a seguir manteniendo los voltios para, en sus momentos de partido, intentar ganar por abrasión a un Andorra que tiene el balón y sabe hacer daño, pero también ofrece puntos débiles y concede espacios.











