La fortaleza del Dépor a domicilio desafía a un Cádiz instalado en el peor de los récords
El equipo blanquiazul busca mantener su buen nivel lejos de Riazor frente a un equipo hundido en marcas históricas

Si el fútbol fuese un ejercicio de lógica pura, el deportivismo podría ahorrarse el viaje hasta la otra punta de España y en Cádiz se evitarían otra tarde de resignación en el Nuevo Mirandilla. Los números invitan a pensar así. El mejor visitante de la categoría frente a un equipo que solo ha rascado cinco puntos de los últimos 51, que no gana en casa desde el 9 de enero y que arrastra una dinámica de ocho derrotas consecutivas en su propia casa. Pero el balón no entiende de certezas ni de tendencias inamovibles, y por eso Cádiz y Deportivo se citan este viernes a las 20.30 horas para un duelo que puede decidir más que tres puntos, con una implicación directa tanto en la pelea por ascender a Primera División como en la angustia por evitar la caída a Primera Federación.
El conjunto herculino llega con la autoridad que le dan sus números conseguidos lejos de Riazor, convertido en un visitante incómodo ya desde la pasada temporada, fiable y cada vez más hecho y derecho. Convencido de la hoja de ruta establecida para alcanzar el objetivo marcado. Los 33 puntos sumados a domicilio son el argumento que sostiene la candidatura de los coruñeses por promocionar al primer escalón del fútbol nacional. Esa ha sido la verdadera fortaleza de los blanquiazules a lo largo de toda la temporada, habiendo sumado el 48% de su puntuación total a kilómetros de A Coruña.
Solo así se explica que el que es el noveno mejor local de la categoría siga luchando a estas alturas del campeonato por ocupar uno de los dos primeros puestos. Al Dépor le ha costado ser un equipo regular y, aunque tras caer por 0-2 ante el Granada hace ya dos meses no ha vuelto a caer, sigue lejos de las cifras del Almería, líder en esa clasificación con nueve puntos más que los de Antonio Hidalgo.
La única derrota que han concedido de visitante este año fue en Castellón. Desde entonces ha firmado dos victorias y tres empates en sus últimos cinco desplazamientos. Nadie ha sumado más en lo que va de Liga y nadie se siente tan cómodo en campo ajeno. Por sus virtudes— es más dañino cuando encuentra a sus jugadores más desequilibrantes con espacios y no tiene que elaborar tanto ante equipos que le ceden la iniciativa y repliegan cerca de su meta— y necesidades del contrario— siempre con la sensación de que el local debe ser el equipo que proponga y se lance a por la victoria—, el Deportivo ha encontrado en la mayoría de ocasiones un guion de partido que le beneficia y que pocas veces se le da en Riazor.
En ese sentido, el ambiente que se vivirá en Cádiz jugará un papel trascendental. El Nuevo Mirandilla dictará el tono de un partido condicionado por la urgencia local. Los amarillos llegan al límite, con la necesidad convertida en obligación y con el riesgo de que cada minuto sin respuestas alimente la ansiedad en la grada. Un contexto que empuja, pero también pesa. Puede llevar al equipo a dar un paso adelante desde el inicio, o a bloquearse si las cosas no salen.
La entidad presidida por Manuel Vizcaíno ha lanzado esta semana una promoción con la que cada abonado podrá sacar una entrada para un acompañante por un precio de 10 euros. El objetivo es claro: llenar La Tacita de Plata y dar calor a un equipo que está en caída libre desde el partido de la primera vuelta ante el Deportivo.
Un récord negativo
La película ha cambiado mucho desde aquella vuelta de las Navidades. Los cadistas cerraron la primera vuelta en posiciones de playoff con 34 puntos, pero desde que empataron en Riazor con el zapatazo de Iuri Tabatadze no han parado de ir cuesta abajo, hasta el punto de estar protagonizando, hasta esta jornada, la peor segunda vuelta de toda la historia de Segunda División.
Cinco puntos en los últimos 17 encuentros que igualan la racha del Atlético Marbella en la 1995-96 y el Xerez en la temporada 2012-13. Ambos descendieron a Segunda División B. El Cádiz atraviesa uno de sus picos más en su historia reciente, con una serie de resultados que siempre ha conducido directamente hacia el hoyo.
La imagen en casa es todavía peor. Sin ganar desde que superaron por 3-2 al Sporting de Gijón a principios de enero y encadenando ocho partidos sin sacar algo positivo. El peor registro de toda su historia como local, lo que contextualiza la gravedad de la situación. Una inercia perdedora que les ha llevado a ser el cuarto peor local de la competición y estar en peligro real de descenso.
En apenas cinco meses, el Cádiz ha cambiado completamente de objetivo. El que era un aspirante a estar en la zona alta ve la quema con tan solo tres puntos de margen. Una transformación tan drástica que no se explica solo desde los resultados, sino también desde el golpe anímico.
El Nuevo Mirandilla acogerá un combate entre dos ciudades hermanadas y dos clubes cuyo momento de forma es completamente contrario. Los locales necesitan despertar de su pesadilla de otro descenso al bronce justo una década después, los visitantes mantener sus registros en el penúltimo viaje del curso para seguir presionando al Almería de cerca.










