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Dépor

Bil Nsongo vuelve a caer de pie

El delantero aprovecha su regreso a la titularidad para anotar su tercer tanto con los 'mayores' y estrenarse en Riazor

Bil Nsongo celebra su primer gol en Riazor con el Deportivo, ante el Mirandés, con una pirueta
Bil Nsongo celebra su primer gol en Riazor con el Deportivo, ante el Mirandés, con una pirueta
Germán Barreiros
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Está acostumbrado a hacer piruetas. Acrobáticas, pero también vitales. Y es que Bil Nsongo no ha tenido un camino fácil hasta convertirse en el ‘9’ titular de un Deportivo que oposita al ascenso a Primera División. Dicha condición no es, ni mucho menos, permanente. Su continuidad temporal dependerá del rendimiento. Pero es precisamente el nivel de sus actuaciones el que le ha permitido ganársela a pleno derecho.

En su quinto partido como titular con un primer equipo que el pasado verano parecía una meta tan lejana como irreal, el ariete camerunés se estrenó como goleador en Riazor. Había perdido el puesto en el once en Huesca, pero Antonio Hidalgo volvió a darle la alternativa ante el Mirandés y el joven volvió a aprovecharla. Cayó, de nuevo, de pie.

Nsongo sentenció el choque contra el Mirandés y anotó su tercer tanto con ‘los mayores’, segundo con un pie izquierdo que no es su dominante, pero que ilustra precisamente esa capacidad para adaptarse a todo lo que le echen.

¿Que el equipo necesita un ariete rematador? Ahí aparece Nsongo, el delantero con más capacidad para imponerse dentro del área de todos los que tiene a su disposición Antonio Hidalgo. ¿Que el Deportivo precisa a un atacante capaz de jugar fuera del área para relacionarse con el equipo en el juego asociativo? Ahí aparece Nsongo, un punta que interpreta bien el juego y tiene gusto por descender de la posición y acudir al apoyo. ¿Que el colectivo demanda una referencia capaz de dar continuidad al juego con balones directos? Ahí aparece Nsongo, el ariete más capaz de friccionar en el cuerpo a cuerpo para quedarse con envíos largos, tocarlos o, al menos, incomodar a su par.

Bil tiene 21 años, pero es mucho más completo de lo que podría parecer. Y, sobre todo, aprende muy rápido. Sus veloces pasos los ilustra Óscar Gilsanz, el primer técnico que le acogió en ‘casa Dépor’ cuando llegó para el filial en agosto del 2024. “Chegou e non sabía nin unha palabra de español nin inglés, só falaba francés. E no equipo practicamente ninguén falaba francés. No último partido que adestrei eu ao Fabril, contra o Rayo Cantabria, foi o seu primeiro encontro titular, porque víamos unha progresión en dous meses moi boa”, explicaba el técnico a DXT Campeón en una entrevista la pasada semana.

Precisamente en aquel duelo de octubre de 2024, Bil no solo debutó como titular en el Fabril, sino también como goleador. Fue el primero de los cinco tantos que anotó en su primera temporada como blanquiazul, en la que fue adquiriendo protagonismo de manera exponencial a la sombra de Kevin Sánchez.

Dudas

Nsongo crecía, pero en la entidad hubo dudas sobre su continuidad. “El tema de Bil está en el aire, en principio no íbamos a ejecutar esa opción de un año más pero él tiene mucho interés en seguir aquí, está muy contento a nivel de residencia, de ciudad y de compañeros. Ha sido un paso de él y de su entorno que busquemos una solución con su club de origen. Estamos viendo si esa opción es viable o no”, reconocía Ismael Arilla, director de fútbol formativo, en julio del 2025.

Finalmente, el Dépor acabó apostando por darle a Nsongo una segunda oportunidad. Y Bil respondió. El club coruñés le dejó mínimamente entreabierta la puerta y él la derribó con inusitada fuerza.

Este curso arrancó como titular en el Fabril y en el primer partido anotó un doblete. En la cuarta jornada, se superó con un hat-trick con el que ya igualaba, en pleno septiembre, su registro anotador del curso anterior. Un ritmo imparable.

