El ascenso se juega en el barro arbitral
La presión sobre los colegiados y en especial las intervenciones del VAR le dan picante a un final de Liga en el que subyace la idea de que es necesario quejarse

El VAR provocó el empate del Burgos contra el Deportivo (1-1). Los ecos de la barbaridad cometida por el videoarbitraje no se apagaron en un domingo marcado por el triunfo del Almería que descabalgo al Deportivo del puesto de ascenso directo que detentaba antes de que se iniciase la jornada. La indignación se apoderó del deportivismo y sobre todo la sensación de falta de ecuanimidad y de criterio en acciones que a estas alturas pueden decantar el signo de una temporada. Pero sobre todo subyace la impresión de que es preciso dirimir batallas fuera de los terrenos de juego para obtener resultados dentro de ellos.
El Deportivo ha transitado con cierta tranquilidad arbitral en lo que va de temporada, no por lo que dan o quitan, que siempre ocurre, sino porque ha evitado litigios con el Comité Técnico ni ha alzado la voz cuando se ha sentido perjudicado. No es el caso de algunos de sus rivales. El Málaga ha alzado la voz varias veces este curso, precisamente contra Fuentes Molina, el árbitro de El Plantío, y contra Ávalos Barrera, uno de los habituales en el VAR. Siempre el VAR a cuestas. El pasado mes de febrero el técnico malacitano Juan Funes reflexionó sobre su empleo. “Creo que hay que unificar criterios para que todos sintamos que es más justo lo que se está haciendo”, apuntó. Lo hizo con respeto, como trató de expresarse Antonio Hidalgo tras el partido de Burgos para quitarle hierro a las intervenciones arbitrales. Pero el runrún queda ahí.
En el arte de hacer ruido el Almería es campeón del Mundo. A finales de noviembre emitió un duro comunicado contra los árbitros. “Aquí funciona el que no llora, no mama”, resolvió Rubi, el técnico del rival más directo del Deportivo por la segunda plaza. Esta semana desde Almería no se ha dejado de hablar de los árbitros y de un supuesto “condicionamiento” por parte de sus rivales en la carrera por llegar a Primera División. Se apuntó hacia el inevitable José Alberto, el entrenador del Racing, un habitual de las peroratas sobre los trencillas, que tras caer en Andorra se despachó a gusto. “No quiero excusar absolutamente nada de lo que ha ocurrido con el tema arbitral, pero creo que hay dos cosas que no se pueden pasar por alto. Una es la disparidad en el criterio, en absolutamente todo lo que ha pasado en el partido desde el minuto cero, que creo que ha sido increíble, y luego la falta de respeto hacia mi equipo y hacia nuestro club, dando nueve minutos añadidos, jugando con diez, ¿dónde está el sentido común?”, explicó el técnico asturiano del equipo cántabro, que afeó al árbitro que prolongase un partido que perdían por 6-2 en un contexto en el que el golaveraje general puede ser decisivo.
José Alberto es un habitual de los lamentos y de señalar hacia casa ajena. “Escandaloso”. Ese fue el adjetivo con el que calificó el arbitraje del colegiado Manuel Jesús Orellana Cid al no conceder el tanto que hubiera supuesto el hipotético empate para su conjunto, en el epílogo de un duelo en El Molinón que concluyó con victoria sportinguista 2-1. En realidad conceder aquel gol, anotado fuera de tiempo con los jugadores rivales ya despistados tras los pitidos finales era una fantasía. Pero las expulsiones de rivales en los partidos del Racing no han dejado de sucederse.
Pero en Almería (y en otros puntos de la geografía del ascenso) miraron también hacia Riazor y hacia una supuesta protección arbitral plasmada en el partido del Deportivo contra el Mirandés con el clamoroso penalti sobre Altimira en el punto de mira porque el árbitro de campo contravino el criterio que se indicaba desde el VAR. “El Racing y el Deportivo, dos históricos que arrastran mucha afición, tienen un importante respaldo financiero a sus espaldas y también poseen bastantes impactos televisivos en las plataformas audiovisuales”, se leía esta semana en un diario almeriense. No parece que Luis Mario Milla, el árbitro andaluz a cargo del videoarbitraje del partido del Burgos, esté muy al tanto de ello.
“Hay demasiado en juego como para seguir viendo semana tras semana decisiones que afectan a tantos equipos diferentes”, clamó ayer Bob Voulgaris, el presidente del Castellón, que se pronunció en redes sociales respecto a lo que está ocurriendo sobre el césped y desde el centro de control de Las Rozas y pidió que “los árbitros y el VAR tienen que ser mejores”.
El Castellón ganó en Málaga el sábado por la noche, pero Voulgaris puso el dedo sobre la herida. "Estoy seguro de que todos los clubes sienten que se han visto perjudicados por el arbitraje en diferentes momentos de esta temporada, pero mi responsabilidad es con mi club y mi equipo. Nuestros jugadores y entrenadores se han esforzado al máximo en lo que ya ha sido una temporada memorable. Se merecen algo mejor. Nuestros aficionados se merecen algo mejor. La integridad de la Liga se merece algo mejor”, explicó.
Interpretaciones
Luis Miguel Ramis, técnico del Burgos, también se quejó, así que no cabe dudas de que los lamentos van por barrios. “El VAR ha ido a ver nuestro penalti, donde hay un braceo sobre Sergio pero es que hay otra acción de Yeremay sobre Atienza que es muy clara, es revisable en el VAR y no tiene explicación. Se ha cometido un error pero desde arriba tienen que verlo sí o sí”, explicó tras el partido del sábado.
El pasado mes de noviembre el excampeón de Liga con el Deportivo sufrió una sanción de dos partidos por un quítame allá esas pajas con un colegiado y fue taxativo: “La interpretación de unos y otros árbitros es diferente y eso es preocupante”. Y si que es un problema, pero también lo es que el ruido se eleve y pueda condicionar decisiones en el sentido que comentaba Rubi desde Almería. Con cinco jornadas por jugar y ocho equipos en la batalla por los puestos de ascenso y playoff la presión es máxima.
El Deportivo por ahora guarda silencio aunque, casualidad o no, ha resultado gravemente perjudicado por una decisión arbitral inducida desde un monitor y que llega tras una semana de insoportable ruido sobre un supuesto trato de favor.











