Eddahchouri se desinfla y Bil voltea el guion a su costa
El delantero neerlandés erró una ocasión manifiesta de gol ante el Burgos y dejó dudas con su actuación

Mulattieri o Zaka. Zaka o Mulattieri. El eterno debate que ha suscitado la presente temporada y con el que Bil Nsongo ha acabado desde hace unas cuantas jornadas. Antes de que el camerunés irrumpiese, la controversia que semana tras semana nacía en la cabeza de Antonio Hidalgo giraba en torno a la titularidad de la referencia en punta. Ahora, desde que Bil se ha convertido en el delantero que más garantías ofrece, el dilema pasa directo al banquillo.
El elegido en Burgos para ingresar al terreno de juego en detrimento del africano fue Zakaria Eddahchouri, ganándole así la partida a Mulattieri por segunda jornada sucesiva. En el minuto 73, el técnico de Granollers echó mano del neerlandés con la esperanza de reavivar su relación con el gol, esa que se rompió el pasado 21 de febrero, cuando marcó por última vez ante el Eibar, en Riazor, para dar la victoria al Deportivo (1-0).
Desde aquel encuentro, su participación se ha reducido de forma significativa. Tanto que, en El Plantío, Zaka contó con minutos por segunda jornada consecutiva, después de haber encadenado tres partidos –ante Córdoba, Málaga y Huesca– sin pisar el verde.
Contra el Burgos dispuso de alrededor de una veintena de minutos (con descuento incluido) para poner a Bil en entredicho. No solo estuvo lejos de conseguirlo, sino que su actuación aupó todavía más al camerunés. Y eso que Eddahchouri tuvo en sus botas la posibilidad de despejar las dudas con el único poder capaz de desalojarlas en el fútbol: el gol. Un tanto que, además, hubiese supuesto tres puntos de oro, pero que terminó desperdiciando por un mal control.
El deportivismo se echó las manos a la cabeza. Suele ser la reacción natural cuando un delantero desaprovecha una ocasión tan clara. Más aún cuando delante está un equipo como el Burgos, habituado a ceder más bien poco a su rival.
A Zaka se le vino el mundo encima cuando vio que un balón muerto se acercaba a sus botas. Seguramente se le pasaron demasiadas ideas por su cabeza. Tantas que le impidieron ejecutar con claridad una acción que no parecía especialmente complicada para un delantero. Pero se le nubló todo como reflejo consumado de la situación que atraviesa el ‘9’ del Deportivo.
Quizás sea injusto juzgar un partido por una única acción. Sin embargo, los minutos que Eddahchouri estuvo sobre el césped no acompañaron demasiado. Fue incapaz de influir y de aportar soluciones. Según datos ofrecidos por Opta, finalizó el envite con solo un toque en el área rival, ese que terminó con la desesperación de la afición blanquiazul.
Tampoco logró conectar demasiado con sus compañeros. Tres pases, uno de ellos errado, como evidencia de su poca contribución.
Un claro beneficiado
El beneficiado de la situación no es otro que un Bil Nsongo al que parece importarle bien poco el jugar ‘con los mayores’. Ya no es ‘el chico del Fabril’, ahora es el delantero del Deportivo. El primero en la lista de Antonio Hidalgo y el primero en responder cuando toca.
El entrenador blanquiazul volvió a confiar en él por segunda jornada consecutiva. Y el camerunés se lo agradeció marcando por segundo partido consecutivo. Redondeó la victoria ante el Mirandés (3-1) en Riazor y, solo cinco días más tarde, puso al Dépor por delante en El Plantío.
El ‘32’ blanquiazul se mostró más vivo que nadie para cazar un balón suelto y mandarlo al fondo de la red. Demostró así, una vez más, que tiene la portería entre ceja y ceja. Y eso, ante rivales como el Burgos, vale oro. En este caso, en forma de un punto que sirvió al conjunto coruñés para sumar su octavo encuentro sin perder.
Estuvo 73 minutos sobre el campo. Los suficientes para marcar y permitir que su porcentaje de precisión de disparos fuese del 100%. El Deportivo sabía que no iba a gozar de demasiadas ocasiones por la naturaleza defensiva del Burgos, así que aprovechar las más claras era primordial para marcharse con puntos de El Plantío. Bil lo hizo, Zaka no. Y quizás esa diferencia fue la que privó –más allá de las decisiones del VAR– al Deportivo de volverse a tierras coruñesas con un triunfo que le permitiría mantenerse en puestos de ascenso directo. Ese que ahora está en manos del Almería.
También esa diferencia entre uno y otro es la encargada de solucionar un dilema que cada vez parece menos engorroso para Antonio Hidalgo.










