La gran cruz del Deportivo en abril
El equipo coruñés se ha adelantado en todos sus partidos de este mes, pero ha dejado escapar seis puntos en empates

Acumula ocho partidos sin perder. Ofrece sensación de equipo estable, que está siempre en los partidos y es difícil de doblegar. Pero, al mismo tiempo, abril ha enseñado una debilidad que el Deportivo debe atajar si quiere amarrar el ascenso: la gestión de las ventajas. Porque a lo largo de este mes que acaba, el conjunto coruñés ha logrado adelantarse en todos sus partidos... para únicamente ganar uno. Hacer lo más difícil y quedarse en la orilla.
Seis puntos que ya tenía en el bolsillo se ha dejado por el camino el Dépor en abril. Y es que la escuadra dirigida por Antonio Hidalgo ha encontrado en la gestión de sus resultados favorables una nueva debilidad. Cuando el juego acompaña de manera regular a un equipo que ya parece cómodo en casi cualquier situación y es reconocible, son las áreas las que empañan el momento del Deportivo. Porque el cuadro coruñés no termina de cerrar sus partidos.
En los últimos cinco encuentros ha marcado antes que el rival, pero únicamente ha sido capaz de ganar dos: al Mirandés (3-1) y al Córdoba (2-0), en el último partido de marzo. Frente al Málaga (1-1) y al Huesca (1-1) logró encontrar el primer tanto en los últimos minutos, pero su rival acabó igualando pese a que el tiempo ya escaseaba. Mientras, frente al Burgos (1-1) el pasado fin de semana, se adelantó al cuarto de hora. Pero el contrario también acabó encontrando la forma de marcar —más allá de la evidente polémica— sin que el Dépor hubiese podido colocar más tierra de por medio en el marcador.
No termina de optimizar las ventajas el combinado herculino. Quizá porque modifica de manera evidente su predisposición una vez se ve por delante en el choque. De ser proactivo, a irse hacia la reactividad. Quiere menos el balón y le cede la iniciativa al contrario. En parte empujado por la necesidad del rival, en parte por voluntad propia para proteger el botín.
Entiende el Dépor que arriesgar menos en sus posesiones y disponer de la pelota un menor tiempo le acerca más no solo a cometer menos errores, sino a poder atacar con más espacios al contragolpe, una vez recupera el balón. En verdad, la sensación está amparada en una alta dosis de realidad, pues no hay equipo más productivo en transición ofensiva que el Deportivo. Sin embargo, últimamente —sin Mella y con Yeremay entre algodones— ese juego vertical a la carrera no termina de ser el camino para sentenciar los encuentros.
Así, una vez más, el fútbol le está demostrando al Deportivo que no es un colectivo que disfrute defendiendo. Y que aunque no sufra demasiado a nivel colectivo, el rival (casi) siempre le acaba encontrando una grieta. Un resquicio por el que colarse. “Cuando tienes menos la pelota estás más expuesto a que el equipo contrario te ataque”, analizaba la cuestión Sergio Escudero al término del duelo de El Plantío. Así de simple.
18 puntos menos
De este modo, el equipo coruñés se maneja en un curioso equilibrio en el mes que está a punto de echar el telón. Porque no para de sumar gracias a su capacidad para mantenerse en los partidos y llevar la iniciativa, lo que le permite no descolgarse del ascenso directo, seguir como cabeza de serie en el playoff y poder aspirar todavía a todo. Pero, a la vez, no ha terminado de cerrar esos encuentros y ha dejado escapar victorias vitales para sus aspiraciones. Dos de ellas, además, contra rivales directos que hubiesen supuesto un doble refuerzo: por lo que uno gana y por lo que el otro deja de ganar.
El problema de gestión no es, sin embargo, nuevo. Sí es cierto que se ha agudizado en este abril, pero ha sido algo con lo que el equipo ha ido cargando durante toda la temporada.
Evidentemente, ganar todos los partidos en los que uno se adelanta es una utopía. Pero una cosa es aspirar al ideal de perfección absoluta, a ser un equipo rocoso e imperturbable una vez arranca mandando en el marcador. Y otra muy diferente pasa por no identificar un claro punto de mejora. Lo tiene el Dépor en el manejo de los resultados favorables y la tendencia ha ido a más conforme han ido pasando las jornadas.
Al igual que su capacidad de reacción también ha ido creciendo, el equipo blanquiazul no termina de ser consistente siempre que se pone por delante en el electrónico. En total, a lo largo de esta temporada, el Dépor ha marcado el primer gol del encuentro en 25 jornadas. Sin embargo, en 10 de ellas su rival llegó a empatarle o a ponerse por delante. A los tres duelos de abril ya citados se le unen el de la Real Sociedad B a domicilio, Las Palmas, Cádiz, Castellón en Riazor, Córdoba fuera, Racing de Santander en El Sardinero y Eibar en Ipurua.
En dos de ellos, el encuentro frente al filial donostiarra (2-3) o el partido del Arcángel (1-3), el Deportivo acabó asegurándose finalmente la victoria. Sin embargo, en el resto el balance es de 18 puntos perdidos en total, con las remontadas del Racing (2-1) y del Castellón en A Coruña (1-3) como grandes borrones de un equipo que apunta a tener en la gestión su último lunar por pulir.









