Competición da la razón al Dépor: Yeremay jugará ante el Andorra
El Comité estimó las alegaciones del club blanquiazul y le retira la amarilla vista en el duelo ante el Cádiz
El Deportivo se sentará a la mesa este miércoles con una noticia tan buena como sorprendente: Yeremay podrá jugar ante el Andorra. El Comité de Competición ha estimado las alegaciones al acta del club blanquiazul y le ha retirado la tarjeta amarilla que Dámaso Arcediano le mostró en Cádiz, a su entender por simular un penalti. "Tras el visionado de las imágenes aportadas por el club alegante, este Comité de Disciplina considera que las mismas permiten desvirtuar la presunción de veracidad del acta arbitral, al apreciarse de forma clara la existencia de un contacto entre el jugador defensor y el futbolista amonestado. En consecuencia, no puede mantenerse la afirmación contenida en el acta arbitral relativa a que el jugador 'se dejó caer dentro del área contraria, simulando ser objeto de infracción', toda vez que concurre un contacto efectivo previo entre ambos futbolistas".
Es una noticia muy positiva para el Deportivo, que jugará con su estrella ante los tricolores una de las tres finales que le separan de regresar a Primera División ocho temporadas después. Sin embargo, resulta llamativo que Yeremay continúe aguantando en la jornada 39 sin cumplir ciclo de amonestaciones. No por ser un jugador excesivamente duro—más bien es todo lo contrario—, sino por haber firmado un inicio de Liga en el que su nombre aparecía en el acta por asuntos distintos a los habituales.
Tras superar al Sporting de Gijón en Riazor en el partido correspondiente a la cuarta jornada de Liga, el extremo ya había visto tres veces la amarilla. La primera fue el día del debut de Antonio Hidalgo como director técnico del Deportivo, ante el Granada en el Nuevo Los Cármenes. Completó todo el partido en la victoria de los blanquiazules por 1-3, pero a pesar de protagonizar un número suficiente de ocasiones como para irse de tierras andaluzas con al menos un gol, se marchó sin estrenar su casillero particular. Aun así, su partido estuvo al nivel de lo esperado. Participó en gol de excelente factura de Mario Soriano con un pase de tacón y salió vencedor en la mayoría de los uno contra uno en los que se enfrentó a su par. El único lunar fue esa primera tarjeta de la temporada “por patear el balón desde fuera hacia dentro del terreno de juego, interfiriendo en el juego”.
Contra el Leganés, en el partido siguiente, y ante el conjunto asturiano, también. La acumulación de amarillas coincidió con un momento en el que Yeremay no se encontraba cómodo con el campo. Entre debates sobre su posición y molestias arrastradas de la temporada pasada, el inicio de Liga no fue el que él mismo esperaba. “Yo soy el primero que sabe que no he estado nada bien en estos primeros partidos. Todos los jugadores y yo todavía más pasan por momentos malos. No puedo estar bien siempre”, admitía tras su golazo ante el Almería en la primera vuelta.
Precisamente ante los rojiblancos recibió la cuarta amonestación del campeonato, el 17 de enero, en la victoria por 1-2 en la que además anotó y dio la asistencia en el gol decisivo de Samuele Mulattieri. El canario fue amonestado por Miguel González, del colegio asturiano, “por derribar de manera temeraria a un rival en la disputa del balón. Desde aquel día, el ‘10’ blanquiazul ha ido sobreviviendo jornada tras jornada al riesgo de sanción. Catorce partidos en los que ha participado—nueve como titular— y ha salido impune.
El deportivismo ha contenido la respiración esta semana a la espera de la resolución de los organismos competentes tras las alegaciones enviadas por el club, acompañadas de material audiovisual. En ellas se defendía que el jugador no había simulado la acción recogida en el acta del Cádiz–Deportivo por el colegiado Dámaso Arcediano Monescillo, sino que realmente había sido objeto de una carga por detrás de Sergio Ortuño.
La decisión final permitirá a Yeremay Hernández estar presente este domingo sobre el césped de Riazor, pero hubo un momento clave que pudo haber evitado que el mayor talento del Deportivo esté al límite en una de las citas cruciales que quedan por delante en el calendario, cuando ya no hay margen de error.
Ante el Eibar, Yeremay vio la quinta amarilla del curso por desplazar el balón del lugar en el que se iba a poner en juego “con ánimo de perder tiempo”, aunque probablemente el motivo era forzar una tarjeta que acarreaba un castigo mayor y llegar limpio a la recta final. Pero no lo consiguió. Cayó en la provocación de Marco Moreno y, expulsado por doble cartulina, invalidó la primera.
Un error que se evidenció todavía más a lo pocos días de la finalizacíon del partido ante los armeros, cuando Antonio Hidalgo daba a conocer que una pubalgia lo iba a apartar durante varias semanas de los focos.
Le pesó menos de lo imaginado la baja de Yeremay al Deportivo. El equipo cambió a mejor tras el varapalo en casa contra el Granada (0-2) y emprendió una racha de resultados que más de dos meses después todavía no se ha cortado. El paso al frente de varios jugadores y la repartición de responsabilidades benefició al canario en su vuelta. Todavía lejos de su mejor estado de forma, en los cuatro encuentros que ha jugado de inicio tras su regreso ha marcado un tanto y repartido dos asistencias.












