Galones a Lucas Noubi
El belga, titular en cinco de los últimos siete partidos, se afianza en la zaga y ya es referencia defensiva del Deportivo

Hay frases que, por mucho que pase el tiempo, son tan certeras que siguen teniendo resonancia mucho tiempo después de ser pronunciadas. No hace demasiado que Pablo Martínez reconoció que “un año en el Dépor es como siete en otro lugar”, una sentencia con la que ilustró de manera excelsa la exigencia diaria en cuanto a presión con la que tiene que convivir el futbolista del Deportivo.
Porque en un club gigante con respecto a su contexto —en Primera RFEF desde luego, pero también en Segunda División—, cada resultado se magnifica de tal forma que el deportista se sume en una montaña rusa de emociones. El vaivén transforma los días en semanas, las semanas en meses, los meses en años y los años en lustros.
El francés, que de centrales sabe algo, obviamente no pensaba en un Lucas Noubi que era un imberbe ‘semidesconocido’ de 18 años que comenzaba a despuntar en el Standard de Lieja. Pero sus palabras pueden aplicar al caso del defensor belga, que parece haber convertido los diez meses que hace que llegó al Deportivo en varios años de experiencia.
Queda poco de aquel Noubi que aterrizó en A Coruña el pasado verano como una promesa aún con mucho por aprender. El internacional sub-21 dejaba entrever un abanico de extraordinarias condiciones. Pero quizá estaba lejos de ser capaz de exponerlas todas a la vez sobre el campo.
Lógicas dificultades
Su año casi en blanco con el Standard —acabó pidiendo jugar en el filial para seguir activo, tras no renovar—, un país nuevo, el escaso conocimiento del idioma o su escasa experiencia en la élite del fútbol eran factores que jugaban en su contra. Tanto que le costó ganarse un hueco en los planes de un Antonio Hidalgo que, probablemente, arqueaba la ceja cuando veía al defensor competir. Porque el de Mouscron exhibía tanta solvencia por sus condiciones como inseguridad por su excesivo ‘optimismo’.
No se suelen fiar los técnicos —probablemente con razón— de los defensas demasiado seguros de sí mismos y que apuestan por innovar en vez de hacer lo canónico. Quizá por eso mismo el técnico catalán comenzó apostando por el belga poco rato y lejos del eje central, allá donde los errores se magnifican.
Después de una pretemporada en la que incluso Samu Fernández parecía partir por delante del ‘4’ del primer equipo, Noubi tuvo que vivir los cuatro primeros partidos del curso desde el banquillo. El chico no debutó hasta la quinta jornada, ante el Mirandés. Y no fue titular hasta la undécima, contra el Valladolid. Ya por necesidad ante la baja de Ximo y el pobre rendimiento de Arnau Comas.
Ahí, como central-lateral empezó un periplo de cinco titularidades consecutivas que su lesión en el hombro ante el Ceuta frenó. Y tras quedarse fuera en Albacete, regresó al once contra el Castellón. Comenzó entonces una proceso de inconstantes presencias en la alineación de un equipo que no terminaba de encontrar la fórmula en su pobre mes de diciembre, pero pudo ver la luz en el complejo enero.
Su gran día
Aquel primer mes del año, con un calendario que marcaba Cádiz, Las Palmas, Almería y Racing como rivales, Noubi comenzó a confirmarse. No lo hizo solo sustentado en la competición de la regularidad, sino en una Copa en la que ofreció su mejor partido hasta entonces en el Dépor.
Con todos los focos apuntándole, el defensa ‘se comió’ a los Julián Álvarez, Griezmann o Sorloth junto a otro novato como Dani Barcia. Sin embargo, el de Cambre iba a menos en cuanto al rol en plantilla después de un inicio irregular. Todo lo contrario que el zaguero con orígenes cameruneses, prácticamente indiscutible ya en el centro de la defensa junto a Miguel Loureiro hasta su pobre partido en Zubieta, en el que Hidalgo lo tuvo que sustituir en el 64. Lo pagó con el banquillo frente al Granada, pero aquella dolorosa derrota en Riazor (0-2) obligó a un giro de timón que devolvió al belga al once tras rendir en Ceuta entrando desde el banquillo.
Desde entonces, tan solo el descanso frente al Sporting en el inicio de una semana de tres partidos y la decisión de Hidalgo de apostar por Barcia a pie natural en Huesca han privado a Noubi del once.
Lucas acumula ya 1.098 minutos en la segunda vuelta, un 43% más de los que jugó en la primera parte del campeonato y ha sido titular en cinco de los siete últimos encuentros.
De hecho, hasta el intocable Loureiro parece tener un puesto menos garantizado que el propio Noubi, que ante el Leganés completó un partido casi perfecto (9 de 9 en duelos) para seguir acumulando galones en la defensa blanquiazul. No es para menos, pues cada vez es más habitual verle más dominante en esas fricciones y en la toma de decisión con balón y menos errático por sus desconexiones.











