La fiebre amarilla se dispara en el Deportivo
La visita a El Plantío eleva a siete el número de apercibidos

La visita del Deportivo a El Plantío dejó un efecto colateral inesperado en uno de los asuntos que venían marcando la actualidad blanquiazul en las últimas semanas. La llamada “fiebre amarilla”. Lejos de remitir, el paso por Burgos no solo no alivió la situación, sino que la agravó. El conjunto herculino regresó de su duelo ante el Burgos con más futbolistas en riesgo y con la amenaza de sanciones todavía más presente en pleno tramo decisivo del campeonato.
El guion previo invitaba a pensar en un escenario distinto. Hasta seis futbolistas deportivistas llegaban apercibidos, al borde de cumplir ciclo, en un partido que por contexto y exigencia hacía pensar que alguno vería la cartulina. Sin embargo, lo que ocurrió fue justo lo contrario. Ninguno de ellos fue amonestado, pese a que cuatro partieron como titulares y estuvieron expuestos durante muchos minutos a constantes duelos cargados de contacto e intensidad.
El que más papeletas tenía era Lucas Noubi. El central se midió a Fer Niño, uno de los puntas más completos de la categoría de plata. Cometió dos faltas que comprometieron su presencia en el próximo compromiso liguero. Sin embargo, el colegiado elevó la permisividad para intentar controlar un encuentro que ya se le había escapado de las manos.
Al belga se le suma ahora un nuevo socio en la defensa que también está a una de perderse una de las finales que quedan por delante en el calendario. Giacomo Quagliata vio la novena amarilla del curso en una acción cuanto muy rigurosa y que además tuvo doble castigo, porque privó al Depor de llevarse los tres puntos de su visita a El Plantío.
Un salto dentro del área que en primera instancia no había sido merecedor de pena máxima para Andrés Fuentes, pero si para Luis Mario Milla, que impuso su criterio desde la Sala VOR de Las Rozas. El encargado de dirigir el encuentro -o así debería de haber sido- revisó la acción en el monitor y solucionó con un penalti transformado por Curro y una tarjeta que aumenta la fiebre amarilla en los herculinos.
En un duelo de alto voltaje, una de las noticias más positivas fue que ninguno de los hombres más desequilibrantes con los que cuenta Antonio Hidalgo fue apuntado en el cuaderno del colegiado.
No brillaron durante el encuentro y, por el complejo entramado defensivo que presenta siempre el combinado de Luis Miguel Ramis, pasaron casi inadvertidos. Ni Yeremay Hernández, ni Adrià Altimira ni Luismi Cruz, salvo en una puntual jugada individual en la que se zafó de varios contrarios, fueron capaces de causar los estragos habituales de las últimas jornadas. Eso lo frenaron los burgaleses y lo perdieron los blanquiazules. Pero por lo menos podrán resarcirse ante el conjunto pepinero en la próxima cita, estirando su condición de apercibidos un fin de semana más.
Más difícil era que José Ángel y Samuele Mulattieri recibiesen una amarilla que acarrease sanción. El centrocampista andaluz ingresó en el terreno de juego en el minuto 77, en sustitución de un Riki cohibido con balón y sin influencia en la fase de creación. Por su parte, el punta italiano volvió a quedarse sin minutos por segundo partido consecutivo, viendo como sus buenas actuaciones frente a Córdoba y Málaga no le han servido para hacerse con más protagonismo, bien como titular o revulsivo. No pisar el campo le hizo minimizar el riesgo de sanción, algo que Mario González, delantero suplente de los locales, no consiguió evitar tras ser expulsado por llamar “gordo de mierda” a Álvaro Ferllo, según reflejó el acta arbitral.










