Un recuerdo para siempre: el largo viaje de Oriol para rendir homenaje a su padre
El deportivista recorrió los casi 1.000 kilómetros que separan Tortosa y A Coruña apenas tres días después del fallecimiento de su progenitor

En el fútbol hay historias que van más allá de goles y resultados. Relatos que quitan la razón a todos aquellos que piensan que no es más que once personas dándole patadas a un balón. La de Oriol Martorell es una de ellas. Recién llegado desde Tortosa, capital del Baix Ebre, este aficionado del Dépor vivió el pasado viernes en Riazor mucho más que un partido. Fue un viaje impulsado por el recuerdo de su padre, quien había fallecido apenas tres días antes.
LaLiga impidió al deportivista y a su pareja realizar la escapada como la tenían prevista desde meses atrás, pero eso no fue un impedimento para estar alentando al equipo coruñés en un duelo clave en la lucha por el regreso a Primera. “Nos hemos levantado a las tres de la madrugada. Viaje al aeropuerto de Barcelona en bus y vuelo a las siete para llegar aquí. En principio nada extraordinario, el caso es que cogimos el vuelo en enero. Lo habíamos cogido de sábado a lunes, pensando que no tendríamos la mala suerte de que se jugara el partido el viernes. Hace dos semanas… salió que jugábamos viernes. Nos tocó coger otro vuelo para hoy, otro hotel… fue una pequeña putada, pero por el Dépor, lo que sea”, explicó con naturalidad Oriol a Dxt Campeón durante la previa del choque ante el Leganés.
Sin embargo, lo verdaderamente importante no era el esfuerzo del viaje, sino el motivo. El deportivista regresaba a Riazor en uno de los momentos más duros de su vida. “Mi padre falleció hace tres días, el martes, y estar aquí es un recuerdo muy bonito para mí”, desveló. Aquel desplazamiento, lejos de ser una escapada cualquiera, se convirtió en un homenaje. Y es que la historia de Oriol con el club blanquiazul también tiene un origen peculiar. Nacido en Tortosa, y sin ningún vínculo familiar con la ciudad herculina, decidió ser del Deportivo por pura casualidad.
En la portería había dos porteros en el momento del penalti, Álvaro Ferllo y mi padre”
“Soy catalán y mi historia de por qué soy del Dépor es verdad aunque no lo parezca. Cuando tenía cinco años me regalaron la PlayStation 2. Todos mis amigos eran del Barça y yo quería ser diferente. Empecé a jugar al FIFA y el primer partido que perdí fue contra el Dépor. Pensé: ‘Me han ganado, deben de ser buenos’. Me informé y era la época del SuperDépor. Venían de ganar la Liga. Por Reyes ya pedí mi primera camiseta, que fue de Luque, luego cayó la de Valerón… Crecí siguiendo al Dépor y se me quedó. Hasta hoy y hasta siempre”, afirmó.
Además, su padre, aficionado del Espanyol, siempre contribuyó a que pudiera disfrutar de su afición por el equipo coruñés: “Los motivos que tenemos mi novia y yo es que estuve aquí en 2015, cuando mis padres me regalaron por los 18 años una entrada para el Dépor-Espanyol, porque mi padre era del Espanyol. El partido fue un desastre, me acuerdo. Un 0-0 el año que el Dépor se salvó en el Camp Nou, que también estuve. Hoy espero que el Dépor gane por tres cosas. Por seguir peleando por subir, por el esfuerzo que hemos hecho mi novia y yo para venir, y por mi padre. Porque aunque era del Espanyol, como su hijo era del Dépor, casi le gustaba más ver al Dépor que al Espanyol”. Ahora, once años después, ese sentimiento le llevó a cruzar media España en circunstancias muy complicadas.
“Solo hace tres días que falleció, pero él hubiera querido que estuviéramos aquí contentos y orgullosos de él. Era muy conocido, concejal en nuestro pueblo, y su despedida fue muy bonita. Con esfuerzo, lástima y también cariño, estamos aquí por él”, terminó. En una noche cargada de emoción, la tensión y los nervios inundaron la grada cuando el árbitro señaló penalti en contra del Deportivo y el Leganés tenía la oportunidad de igualar el encuentro en el descuento. Pero el portero blanquiazul decidió que una dudosa decisión arbitral no iba a amargar la tarde a todos a los allí presentes y detuvo el lanzamiento desatando la locura en Riazor. Entre ellos, estaba Oriol, que en todo momento lo tuvo claro. “Hoy en la portería había dos porteros en el momento del penalti, Ferllo y mi padre”, terminó el catalán, todavía emocionado por el desenlace que acababa de vivir.









