Luismi Cruz encuentra por fin el premio en su tercer ejercicio de funambulismo
Contra el Leganés, el andaluz replicó con gol las dos grandes acciones que firmó frente a Málaga y Burgos

A la tercera, va la vencida. También para Luismi Cruz, que ante el Leganés vio cómo, por fin, su funambulística habilidad para sortear rivales en el área encontró el premio del gol de un compañero. El agraciado fue Zakaria Eddahchouri, que apareció con puntualidad en el área pequeña para encontrar el regalo del andaluz y anotar el 1-0.
La jugada del zurdo de la coleta fue un calco de la acción de extrema habilidad que a punto de ser productiva en El Plantío la pasada semana. Ante el conjunto pepinero, Cruz recogió una dejada (quizá involuntaria por mal control) de Bil Nsongo y en tres toques, se inventó un gol que no existía. Control hacia portería con la izquierda, regate a Ignasi Miquel alejándose hacia fuera de nuevo con su pie dominante y pase atrás con la derecha. Cocinarlo todo para que fuese Zaka quien se lo comiese.
Tuvo mérito la acción individual del gaditano, pero más compleja todavía fue su conducción entre un enjambre de rivales en Burgos seis días antes. De nuevo en una posición interior pero escorado a un sector derecho desde el que tiene salida hacia sus dos perfiles, Cruz recibió el balón y se fue de cuatro rivales.
Protegió ante David González, superó con un toque sutil de diestra la entrada de Florian Miguel, aguantó el cuerpeo de Curro mientras volvía a dejar atrás a González con un mágico contacto con la izquierda que le permitió también evitar la embestida de Fer Niño, que frenó para no hacerle penalti. Ya a punto de alcanzar la línea de fondo en el área pequeña, Luismi llegó antes que Sierra para colocar un balón con la diestra paralelo a la raya de gol, pero ninguno de sus compañeros tuvo fe para acompañar la magnífica acción en solitario de cinco segundos.
Sí encontró a un amigo Luismi ante el Málaga. En el minuto 56 del encuentro de la jornada 34, el de El Puerto de Santa María recibió abierto a la derecha un envío de Mario Soriano después de un córner que él mismo botó y que fue despejado por la defensa malaguista. Ante la presión de Joaquín Fernández, Cruz amagó con el cuerpo una devolución a Soriano y cambió de dirección para iniciar una carrera en diagonal hasta la línea de fondo. Fueron cuatro toques de zurda con los que dejó atrás al extremo rival y también a Izan Merino.

Sin embargo, en el último de sus contactos adelantó demasiado la pelota y el esférico rebasó la raya haciendo inválido su envío final con el pie derecho, con el que encontró la posición de Stoichkov, que resolvió a gol con un extraordinario taconazo.
El tanro surgido de la conexión andaluza ante el Málaga fue bien anulado. Contra el Burgos, nadie le acompañó. Pero Luismi fue capaz de sacar a relucir por tercera vez el truco para esconder el balón y acabar, por fin, enseñando el conejo de debajo de la chistera.