Así, justo antes de debutar con el primer equipo, sus guarismos ya alcanzaban la decena de tantos. Bil superaba todas las expectativas de una manera tal que Antonio Hidalgo no tuvo más remedio que darle la oportunidad. Después de viajar a Cantabria y quedarse sin jugar ante el Sámano y estar presente en el banquillo contra la Cultural y el Ceuta, al africano le llegó el momento. Fue en la Nova Creu Alta, en un partido de Copa que apuntaba a estar decidido, pero en el que Nsongo irrumpió para dejar muy buenas sensaciones contra el Sabadell, un poderoso rival de la misma categoría que el Fabril.

No tuvo continuidad el delantero de Yaundé, pero dio igual. Paciente, esperó una nueva oportunidad que llegó de otra vez en el contexto de la Copa del Rey. Esta vez en Riazor. Esta vez, ante todo un Mallorca. Le dio igual. 

No le pesó ni la majestuosidad del escenario, ni el poderío del rival. Saltó al verde en el minuto 69 y más allá de ayudar a consolidar el juego del equipo, resultó decisivo en el gol determinante que acabó siendo obra de Noé Carrillo, que cazó el escupitajo del poste a remate del ‘pichichi’ del Fabril.

Aquel duelo de diciembre terminó de animar a Hidalgo para darle ‘bola’. Unos días después, debutó en liga contra el Andorra, justo antes del parón navideño. A la vuelta de las vacaciones, repitió ante el Cádiz e inició un constante goteo de apariciones inconexas. Zakaria Eddahchouri, Samuele Mulattieri y Stoichkov no terminaban de consolidarse como el ‘9’ referencia del equipo, pero tampoco ese irregular rendimiento sirvió para que Nsongo se ganase su oportunidad... hasta que su aparición en Zubieta fue determinante.

Con el partido perdido, el delantero africano entró en el choque, encontró su primer gol en un gran movimiento en el área y resultó clave para culminar la remontada.

Aquel 1 de marzo fue el punto de inflexión definitivo para el joven. El de San Sebastián fue el primero de sus nueve partidos consecutivos participando bien como titular —en cinco encuentros— o entrando desde el banco.

Bil ya no es el chico del filial que sube al primer equipo. Tampoco es solo una solución de emergencia. Ahora se ha convertido en un recurso más que interesante y, en muchas ocasiones, trascendental. En un discurso.

Ha sido precisamente ese afán de superación el que le ha abierto camino en el fútbol profesional. Porque Nsongo está siendo capaz de aprovechar hasta la más mínima oportunidad.

Evolución

Poco tiene que ver este delantero afianzado como titular en el primer equipo del Deportivo con aquel joven que cruzó la puerta del Dépor Training Center de Abegondo por primera vez hace poco más de 20 meses.

El chico llegaba a A Coruña después de haber convencido al equipo de scouting del club después de ver sus actuaciones en el Canon Sportif de Yaoundé de la primera división de su país.

Al club de su ciudad natal llegó medio rebotado, después de una mala experiencia en el Enyimba Aba nigeriano, que lo captó del Lausanne FC, equipo de la segunda categoría camerunesa.

Sin embargo, apenas un mes después de llegar a Nigeria, el Enyimba anunció la salida del chico, que vio cómo el suelo se le abría bajo los pies e iniciaba una caída al vacío que amortiguó regresando a casa.

Mientras otros se hubiesen venido abajo, él no desistió. Llamó la atención del Dépor y se ganó un salto a Europa que pudo ser efímero. No para el afán de superación del chico, que ha sido capaz de ir aprovechando cualquier resquicio para abrirse camino en el fútbol profesional.

A base de una constante evolución por su capacidad de absorción con la que tapa con naturalidad sus carencias formativas, el ariete suma ya tres dianas (más las 12 que anotó con el filial) y se ha convertido en el complemento más redondo del ataque del Deportivo.

No es casualidad que ya se haya ganado su continuidad de cara a los próximos años. Seguirá en el club del que no es canterano, pero que ya hasta lo parece. Así lo siente él, como demuestra su beso al escudo en el último gol. Es la última pirueta de un joven que no para de caer de pie ante todas las oportunidades. Porque ningún salto es mortal para Nsongo.

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