Sergio Escudero, el último atajo al área de Antonio Hidalgo
Tras cuatro partidos sin minutos, el técnico recurrió a su pierna izquierda en El Plantío ante el atasco del equipo en el segundo tiempo

Se acerca el momento decisivo de la temporada y en un escenario donde cada punto puede ser vital, toda la ayuda que los entrenadores puedan recibir es más que necesaria. Es en esta recta final cuando se abre la puerta para la redención de aquellos jugadores que, por unas circunstancias u otras, no han podido ofrecer todo lo que se esperaba de ellos cuando empezó la campaña. Aparece de esta forma a lo lejos en la estación un nuevo tren para que la historia de Sergio Escudero y el Deportivo tenga un final feliz.
No está siendo un trayecto sencillo el del pucelano en A Coruña. Llegó a Riazor después de subir a su Valladolid en Primera y con la ilusión de hacer lo propio con el conjunto coruñés. Hasta ahora, los problemas físicos lo han limitado hasta el punto de que en el césped solo ha podido aportar pequeñas dosis del talento que siempre ha guardado en su zurda. Suficientes para que gran parte del deportivismo se pregunte qué podía haber sido.
Pero la ‘Hypertensiones’ y la lucha por el ascenso no ofrece espacio para lamentos, por lo que hay que adaptarse y recalcular las coordenadas del trayecto. O, en este caso, cómo puedes ser de utilidad en el mismo. Y aunque quizá ya no esté para ser una opción fiable en el lateral izquierdo de forma sostenida, Escudero volvió a demostrar en Burgos que puede ser un factor diferencial en momentos y contextos determinados de los partidos.
En un encuentro cerrado en el que el Dépor no era capaz de encontrar caminos elaborados al área rival, Hidalgo recurrió a su zurda para encontrar atajos hasta la portería de Cantero. Y estuvo a punto de conseguirlo. Todo el peligro que llevó el equipo en ataque durante la última media hora salió de sus botas. Sin elaborar demasiado, sin necesidad de ganar la línea de fondo. Su guante le permite amenazar desde cualquier lugar y las dos grandes ocasiones para llevarse los tres puntos llevaron su firma. El centro en el que falló el guardameta local y Zaka no pudo aprovechar, y el disparo cruzado sobre la bocina que todos los presentes en El Plantío vieron dentro a pesar de escaparse por unos centímetros.
A cuentagotas
Hasta el momento, esas apariciones solo han podido ser con cuentagotas debido a las lesiones que han perseguido a Escudero también esta temporada. El 19 de octubre se rompió en El Sardinero y no fue hasta el 25 de enero, precisamente contra el Racing de Santander en Riazor, cuando volvió a los terrenos de juego. Su presencia en la segunda vuelta ha sido testimonial, con apenas ocho partidos disputados y solo dos titularidades, ante el Eibar y en la visita al Sporting de Gijón. En ese encuentro en El Molinón había disputado sus últimos minutos hasta que el pasado sábado volvió a tener su oportunidad después de cuatro jornadas inédito.
Quedan ahora otras cinco por delante y el propio Antonio Hidalgo celebra su aportación en Burgos. Y es normal. Con lo igualado que se presume el tramo final y teniendo en cuenta que Quagliata está al borde la sanción, contar con un recurso como la pierna izquierda de Escudero puede marcar la diferencia en la lucha por el ascenso.










