El 1x1 del rival | Defender como identidad, ganar como objetivo
El Burgos ha encontrado en la fase defensiva una fortaleza sobre la que construir una identidad válida que está dando resultados

Defender bien no es únicamente una forma de resistir. Hay equipos que dominan tanto el arte de la defensa que lo convierten en su carta ganadora.
Así se podría definir al Burgos de Luis Miguel Ramis. Un colectivo que se hace fuerte desde atrás y que no vive de espaldas al talento. Cerrar su portería es solo el primer paso de un plan más amplio. Uno que también contempla los momentos de lucidez, las transiciones bien elegidas y la amenaza constante de sus hombres de ataque. Porque cuando el equipo roba y encuentra ventaja, sabe qué hacer con ella.
Cantero en un área y Fer Niño en la opuesta sostienen un equilibrio del que son capaces de sacar mucho rédito. Seguridad bajo palos y colmillo arriba. Defender para mantenerse siempre dentro del partido y atacar para hacerlo suyo cuando aparece la oportunidad.
Ander Cantero. 30 años. 36 partidos. 3240 minutos. 32 goles encajados. Pretendido por el Deportivo la temporada pasada. El guardameta navarro vive su segundo curso en El Plantío y es uno de los nombres propios de este Burgos. Ha dejado su portería a cero en catorce partidos y es el segundo mejor colocado en la carrera por el Trofeo Zamora, que muchas veces equivale a ascenso. Solo Horkas, de Las Palmas, ha encajado menos goles (30). Sus paradas explican que el los de Ramis sean uno de los equipos más difíciles de superar.
Aitor Buñuel. 27 años. 6 partidos. 244 minutos. 0 goles anotados. La lesión de Álex Lizancos, titular indiscutible durante toda la temporada y uno de los grandes nombres del equipo, obliga a Ramis a rebuscar un sustituto de garantías que pueda frenar a Yeremay. Aitor Buñuel es el relevo natural. El ex del Racing de Ferrol ya le sustituyó en la segunda parte frente al Castellón y apunta a disfrutar de su séptima titularidad en el campeonato. Es batallador, rápido y con compromiso.
La baja de Lizancos, titular indiscutible durante toda la temporada, obliga a buscar soluciones para el lateral derecho
Gregorio Sierra. 32 años. 34 partidos. 3045 minutos. 2 goles anotados. El jugador de campo que más minutos acumula. Con 32 años, es el más veterano del vestuario y uno de los capitanes. Grego se caracteriza por ser un zaguero sobrio y muy fiable en una defensa que es el pilar fundamental de un Burgos que crece a través de echar el cerrojo sobre su meta. Sus principales fortalezas son ser intenso y el posicionamiento, lo que disimula algunas carencias que tiene como la aceleración y las carreras largas a campo abierto.
Sergio González. 28 años. 25 partidos. 1528 minutos. 0 goles anotados. Fichado en el mercado estival a petición de Ramis, con el que coincidió en su etapa en el Tenerife. Debutó en Primera División con el Cádiz en 2020 como titular ante Osasuna, los únicos minutos que ha disputado en una élite que ahora aspira a volver a pisar. Está a nueve encuentros de llegar a los 200 en la categoría de plata. Tiene criterio con balón.
Florian Miguel. 29 años. 34 partidos. 2949 minutos. 2 goles anotados. Lateral izquierdo francés más que asentado en Burgos. La pasada campaña, su primera como blanquinegro, solo fue suplente en un encuentro, y en esta igual. Tiene más prestaciones defensivas que ofensivas, aunque ha marcado dos goles y repartido tres asistencias. Llegó a España de la mano del Huesca en la 2021-22 y, tras una breve estancia en Bélgica, ha vuelto a LaLiga Hypermotion más curtido.
Iván Morante. 24 años. 35 partidos. 2915 minutos. 1 gol anotado. El centrocampista que mejor relación guarda con la pelota. Es el encargado de dar respiro a sus compañeros en momentos de asedio y que toca replegar enlazando pases. Siempre bajo su dirección. Tiene talento y la suficiente calidad como para dar fluidez en tareas de creación y ser creativo en posiciones más adelantadas.
Miguel Atienza. 26 años. 34 partidos. 3003 minutos. 2 goles anotados. La jornada anterior alcanzó los 150 partidos en Liga con la camiseta del Burgos. Porta el brazalete y, además de cumplir con todas las funciones que eso conlleva, también asume la responsabilidad de ser el ancla. Actúa como mediocentro posicional y aporta el equilibrio necesario entre líneas para mantener el bloque junto. La mayor cualidad de este Burgos.
David González. 23 años. 35 partidos. 2636 minutos. 9 goles anotados. Nacido en Burgos, pasó por el Real Madrid Castilla y el Numancia antes de erigirse como titular indiscutible en el equipo de su ciudad. Pese jugador pegado a banda derecha es el máximo goleador del conjunto castellano. No es un extremo puro. Parte desde el carril exterior para acabar en zonas interiores. La jugada natural de los zurdos que juegan acostados en la derecha. Ahí gana importancia la conexión que tiene con Lizancos, encargado de mantener la amplitud y de otorgar una mayor libertad de movimientos a David. Es el costado fuerte del Burgos.
Curro. 29 años. 33 partidos. 2432 minutos. 6 goles anotados. Mediapunta zurdo que responde a la calidad que uno le presupone a un jugador de esa demarcación. El onubense es el jugador con más técnica de toda la plantilla burgalesa. Tiene la visión para filtrar el último pase en la zona del campo en la que más jugadores por metro cuadrado conviven y la maldad para buscar el disparo a portería. Vive su cuarta temporada consecutiva como blanquinegro y ya ha igualado la cifra de goles que anotó el año pasado.
Íñigo Córdoba. 28 años. 34 partidos. 2192 minutos. 2 goles anotados. Formado en Lezama, en 2017 dio el salto al primer equipo del Athletic Club, con el que disputó 80 partidos en Liga. El Alavés fue su paso previo a una aventura de tres años en los Países Bajos, donde vistió los colores del Ahead Eagles y Fortuna Sittard. En la Eredivisie encontró la regularidad y confianza perdida. Volvió a ser ese jugador vertical, lanzado en ataque y capaz de conducir el balón pegado a la bota a gran velocidad.
Fer Niño. 25 años. 32 partidos. 2325 minutos. 7 goles anotados. La referencia que juega y hace jugar. En un equipo que durante buena parte de los partidos repliega cerca de su portería, Niño es la bombona de oxígeno que aguanta el balón de espaldas y permite ganar metros a sus compañeros. Protege, descarga y gira. Pese a su gran estatura, tiene dominio de pelota y es capaz de fabricarse ocasiones por él mismo.












