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Dépor

Un Deportivo firme contra todo y contra todos

El equipo coruñés mantiene su mirada fija en el objetivo del ascenso ante el ruido generado por los rivales directos y las calamidades arbitrales

Antonio Hidalgo abraza a Noé al final del Deportivo-Leganés
Antonio Hidalgo abraza a Noé al final del Deportivo-Leganés
CARLOTA BLANCO
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Ningún equipo, nunca, en ninguna competición, mantiene su condición de simpático cuando empieza a ganar de forma continuada. De pronto, las miradas y palabras de amabilidad, incluso de elogio, se convierten en dardos y desconfianza. Siempre esperando para verlo caer. Eso mismo está sufriendo ahora el Deportivo, al que dos años después de un regreso entre vítores al fútbol de élite por parte de todo el panorama nacional, acariciar el ascenso a Primera División ha puesto enfrente no solo a los rivales más directos, algo lógico, sino a buena parte de la categoría de plata. Los focos que antes eran de admiración rozan ahora la envidia y el equipo blanquiazul ha asumido ya que para alcanzar la gloria tendrá que pelear contra todo y contra todos.

No es fácil mantener el rumbo fijo ante la tormenta. No perder de vista el balón entre todo el ruido que se ha generado en las últimas semanas. Desde los equipos que comparten carrera por el mismo premio, pero también desde un estamento arbitral que ha decidido reclamar su cuota de protagonismo en la recta final de la ya de por sí esquizofrénica ‘Hypertensiones’. El vaivén de los silbatos y los monitores se está llevando por delante la serenidad de muchos en las últimas semanas, con exhibiciones de incompetencia que van más allá de errores puntuales contra equipos concretos. Nadie está a salvo del criterio cambiante y el Dépor ha salido más o menos ileso de lo sucedido en Burgos y, sobre todo, del escándalo del pasado viernes en Riazor ante el Leganés. Situaciones, además, de esas que no se pueden trabajar durante la semana.

Está actuando bien ahí el Dépor, mostrando su malestar y enfado desde la planta noble y permitiendo que tanto jugadores como entrenador no se manchen las manos ni pierdan energía en algo que realmente no se puede controlar. El azar dentro del azar propio de un juego siempre incierto. “Eso ya no vuelve”, le gusta repetir siempre a un Antonio Hidalgo que ha elevado su figura cuanto más se ha agravado la escasez de recursos. Tardó mucho, más de lo esperado, en encontrar el equipo que quería. Un equipo reconocible capaz de ofrecer cada domingo una imagen reconocible. Esperable. Y lo hizo justo cuando se le cayeron piezas importantes. El batacazo ante el Granada, que queda ya lejísimos a pesar de que no han pasado ni dos meses, fue un punto de inflexión que ha dejado la mejor versión de la temporada del cuadro herculino, con los pies y con la cabeza. Un grupo que ha sacado adelante partidos por talento y pizarra, pero también por saber mantener la calma cuando la lluvia arreciaba.

Sin Mella, con Yeremay a medio gas, sin apenas noticias de sus dos mediocentros defensivos y llegando con lo justo en la segunda línea del ataque… continúa sacándose trucos de la chistera el técnico catalán. En Burgos rescató del fondo del armario a Sergio Escudero y estuvo a centímetros de obtener el premio gordo en un partido con tanta tensión como poco brillo. Y frente al Leganés, en otro de esos encuentros atascados, recurrió a la fórmula del doble delantero para abrir el marcador y se decidió, por fin, a soltarle las cadenas a Noé Carrillo, poniendo por delante de cualquier DNI el momento de forma del canterano. Seguro que pudo llegar antes la apuesta. Desde luego llegó justo a tiempo.

Algo que perder

No han parado de acumularse elementos en contra al Deportivo. O al menos diferentes pruebas que la competición le ha puesto en el camino para ver cómo respondía a todas ellas. Jugar de último cuando todos sus rivales descansaban en el sillón después de hacer sus deberes. Abrir el telón el viernes con el resto de los aspirantes miraban fijamente el televisor. El club coruñés está compitiendo con otros históricos por ese ansiado regreso a Primera, pero mientras que ser mejor en el campo es algo que hay que demostrar día a día, en el peso del escudo no hay ningún integrante de LaLiga Hyermotion que supere la banquiazul. Se nota precisamente sobre el verde, pero se nota también en cada declaración ante los micrófonos y en los mensajes que siempre se lanzan, algunos más sibilinos que otros, para tratar de sacar ganancia de río revuelto.

Quedan cuatro jornadas por delante para alcanzar la meta del maratón. Al menos la primera de ellas. Y la plantilla deportivista tendrá que seguir incidiendo en el mismo ejercicio de serenidad que hasta el momento, ahora que entra en juego el miedo a perder algo. Porque aunque Hidalgo siempre ha señalado que el objetivo es estar entre los seis primeros, llegar a la recta final con el ascenso directo tan cerca es una tentación que puede nublar el juicio de cualquiera. Todo esto sabiendo, además, que el temporal no amainará y todas las miradas seguirán puestas en Riazor hasta finales de mayo... o más allá. Para empezar, la próxima parada mezcla un escenario como Cádiz con el cóctel emocional de Lucas Pérez e Idiakez.

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